Para empezar, primero hay que precisar la definición de grooming, delito tipificado en el Código Penal argentino que la inmensa mayoría de la población desconoce. Según lo explica la ONG Grooming Argentina, la única institución que trabaja la problemática a nivel nacional, se trata del acoso sexual virtual a niñas, niños y adolescentes. Consiste en acciones deliberadas por parte de un adulto de cara a establecer lazos de amistad con un niño con fines sexuales.
Hernán Navarro, abogado y presidente de la ONG, afirmó que la población más vulnerable víctima de los groomers (victimarios) son las personas de entre 10 y 14 años. Tras una disertación en el Parlamento de los Niños, en el marco del Festival Vive y Siente, el letrado dialogó mano a mano con PUNTAL VILLA MARIA sobre este delito que avanza de manera significativa, y que resulta muy difícil de detectar por parte de los adultos.
-El abordaje del grooming atraviesa a muchas instituciones, la justicia, la escuela, la familia.
-Es una mirada trasversal, que involucra a los distintos actores desde el punto de vista educativo, seguridad, judicial, niñez; lo público y lo privado se mezclan. Atraviesa a todas las disciplinas. Por eso queremos involucrar a cada vez más actores en este compromiso de trabajar en la detección temprana, en la reducción del daño, en generar campañas, programas, estrategias conjuntas para poder determinar que un pibe está siendo víctima de una situación de grooming.
-¿Cuál es la diferencia entre el ciberbullying y el grooming?
-El ciberbullying es el acoso escolar trasladado a la red social, donde las víctimas son las 24 horas; y el grooming es el acoso sexual virtual a niños, niñas y adolescentes. A los efectos de la Justicia, el ciberacoso no existe, es una construcción mediática. Para que haya grooming tiene que haber un componente sexual.
-¿Qué franja etaria atacan los groomers?
-La población vulnerable va de los 10 a los 14 años, por lo general son los chicos más vulnerables. Hoy en Argentina un niño recibe su primer celular a los 10 años y no tiene herramientas para surfear cualquier tipo de ataque por parte de un usuario. En consecuencia, es esta mirada la que venimos a reflexionar desde el punto de vista familiar para ver a qué edad involucramos a los chicos en la tecnología.
-Los padres argumentan que si los chicos no tienen un celular pierden la sociabilización con el resto de los compañeros. ¿Cómo entonces se puede incorporar a la vida social sin correr riesgos?
-El primer motivo fundacional para que un pibe tenga su primer celular es no dejarlo afuera. Eso es por el desconocimiento del mundo adulto. Ojalá todos comprendiéramos el Lado B de internet, a qué están expuestos los chicos, a qué lo exponen voluntariamente los adultos. Hay que ser más responsables, prudentes y profundizar en estos temas.
-¿Qué deberían hacer los adultos en este caso?
-Primero, obtener información, Si no hay información no se puede decidir. Además de involucrarse, que se comprometan con el uso responsable, las buenas prácticas, que se construya una ciudadanía digital responsable.
-¿Cuáles son los indicadores que dan cuenta que un pequeño puede estar siendo víctima de grooming?
-Baja en el rendimiento escolar, ansiedad, pérdida de confianza en sí mismo, modificación del lenguaje no corporal, insistencia al querer conectarse, ocultamiento de los dispositivos. Ante ello, hay que dialogar de manera inmediata.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María
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-El abordaje del grooming atraviesa a muchas instituciones, la justicia, la escuela, la familia.
-Es una mirada trasversal, que involucra a los distintos actores desde el punto de vista educativo, seguridad, judicial, niñez; lo público y lo privado se mezclan. Atraviesa a todas las disciplinas. Por eso queremos involucrar a cada vez más actores en este compromiso de trabajar en la detección temprana, en la reducción del daño, en generar campañas, programas, estrategias conjuntas para poder determinar que un pibe está siendo víctima de una situación de grooming.
-¿Cuál es la diferencia entre el ciberbullying y el grooming?
-El ciberbullying es el acoso escolar trasladado a la red social, donde las víctimas son las 24 horas; y el grooming es el acoso sexual virtual a niños, niñas y adolescentes. A los efectos de la Justicia, el ciberacoso no existe, es una construcción mediática. Para que haya grooming tiene que haber un componente sexual.
-¿Qué franja etaria atacan los groomers?
-La población vulnerable va de los 10 a los 14 años, por lo general son los chicos más vulnerables. Hoy en Argentina un niño recibe su primer celular a los 10 años y no tiene herramientas para surfear cualquier tipo de ataque por parte de un usuario. En consecuencia, es esta mirada la que venimos a reflexionar desde el punto de vista familiar para ver a qué edad involucramos a los chicos en la tecnología.
-Los padres argumentan que si los chicos no tienen un celular pierden la sociabilización con el resto de los compañeros. ¿Cómo entonces se puede incorporar a la vida social sin correr riesgos?
-El primer motivo fundacional para que un pibe tenga su primer celular es no dejarlo afuera. Eso es por el desconocimiento del mundo adulto. Ojalá todos comprendiéramos el Lado B de internet, a qué están expuestos los chicos, a qué lo exponen voluntariamente los adultos. Hay que ser más responsables, prudentes y profundizar en estos temas.
-¿Qué deberían hacer los adultos en este caso?
-Primero, obtener información, Si no hay información no se puede decidir. Además de involucrarse, que se comprometan con el uso responsable, las buenas prácticas, que se construya una ciudadanía digital responsable.
-¿Cuáles son los indicadores que dan cuenta que un pequeño puede estar siendo víctima de grooming?
-Baja en el rendimiento escolar, ansiedad, pérdida de confianza en sí mismo, modificación del lenguaje no corporal, insistencia al querer conectarse, ocultamiento de los dispositivos. Ante ello, hay que dialogar de manera inmediata.
Martín Alanis. Redacción Puntal Villa María

