A la historia la escriben los que ganan, pero en el fútbol la gente tiene memoria para recordar a los que juegan bien, a los que dejan todo y a los que son buena gente.
Es el caso de Víctor Agonil, y de esos equipos de los años 80, que injustamente vieron cómo se les escapó una doble chance de disputar el torneo Nacional. “Con Estudiantes fuimos a definir a Córdoba una plaza por ser los segundos de Belgrano, que ganó los dos torneos. Era nuestro mejor momento, veníamos de vencer a Sportivo, Belgrano y Estudiantes, pero pese a que dominamos en cancha de Instituto y también en la de Belgrano. Nos hicieron un gol con un centro, que se le escapó a Carlos (Stobbia), y se hizo cuesta arriba”, dijo.
Remarcó: “Teníamos un buen equipo. La gente recuerda que hacíamos marcas personales y que corríamos y metíamos, pero ese equipo con la pelota jugaba muy bien y tenía muchos jugadores de muy buen pie: Hiotidis, Beltramo, Salinas, Sánchez, Machado, subía Gamarra y también Formía”.
Insistió: “Rapetti rompía líneas siempre. Era un gran jugador. Hoy cuesta ver a un central que pase al ataque de esa manera. Teníamos mucho sacrificio, pero también cosas que no lucían, pero no lo hacía cualquier equipo”.
Agonil era el socio de los creativos y el abanderado del sacrificio: “Yo jugaba de wing izquierdo en Alumni, pero si se proyectaba el 4 lo seguía hasta el fondo. Era mi trabajo, y era mi obligación. Hoy no es fácil pedirle eso a un delantero”.
Señaló: “En Alumni a ese sacrificio lo hacíamos todos. Si no se hacía, se notaba mucho, porque hasta el ‘Griego’ Hiotidis, que era un exquisito futbolista, se tiraba al piso y corría todo el partido. Era un gran ‘10’ con la pelota, pero se mataba a la hora de recuperar”.
“Vine por un torneo y me quedé”
Comentó: “Le estoy muy agradecido a Villa María. Vine por un torneo y me quedé para toda la vida”.
Agregó: “Me recibieron bárbaro y el respeto que me tiene la gente del fútbol es increíble. Hoy les digo a mis hijos que no se hagan problemas si les dicen que su papá era un horrible jugador, pero si les dicen que tu viejo era mala persona, entonces enójense”.
Indicó: “La gente de Villa María siempre fue muy buena conmigo, y jamás escuché a nadie hablar mal de alguien de ese grupo de jugadores de Alumni. Ese grupo fue auténtico, genuino y se ganó el amor de la gente, pero siempre respetando al villamariense”.
Consideró: “Se dio todo para quedar en la historia. Nuestro DT (Iván Miranda) nos guió para que así fuera, nos identificó, y nos unió. En ese grupo éramos todos iguales, el ‘Griego’ (Hiotidis) que la rompía, el ‘Pata’ (Ruidavets) que era defensor, o cualquiera de los chicos que venían de abajo como ‘Pelé’ (Sánchez) que era un crack”.
Destacó: “Agradezco haber venido a Villa María, y formar parte de ese grupo. Los más chicos aún hoy nos agradecen, pero conocer a Villa María y a ese grupo me hizo quedar para siempre”.
Aclaró: “Nací en Firmat y a los 13 años debuté en Argentino. Fui a Sporting de Corral de Bustos, que hizo una revolución futbolística. Me compró Belgrano, estuve 2 años, y me fui a Alianza de San Juan. Volví a Unión San Vicente, donde fui campeón y jugué un Nacional. Pero Alumni me marcó”.

