Puede que ocurra en gran parte de los patios de los establecimientos educativos del país. En los recreos, los varones se imponen al jugar al fútbol utilizando gran parte del patio, con su improvisado miniestadio. En los rincones, en las tribunas, en superficie reducida, las nenas se quedan charlando y sin demasiado lugar para disfrutar antes de volver a clase.
Eso sucedía hasta ayer, en el Instituto Superior Jerónimo Luis de Cabrera, antes de que la clase de Educación Sexual Integral los hiciera reflexionar.
Las docentes permitieron que las niñas ocuparan primero la cancha de fútbol, para que disfrutaran del espacio tácitamente vedado. Cuando los niños salieron a jugar a la pelota, no entendían la invasión.
Luego de reflexionar, todos jugaban juntos compartiendo el patio.
Lo vivido quedó grabado en un video que en la mañana se pasaba por un gran televisor en la sala de acceso al colegio, generando la inmediata reflexión en todo aquel que visitara o asistiera al colegio.
Jeannette Chávez dijo a Puntal: “Lo que nosotros tratamos de mostrar es un trabajo que se viene haciendo desde hace varios años, con respecto a la Educación Sexual Integral. Hemos estudiado y tratado de presentar el tema de la mejor manera y más responsable posible, pero teniendo en cuenta los derechos de los niños y de las niñas”.
Es así que con el video se expone el crecimiento y la maduración de los chicos al momento de tener en cuenta los estereotipos de género.
Más allá del sexo
“Muchas veces pensamos que la educación sexual integral solamente se trata de los órganos reproductivos masculinos y femeninos, y estamos muy alejados de eso. Realmente, nosotros apelamos a que los niños puedan construirse ellos como sujetos de derecho, teniendo en cuenta las diferencias individuales, que todos tenemos, y respetándolas”.
Fue a partir de una situación que se observaba en el patio, y este abordaje surgió al observar el uso de los espacios.
“Veíamos que los chicos eran los dueños absolutos del patio cuando jugaban al fútbol y que las niñas siempre estaban limitadas a los extremos. Obviamente, no estamos hablando de igualdad entre género en esto, entonces procuramos que tengan las mismas oportunidades de espacios”, precisó la docente.
Se planteó entonces una experiencia consistente en que las nenas ocuparan gran parte del patio jugando a la soga, cantando o bailando, situación que sorprendió a los varones. Y así surgió el debate.
“Esperemos seguir trabajando para que en las generaciones que están y que vienen no se vea la violencia de género, con situaciones que nos llenan de muchísima tristeza, como vemos en las relaciones interpersonales, a todo nivel y en todo ámbito”, señaló Chávez.
Ahora los chicos comparten el patio, las chicas tienen su espacio.
Derribar estereotipos
“Ellos mismos lo plantearon así. Tenemos reuniones en el consejo de estudiantes, en el que también esto se está trabajando, procurando que todos tengan los mismos derechos. No por ser nena o varón alguien tiene la supremacía en cuanto a los espacios de la escuela.”
Por último, la docente, que forma parte de un equipo de trabajo con otras profesionales, dijo que el proyecto abarca a toda la comunidad educativa.
“Alejandra Biazotto también ha trabajado muchísimo. Nuestras compañeras del segundo ciclo nos han ayudado, con las horas; la verdad es que es un proyecto que tiene unidad. Hubo un gran apoyo de la dirección del instituto y agradecemos a los padres que nos permiten trabajar de esta manera”, finalizó Chávez.
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Las docentes permitieron que las niñas ocuparan primero la cancha de fútbol, para que disfrutaran del espacio tácitamente vedado. Cuando los niños salieron a jugar a la pelota, no entendían la invasión.
Luego de reflexionar, todos jugaban juntos compartiendo el patio.
Lo vivido quedó grabado en un video que en la mañana se pasaba por un gran televisor en la sala de acceso al colegio, generando la inmediata reflexión en todo aquel que visitara o asistiera al colegio.
Jeannette Chávez dijo a Puntal: “Lo que nosotros tratamos de mostrar es un trabajo que se viene haciendo desde hace varios años, con respecto a la Educación Sexual Integral. Hemos estudiado y tratado de presentar el tema de la mejor manera y más responsable posible, pero teniendo en cuenta los derechos de los niños y de las niñas”.
Es así que con el video se expone el crecimiento y la maduración de los chicos al momento de tener en cuenta los estereotipos de género.
Más allá del sexo
“Muchas veces pensamos que la educación sexual integral solamente se trata de los órganos reproductivos masculinos y femeninos, y estamos muy alejados de eso. Realmente, nosotros apelamos a que los niños puedan construirse ellos como sujetos de derecho, teniendo en cuenta las diferencias individuales, que todos tenemos, y respetándolas”.
Fue a partir de una situación que se observaba en el patio, y este abordaje surgió al observar el uso de los espacios.
“Veíamos que los chicos eran los dueños absolutos del patio cuando jugaban al fútbol y que las niñas siempre estaban limitadas a los extremos. Obviamente, no estamos hablando de igualdad entre género en esto, entonces procuramos que tengan las mismas oportunidades de espacios”, precisó la docente.
Se planteó entonces una experiencia consistente en que las nenas ocuparan gran parte del patio jugando a la soga, cantando o bailando, situación que sorprendió a los varones. Y así surgió el debate.
“Esperemos seguir trabajando para que en las generaciones que están y que vienen no se vea la violencia de género, con situaciones que nos llenan de muchísima tristeza, como vemos en las relaciones interpersonales, a todo nivel y en todo ámbito”, señaló Chávez.
Ahora los chicos comparten el patio, las chicas tienen su espacio.
Derribar estereotipos
“Ellos mismos lo plantearon así. Tenemos reuniones en el consejo de estudiantes, en el que también esto se está trabajando, procurando que todos tengan los mismos derechos. No por ser nena o varón alguien tiene la supremacía en cuanto a los espacios de la escuela.”
Por último, la docente, que forma parte de un equipo de trabajo con otras profesionales, dijo que el proyecto abarca a toda la comunidad educativa.
“Alejandra Biazotto también ha trabajado muchísimo. Nuestras compañeras del segundo ciclo nos han ayudado, con las horas; la verdad es que es un proyecto que tiene unidad. Hubo un gran apoyo de la dirección del instituto y agradecemos a los padres que nos permiten trabajar de esta manera”, finalizó Chávez.

