Heraldo Pereno irrumpió en la historia de la Liga Villamariense de Fútbol obteniendo títulos con equipos plagados de figuras como Rivadavia, Yrigoyen o Alem.
De conducir esos planteles largos y poderosos en la Liga, paseó por la Liga Béccar Varela con seleccionados de jugadores de Villa María en Unión Lagunense, para luego afrontar 2 finales consecutivas con su San Lorenzo de Las Perdices (campeón como jugador en 1984) y ser protagonista con Pasco.
Sin embargo, su obra maestra parece estar en este presente con Ricardo Gutiérrez de La Palestina, que regresó a la Liga tras 10 años sin actividad, y en 2 años y medio ha clasificado siempre entre los 8 mejores y es finalista por segunda vez en su historia. Increíble.
Pereno destacó: “Hemos movilizado a un pueblo. Nunca me pasó algo igual. Viví cosas muy fuertes en el fútbol, como ganar una final con Rivadavia ante Colón, ser campeón en Alem, pero el domingo cuando volvía en mi auto observé a gente por la ruta volviendo a pie a La Palestina, para cumplir su promesa. Vi a gente grande llorar y agradecernos”.
Remarcó: “Pasar de héroe a villano y de villano a héroe en el fútbol es normal. Pero lo que pasó en esta serie con Atlético Ticino no fue normal. No tiene explicación lo que nos sucedió en La Palestina, donde ganábamos 1-0, el rival perdió por expulsión a dos jugadores, y en media hora en la que hicimos todo mal, nos ganaron 3-1. No pude dormir, me quería morir”.
Del llanto a la euforia
“Lo sucedido en Ticino el pasado domingo tampoco fue normal. El primer tiempo de mis jugadores fue de antología, fantástico, pero sólo ganábamos 1-0. Hicimos el segundo gol y nos convierten con un penal. Estábamos afuera. Puse toda la carne en el asador, fuimos a buscar el tercero y lo hicimos”, contó el DT de Ricardo Gutiérrez.
El triunfo en los penales no sólo significó la victoria más importante de la historia del “RG” por llegar a su segunda final (la otra terminó con derrota por penales ante Alem el año pasado). “Le ganamos al archirrival que nos había humillado en nuestra cancha. Le quitamos el invicto a un gran equipo, que no dejó de serlo por perder con nosotros. Ellos llevaban 14 triunfos y un empate. Le ganamos en su cancha. Y le ganamos merecidamente el partido, más allá de los penales, que nos dieron el pasaje a la final”.
Describió: “Tenía ganas de llorar después de perder 3-1 en La Palestina. Habíamos hecho un gran torneo y perder ante el rival de toda la vida con 9 hombres, fue objeto de muchas críticas duras”.
Ganarle a Atlético Ticino significó “reivindicar a un grupo de jugadores bárbaros, a los que quiero como a mis hijos. Siempre les dije que el vestuario es de ellos y que sólo les pedía un vestuario sano”.
Resaltó: “La derrota en casa nos golpeó duro, pero la reacción fue la mejor. La dirigencia es la verdadera razón del éxito de este proceso, porque desde el presidente (Julio Giraudo), pasando por el secretario que ahora fue electo intendente (Mayco Becco) y por todos los jóvenes, y especialmente las jóvenes que componen esta dirigencia, empujan hacia adelante siempre. Han hecho del fútbol y del club un motivo de orgullo para la gente del pueblo. Con los jugadores y el cuerpo técnico, hemos movilizado a un pueblo”.
Describió a ese pueblo. “No necesito ser detective para darme cuenta de que hay gente a la que no le gusta cómo juega el equipo. No se puede conformar a todos. Críticas siempre hay y eran muy duras cuando se perdió con Ticino. Pero el triunfo me hizo dar cuenta de que la pasión por el fútbol es única. Los mismos que criticaron eran algunos de los que lloraban de emoción contra el alambrado en la cancha. Nunca vi tanto amor por el equipo del pueblo. Una locura indescriptible, mucha emoción”.
