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En medio de la crisis, el empresariado cordobés pide "balizar el camino"

Tres referentes de distintos sectores admiten su preocupación por el contexto económico y solicitan señales claras al Gobierno, además de uniformidad de mensajes. Destacan que es necesario un plan integral y "no parches".

El empresariado cordobés admite que la situación es demasiado compleja desde lo económico, pero al mismo tiempo alerta que puede agravarse aún más. Y para evitar eso piden un puñado de elementos al gobierno de Alberto Fernández para generar confianza, incentivar las inversiones y crear empleo. Entre los ítems, les reclaman un discurso homogéneo a los integrantes del Gabinete y la fuerza política que gobierna que eliminen las contradicciones que alientan las dudas y la parálisis; fomentar el diálogo que tenga como correlato el accionar hacia la solución de los problemas; y consensos básicos sobre temas centrales. En general, los empresarios provinciales reconocen los intentos de diálogo que impulsa el Gobierno, pero le pide que luego tengan alguna traducción en los hechos.

“Es importante destacar el buen diálogo que hay, especialmente con las autoridades vinculadas a la producción, como el ministro Kulfas. Pero lamentablemente, más allá de esas buenas intenciones, creo que estamos ante un problema económico grave, pero que no es el único, y no hablo de lo sanitario. Creo que en el fondo hay una cuestión de índole política. No hay confianza y sabemos muy bien que la economía funciona con expectativas. Y hoy tenemos mucha incertidumbre, y las señales que vienen desde el Gobierno no ayudan”, destacó el experimentado dirigente empresario Ercole Felippa, vicepresidente de la UIC.

En la misma línea, Marcelo Olmedo, presidente de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba, destacó que “seguimos sin plan. La esperanza es que las últimas medidas anunciadas sean el comienzo de algo más grande. El nivel de crisis que tiene la economía argentina necesita de un plan de acción fuerte e integral. No se resuelve bajando temporariamente 3 puntos las retenciones a la soja. Eso puede ser un parchecito pero necesitamos un programa para definir hacia dónde va el país. Porque de lo contrario, vemos mucha incertidumbre, y cuando eso ocurre los operadores económicos, desde el kiosco hasta la gran fábrica, no saben qué hacer y eso significa sumarles problemas a los que genera la pandemia”, indicó el empresario de la Cacec.

Desde el campo, Gabriel De Raedemaeker, vicepresidente de CRA, fue más crítico: “Tenemos un grado inmenso de preocupación por la incertidumbre que hay, que no sólo tiene una raíz en lo económico sino más preocupante aún, en lo político. Sospechamos abiertamente quién está influenciando sobre los destinos del país y eso genera más incertidumbre. Lo que parecía un Gobierno bicéfalo, ahora se lo ve cada vez más personificado en la vicepresidenta. Y eso genera muchos temores en el sector privado, que es el que debe nutrirse de confianza para invertir y generar empleo”, explicó el oriundo de Oliva.

Con respecto a las últimas medidas anunciadas por el Gobierno, Felippa indicó que “más allá de que apuntan en el sentido correcto, no generan el efecto deseado precisamente por esa falta de confianza y así lo muestra el mercado. Los dólares que espera el Gobierno que aparezcan, no aparecen, mientras la salida de dólares continúa”, señaló.

Y después incluyó otro punto que genera consenso entre los empresarios: “Hay contradicciones, como por ejemplo esta baja de retenciones, que es importante desde lo conceptual no desde lo económico, y el mal llamado impuesto a la riqueza. Porque una cosa es cuando se gravan cosas, como autos de alta gama, embarcaciones; pero en este caso se gravan activos orientados a la producción; entonces, cualquier empresario o productor que tenga bienes orientados a la producción también están gravados si supera los 2 millones de dólares. Es necesario, que dentro del Gobierno haya unificación de criterios. Y también el doble comando político que genera mucho ruido y dudas”, enfatizó el dirigente industrial.

Para De Raedemaeker, “la necesaria confianza y certidumbre que debe acompañar a la inversión no está presente en este momento. Y las medidas que va tomando el Gobierno, lejos de transmitir confianza, generan más desconfianza y dan la pauta de ser parches y manotazos de ahogado que tratan de evitar un desenlace que uno cada vez lo ve más inevitable, como es el sinceramiento del tipo de cambio. Y en ese camino va perdiendo las pocas reservas que quedan y va tornando el escenario cada vez más problemático”, dijo el dirigente agropecuario.

Olmedo avanzó luego hacia la necesidad de acuerdos: “De la crisis que tiene hoy la Argentina sólo se sale con un consenso general y con mucho esfuerzo, con medidas duras que van a ser necesarias. Porque nadie sale del lugar en donde estamos sin esfuerzo. Son muy bienvenidas las reuniones, pero tienen que tener como correlato que después pase algo. Incluso tuvimos alguna experiencia en la que se retó a quienes organizaron el encuentro”, recordó.

En el mismo sentido, Felippa pidió “lograr acuerdos básicos, no demasiados, de cuatro o cinco puntos que nos ayuden a transitar mejor esta situación, si no podemos estar aún peor”, alertó.

Finalmente, De Raedemaeker se enfocó en el agro y el mercado cambiario: “Prácticamente al estar en una relación de 3 a 1 en el tipo de cambio que percibimos y el que tenemos que vivir en la economía diaria genera una distorsión insostenible. Y termina provocando un esquema de producción a la defensiva y no alienta la búsqueda de techos productivos”, indicó.