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Infancias trans: “Si bien tenemos las leyes, aún falta concientizar”

Lo dijo Graciela Puchetta, la mamá de una niña trans, en ocasión de concluirse el curso Violencias y Discriminación en las escuelas que dictó la UNVM. Ella y su hija fueron parte de un panel de debate
 
Graciela Puchetta es la mamá de Tiziana, una niña trans oriunda de Salta. Tiziana fue noticia en dos ocasiones hace relativamente poco tiempo; cuando obtuvo su documento con género femenino, y cuando fue discriminada por maestras y compañeros en su escuela de Salta. 

Madre e hija estuvieron en Villa María para participar de un panel de debate que concluyó el curso “Violencias y Discriminación en las escuelas” brindado por el Instituto de Extensión de la Universidad Nacional Villa María (UNVM).  

Al inicio de la conversación, la primera pregunta necesaria viene a la mesa: “¿Qué es la niñez trans?”.

“Yo lo estoy viviendo muy de cerca, es compartir la historia de mi hija, compartir también las cosas que le pasaron, lo bueno y lo malo, las dos. Porque si bien ella tiene su documento y todo fue sencillo, a la hora de las prácticas falta mucho por recorrer. Hay maestras en Salta que lamentablemente siguen discriminando y siguen retrocediendo muchísimos años”, sostuvo Graciela, con una definición no de especialista en la temática, pero sí de mamá, y en ello radica su importancia. 

“Mi hija seguía siendo tratada en masculino en su escuela anterior, siendo que ella ya tiene un documento que la avala y una ley que la protege, sin embargo se la siguió tratando en masculino. Si bien tenemos las leyes, falta concientizar y tocar un poquito a la gente. Es lo que yo trato de hacer visibilizando a mi hija”, expresó Graciela y enfatizó en que “nunca van a entender lo que es la infancia trans sino ven a una nena trans y lo que pide: respeto”. 

Consultada sobre qué le diría a mamás o papás que atraviesen una situación similar, Graciela no se guardó nada, y en su  manifiesto también hay un pedido explícito a esos padres: el acompañamiento desde el amor.  

“No es fácil, es shockeante al principio. Nosotros éramos una familia super heterosexual, con negros y blancos. A partir de mi hija me tuve que deconstruir totalmente y mirar otras cosas, que hay muchos grises, y no tener miedo”, contó sobre su experiencia. 

“Hay muchas madres y padres que tienen miedo al qué dirán, a que lo van a tratar mal, esos miedos no tienen que existir. Viéndola a mi hija plena y alegre, feliz, con su documento y diciendo ‘ella’, paga todo lo demás que pueda pasar”, expresó. 

“Están pidiendo ser”

“Esos niños tienen que crecer plenos, tienen que ser felices. No están pidiendo una cosa fuera de otro mundo, están pidiendo ser felices, ser quienes son, simplemente, ser”, manifestó la mamá.  “Ese es mi acompañamiento, desde el amor, la comprensión, el verla feliz, el ver un futuro para ella”, dijo. 

“Mi hija no va a ser un número”

Hoy, en 2018, la expectativa de vida de una mujer trans es de 35 años. Y Graciela lo sabe. Es por eso que desde su lugar de madre, milita y defiende la lucha trans, para cambiar la realidad de su hija, pero también la de todos los niños y niñas trans que nacen o que aún son niños y cuyo destino debe ir más allá de los 30.  

“Yo siempre digo que mi hija no va a ser un número más en una estadística, no quiero que mi hija tenga una expectativa de vida de 35 años. Yo quiero que sea plena, que pueda elegir en lo que quiera trabajar, realizar su vida, que viva muchísimos años. No quiero que termine siendo un número y por eso es mi acompañamiento y eso es lo que pido a muchos padres que por ahí expulsan a sus hijos de la casa por el miedo, el qué dirán o la vergüenza. Hay que amar, nada más”, sostuvo la mamá de Tiziana. 

“Me transformé en psicóloga y abogada”

Respecto a su formación en este mundo -desconocido hasta que llegó Tiziana- Graciela confesó: “Yo era super ignorante en todo esto, no sabía ni lo que significaban la siglas, y en este tiempo de acompañar a mi hija me transformé en abogada, psicóloga, un montón de cosas, porque te vas construyendo en un montón de cosas que no tenías ni idea, pero si vos lo hacés con amor y sabiendo que con eso vas a defender los derechos de tu hija, lo hacés. Es solamente el acompañamiento a partir del amor”. 

“Yo lo dije temprano porque antes ya me sentía nena, mucho antes”

Tiziana no tiene reparos al hablar de ella, su proceso, y su lucha por conseguir el respeto de sus pares y la comunidad en donde está inserta. Al contrario, es quien primero levanta la bandera y no duda en contar su historia para ayudar a otros niños y niñas que estén pasando algo parecido. 

“En mi escuela nueva ya es como una vida normal, es hermoso, se siente que ya soy libre, que no me tratan como varón y que me tengo que sentir como yo me siento”, dijo en diálogo con este medio. 

“Algunas veces me decían que tenía que ser varón porque es mejor, y algunas nenas me decían que mejor es ser nena, pero yo quería ser nena porque yo me sentía nena. No es que quería decir que es mejor ser nena, sino que yo me sentía nena”, agregó. 

A modo de consejo y de mensaje para otros niños y niñas en la misma situación, Tiziana manifestó: “Que no tengan miedo, porque si tienen miedo es peor si lo decís muy tarde”. 

“Yo lo dije temprano porque antes ya me sentía nena, mucho antes, más antes”. 



Agustina Solinas.  Redacción Puntal Villa María



 

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