Lo dejaron pelado
Resaltó: “Me tuve que bancar que me pelaran. También al presidente (Julio Giraudo). Yo vine a este club porque mi señora Never es nacida en La Palestina. Le dije que en honor a su padre, yo iba a dirigir a Ricardo Gutiérrez en su regreso a la Liga Villamariense”.
Relató: “Cuando empecé, los tenía que estar tranquilizando a los dirigentes jóvenes porque pechan tanto que hacen todo lo posible para que el equipo sea campeón”.
Remarcó: “El club nunca había llegado a una final y ya llegó a dos en 2 años y medio de este proceso. Estuve siempre convencido de que podíamos ganarle a Ticino, pero la forma fue increíble”.
Consideró: “Recibí un empujón cuando el equipo ganó por penales en Ticino y me caí. Era el presidente que me venía abrazar. Le dije: ‘¿Vos estás loco, Mono?’ y me dijo: ‘Sí, cómo no voy a estar loco’. Yo no había dormido en toda la semana, tengo 65 años y no me esperaba semejante descarga. Es la primera vez que lloro así”.
Recalcó: “El mérito fue todo de los chicos. Este fue un proceso que se inició desde cero. Se eligió a jugadores para acompañar a los del pueblo. No fue fácil. Tomé la decisión, mi familia me ayudó y la dirigencia me respaldó a muerte”.
Indicó: “Voy a estar agradecido eternamente a la dirigencia, a los jugadores, al pueblo y a mi familia, porque veo a mis nietos vestidos del RG y me conmueve. En la vida hay que quedar marcado por algo. Ponerse una camiseta de fútbol es un honor y hay que devolver esa confianza que te dan para representar al club y al pueblo. El tiempo le dará valor a lo hecho”.
La pasión no tiene final
Manifestó: “A mi edad tengo que medir mi pasión por el fútbol por mi salud. Hoy llegamos a la final de la Liga los dos DT más grandes. ‘Chacho’ (Peñaloza) tiene 10 años más que yo, pero nos une la pasión por el fútbol. Lo respeto”.
Comentó: “Nosotros sabemos que no somos tan buenos cuando ganamos ni tan malos cuando perdemos. El tiempo es el que juzga”.
Dejó entrever que “posiblemente me ‘jubile’ si Ricardo Gutiérrez se consagra campeón. No quiero pensar en eso, me enfoco en la final, y sé que enfrente habrá un gran equipo, pero estoy convencido de que podemos. El árbitro hace sonar el silbato y yo te quiero ganar. Cuando termina el partido, vuelvo a ser el abuelo que quiere estar con sus nietos. El fútbol me puede”.
El fútbol no es para pijoteros
El DT de Ricardo Gutiérrez señaló que “son dos finales”. “En la primera nos falta Ramiro Giraudo que es un emblema, pero no me olvido que Valentín Cativelli hizo el gol del triunfo contra Rivadavia en el actual torneo. El grupo está bien”, expresó.
Remarcó: “Siempre dije que los pijoteros y los temerosos no hacen historia en el fútbol. Me hicieron 3 goles y nos ganaron en La Palestina, pero en Ticino mi equipo fue al frente y demostró que podía pasar a la final. Arrancamos con 3 defensores y aunque el partido me pidió volver a una línea de 4, cuando nos hicieron el gol, no dudé en sacar a los 2 laterales y terminamos con 2 atrás y todos buscando el gol, que llegó”.
Reconoció: “El mensaje le llegó al jugador. Les dije que nunca habíamos jugado así de mal, que esos no éramos nosotros. Les toqué las fibras íntimas y los dirigentes nos respaldaron a todos. Los jugadores sacaron de adentro todo lo que tenían, jugaron muy bien, y en esta final no nos vamos a guardar nada. A estos chicos les tengo una fe ciega”.

