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Crece la preocupación de la Provincia y del campo por el faltante de gasoil

Reclaman que se active un mayor corte de biodiésel para reducir la necesidad de importar combustible a mayor precio que el que existe en el mercado interno. El vicegobernador Calvo dijo que "la situación es penosa"

Los múltiples relatos de productores agropecuarios y transportistas con dificultades para conseguir gasoil en las rutas del país y en las localidades del interior tuvieron una expresión gráfica con el mapa del semáforo publicado esta semana por la Federación de Empresarios del Transporte de Cargas (Fadeeac) que ubicó a 14 provincias en rojo y a 19 con serias dificultades de abastecimiento.

Ante eso, el vicegobernador Manuel Calvo salió ayer a reclamar una pronta solución al problema y a insistir en la opción de un mayor corte de biodiésel como alternativa a la importación de combustibles que anunció la semana pasada el Gobierno, pero que hasta aquí no se concretó.

“Estamos muy preocupados por la falta de combustible y de energía. Es penoso que en nuestro país, que es productor, hayamos llegado a esta situación. No es la primera vez que lo manifiesto, lo vengo diciendo desde hace unos cuantos días: es muy difícil, para las autoridades nacionales explicar por qué Argentina no tiene combustible en un momento que lo necesitamos para levantar la cosecha gruesa, para producir, para generar empleo y para que el transporte de carga pueda llevar las mercaderías”, sostuvo Calvo durante su visita a Río Tercero.

El vicegobernador remarcó “la falta de previsibilidad del Estado nacional” en esta problemática y dejó en claro que el Gobierno tiene herramientas para enfrentar esta situación. “El país tiene la posibilidad de sustituir el gasoil por biocombustible producido por productores y empresas de nuestra Argentina. Y, para que eso se haga, el Gobierno tiene las herramientas para avanzar sobre el problema de desabastecimiento, la Secretaría de Energía de la Nación debe autorizar, mediante una resolución, que se eleve el corte: del 5 al 10 por ciento o un poco más, tal como lo dice el proyecto que presentamos en la Cámara de Diputados”, recordó.

“El biodiésel está disponible y depende sólo de una decisión administrativa. Y no lo podemos hacer por la falta de previsibilidad que tiene el gobierno nacional a la hora de tomar decisiones energéticas”, cerró.

Por su parte, las entidades del campo también plantearon la alternativa del biodiésel. Primero fue el Consejo Agroindustrial, que esta semana reiteró la necesidad de incorporar más biocombustibles a la matriz energética para paliar el faltante, y ayer fue Coninagro el que reforzó esa idea.

En un informe difundido ayer, la entidad cooperativa nacional destacó que “la escasez de gasoil obedece principalmente, aunque no solamente, a la falta de producción dada por escasez de incentivos, restricciones regulativas y desaliento a la inversión, y consecuentemente a la necesidad de importación. Y la restricción cambiaria lleva hoy a restringir la importación. Esta ecuación se traduce en un evidente perjuicio”. Pero además destacó que los precios internos no cubren los costos, ya sean de producción o de importación. En tanto, por cada litro de gasoil que vende un estacionero en el mercado interno, la petrolera que lo importó pierde 38,63 pesos (es decir, 350 dólares por cada mil litros comprados en el exterior). Lo que explica el faltante de mercado.

De esta manera, existe un valor de importación que está 30% por encima del que se vende al público en general, al surtidor, lo que genera pérdidas en la industria, que se compensan por otro lado en parte con ventas más caras al campo u otros sectores de la economía. Los valores mayoristas son 15% más caros que al consumidor final. Ese es el valor que paga el campo y que se cobra a las industrias por ese combustible.

“Según la información que vamos recolectando, hoy la brecha ente oferta y demanda en el interior del país lleva a que existan cupos de venta de gasoil para contratistas y transportistas, los que se consiguen en torno a los 1.000 y 1.500 litros diarios racionados. Sin embargo, existe una gran cantidad de equipos de cosecha que necesitan contar mínimamente con 3.000 litros diarios para abastecerse”, afirmó el presidente de Coninagro Carlos Iannizzotto.

El trabajo remarca también que casi “el 30% del gasoil que se consume en la Argentina es importado y, como resultado de la suba de los precios internacionales de la energía posterior a la invasión a Ucrania, el valor al que pueden importar las petroleras es totalmente incompatible con el precio al que el Gobierno aspira a que se venda en los surtidores”.

En ese sentido, Iannizzotto indicó que “el problema de combustibles y energías no es nuevo en la Argentina. En 2008 exportábamos gas y gasoil, y desde 2010 empezamos a importar, esto es una muestra de que la política ha desabastecido al país y le está dando la espalda a la gente, porque tener problemas de infraestructura energética supone atentar directamente contra el empleo y contra la posibilidad de producción y de trabajo”, remarcó el presidente de Coninagro,