Provinciales | General-Cabrera

Terminaron el secundario con 70 y 80 años, y quieren seguir estudiando

Se trata de dos alumnas del Cenma de la localidad de General Cabrera, Leticia Cabral e Hilda Rivarola, quienes mañana tendrán en sus manos el ansiado título de nivel medio
 
Mañana dos alumnas del Cenma de General Cabrera (Centro de enseñanza del nivel medio para adultos) vivirán con emoción su acto de colación. Se trata de Hilda Rivarola, de casi 80 años, y Leticia Cabral, de 70 años. Son dos estudiantes que configuran un claro ejemplo de constancia y dedicación que a pesar de los avatares de sus vidas cumplirán el sueño de tener el título de nivel medio en sus manos, demostrando que para aprender no hay edad y que nunca es tarde para intentar alcanzar un anhelo.

Cumplida esta etapa, no descartan algún estudio terciario. Hilda quiere aprender más acerca de informática, la materia que la apasiona, y Leticia aspira a profundizar en las técnicas de pintura y arte.

“En este año tenemos 29 egresados en tercer año, bachiller orientado en Economía y Gestión. El acto es el 19 de diciembre a las 20 horas, en el patio de acceso a la escuela Fray Pío Bentivoglio. Y estamos con una gran alegría por tener tantos egresados este año”, sostuvo Ariel Canonero, director del Cenma, en declaraciones a FM La Voz de la Amistad. Asimismo, se refirió a Leticia e Hilda y expuso: “He aprendido más yo de ellas, al ser menor y con menos experiencia de vida. Es un verdadero orgullo para nosotros que hayan venido 3 años al Cenma”.

Canonero explicitó que “Hilda, viene del Cenpa, o sea del nivel primario, y en el caso de Leticia, destacamos que es abanderada de la institución, genuina y no por tener 70 años. Ha sido un honor tenerla de abanderada”. Destacó que “estas mujeres representan dos ejemplos, con su impronta para la escuela y para los alumnos por venir”.

Para estudiar no hay edad

Hilda Rivarola, casada con Aniceto Arias desde hace 58 años, con 79 años cumplidos, fue noticia hace tres años, cuando terminó con muy buenas notas la primaria, a través del Cenpa. En aquel momento, con muchas dudas pero con todo el apoyo de Marcela Bertucci- responsable del centro de enseñanza- decidió seguir 3 años más, una meta que parecía muy lejana y que implicaría más sacrificio. 

“Yo siempre quise estudiar. Pero éramos muchos de familia y nos ocupaban para trabajar en aquellas épocas. En la escuelita de Colonia Dolores hice la primaria hasta tercer grado. Después me casé. Siempre trabajé y nunca pude estudiar así como lo hice ahora. En el año 2001 empezamos con mi marido. Él no sabe leer y escribir.  Empezamos, mientras yo trabajaba en Ponedoras Sur, y me era incómodo venir. Dejamos de venir, y cuando me jubilé, pasaron 7 u 8 años, empecé a sentir que no tenía nada que hacer. Siempre me costó hacer las cuentas, e incluso ahora me cuesta”, relató la flamante egresada del Cenma. 

Luego contó que empezó la primaria por tercera vez y “con vergüenza”, por lo que iba a clases “a escondidas”. “Salía de mi casa por una puertita del patio que da a la ciclovía, para que no me vieran porque me daba vergüenza. Terminé el primario y los docentes insistieron en que tenía que seguir el secundario. Reconozco que lo empecé con miedo. Perdí la vergüenza ahora, y todo está llegando a su fin”, sostuvo emocionada.

Detalló que las materias que más le gustaron fueron historia y sociología. “Ahora me gustaría seguir estudiando algo de computación. En Villa María, el viernes se recibe mi nieto y hasta me dice que hay becas para seguir estudiando y me gustaría seguir si es posible. Aunque me parece que tendría que seguir computación pero aquí en General Cabrera”, dijo Hilda.

Por su parte, Leticia Cabral, con 70 años, también será una de las principales protagonistas del egreso de la promo 2018. Hace 3 años también comenzó a estudiar el secundario, luego de haberlo abandonado en el inicio de la década del 60. 

“Estaba en mi casa, sin hacer nada, y lo mío era chismes y Tinelli, nada más”, manifestó Leticia. “Quise ver si la mente todavía me daba. Con Hilda somos las mayores y estamos rodeadas de chicos jóvenes. Ha sido hermoso estudiar, nunca nos hicieron de menos porque fuéramos mayores. Mi meta era ser la abanderada y lo logré. Yo el primario lo había hecho a mi edad, en 1960 lo terminé. En 1961 empecé el secundario y lo abandoné. Me quedó pendiente y ahora lo logré. Estoy muy contenta. Con una hora y media de estudio por día, se logran buenas notas”, finalizó.

TEMAS:
Comentá esta nota

Noticias Relacionadas