Curiosamente, del otro lado de la cadena, las ventas en el mercado interno no dejan de expandirse y hoy ya alcanzaron oficialmente los 20 kilos por habitante y por año, aunque los criadores estiman que esa cifra está más arriba por efecto de la faena no registrada.
La dificultad hoy impacta en los productores medianos, ya que los mayores volúmenes permiten disimular mejor la compresión de los números.
En diálogo con Tranquera Abierta, los productores de cerdos José Carranza y Néstor Ladú compartieron sus experiencias con granjas de 100 y 150 madres respectivamente, el sector de más dificultades.
“Acá el que está complicado es el que hizo alguna inversión, como en nuestro caso, pero hay muchos más, no solamente en esta zona. Son los que están con 100, 150 madres, o 200, y que tienen un gasto fijo tremendo. Hoy los números están muy, muy con lo justo. Hay que estar rasguñando el flete del camión que te trae el alimento, el que te trae el expeller, negociando con el que le vende los cerdos, porque encima las cobranzas está dificiles, lerdas”, sintetizó Néstor Ladú, propietario de la cabaña Ne-May e integrante de Capemppor (Cámara Argentina de Pequeños y Medianos Productores Porcinos).
Por su parte, Carranza destacó que “tuvimos un 11% de aumento en el kilo vivo durante estos primeros 6 meses, muy por debajo del índice de inflación. Lo que notamos nosotros es que todos nuestros insumos aumentan y el precio de lo que nosotros producimos no. La escala de producción ayuda en gran medida ya que la producción de cerdo se esta tornando en un negocio de volumen, al trabajar de forma eficiente y en gran escala se reducen mucho los costos; pero el pequeño o mediano productor es el que hoy esta pasando un momento complicado”, advirtió.
El productor que tiene la granja Prasata, en Villa Herminia, al sudeste de Río Cuarto, puso el foco también en otro tema sensible: “En gran medida esto pasa por culpa de la importación. Esta entrando carne porcina de Brasil en cifras récord y eso hace que se planche el precio local”. Y agregó: “El valor de dólar hace que Brasil esté barato y por tal motivo no se mueva el precio local”, apuntó.
Landú también hizo referencia al ingreso de cortes de Brasil: “Lo que está complicando un poco todo esto , y hay que tenerlo en cuenta, es la importación de carne de cerdo, que creció mucho. Por ejemplo, en el mes de junio y julio aumentó un 8,6% en relación al mismo período del 2025”.
El productor de la cabaña Ne-May, explicó que “eso es todo Brasil. Y son cortes muy puntuales y congeladas, como bondiola por ejemplo. Y eso también es un tapón para el precio local, porque si bien la importación es necesaria porque lo que se produce a nivel país no alcanza, más con el aumento que ha tenido el consumo per cápita en el país, pero sería oportuno poder regularlo un poco para que el precio del cerdo pueda acompañar”, indicó Ladú.
Por el lado del platillo lleno, los productores destacan el crecimiento del consumo en el mercado interno, que sigue sin pausa. “El porcino en la actualidad esta en una situación muy buena si se tiene en cuenta que el consumo per capita va en aumento. Hoy superamos los 20 kilos por persona lo que marca un buen crecimiento y un cambio en los hábitos alimenticios de los argentinos”, dijo Carranza.