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Más que un sueño blaugrana

Los hermanos Octavio y Lisandro Mogetta Lucarelli, jugadores cabralenses de clases 2006 y 2008, vivieron una semana como si fueran futbolistas del Barcelona en una experiencia única en La Masía, donde se formó Messi

Una historia fantástica. Todo se inició en una clínica del Barcelona en Córdoba, pero se transformó en un sueño imposible de olvidar para dos pibes de Arroyo Cabral.

Se trata de los hermanos Octavio y Lisandro Mogetta Lucarelli, quienes junto con el ticinense Bruno Macagno fueron seleccionados para disfrutar de una experiencia en los escenarios del Barcelona en España, donde vivieron 7 días como si fueran futbolistas del Culé.

Junto con su mamá, Flavia Lucarelli (actual presidenta de Colón de Arroyo Cabral), contaron su experiencia en la Ciudad Condal y, aún sorprendidos por la oportunidad, los también hijos del delegado del Rojinegro, Gaspar Mogetta, manifestaron: “Es increíble haber estado en esos lugares y canchas en las que veíamos a Messi por la TV y en el primer día ver el triunfo de Barcelona con sus estrellas ante Las Palmas”.

A partir de una clínica realizada en febrero en Córdoba por Barça Academy, se forjó este sueño. “Fuimos a un campus muy exigente en las canchas del complejo Sakka de Chelo Bergese (el exjugador de Racing e Instituto de Córdoba que nació en Pasco y que también brilló en Defensa y Justicia y Gimnasia de Jujuy), donde 6 entrenadores de Barcelona durante 5 días entrenaron a 240 chicos, con 4 prácticas muy intensas por día. Fue un gran aprendizaje y nos abrió las puertas para cumplir otro gran sueño”.

Pocos días después, fueron invitados a otro formato de Barcelona, en marzo. Les proponían viajar a España a través del Barça Academy Clinic. “Era dejar todo y volar para Barcelona sin pensarlo demasiado y apostando hasta los ahorros. Entrenar en La Masía, que tiene 23 canchas, alojarnos en un hotel en el mismo lugar en el que vivió Messi (Castelldefels), a 15 minutos de Barcelona, conocer el Nou Camp y el Olímpico de Montjuic fue una propuesta irresistible, única”.

Sobre el comienzo del sueño, precisan: “Apenas nos alojamos, recibimos la ropa y fuimos a ver al Barcelona. Estábamos a metros de Ter Stegen. Después, entrenamos en La Masía, jugamos 3 amistosos, vimos un partido de futsal y fuimos al Camp Nou”.

Apuntan: “No lo podemos creer aún. Cuando volvimos nos preguntaban y no sabíamos por dónde empezar. Recién ahora vamos recordando cosas y transmitiéndolas, pero fueron tantos momentos inolvidables en una semana que es difícil contarlos”.

“Más que un club”

Comentan: “Lo primero que te dicen es que se es jugador del Barça las 24 horas y lo más valioso es ser buen compañero. Valoran nuestro juego, pero piden comportamiento de elite y concentración en lo que piden en cada práctica”.

Remarcan que “el saludo en catalán no puede faltar. Los entrenamientos en La Masía priorizan el pase y el control. El pase corto es una premisa tan importante como presionar para recuperar cuando se pierde la pelota. No temer a perderla y comprometerse a recuperarla para jugar a 1 o 2 toques”.

Explican: “Fuimos 20 chicos de Córdoba, Entre Ríos, San Juan, Buenos Aires y Chile. Estuvimos 13 días, ya que nos quedamos unos días más en Barcelona para conocer. Fue un sueño maravilloso”.

La naturaleza del Barcelona

El sello del Barcelona está en cada comentario. “Nada resultó imposible. Todo se fue dando naturalmente y te lo hacen sencillo”.

Explicó: “Cada paso está acompañado de gente que te va guiando, desde los vuelos, la ropa y la hora de cada entrenamiento”.

Insisten: “Vale cada centavo que se gastó. Lo vivimos con tanta alegría, simpleza y diversión que no nos dimos cuenta de que no era un sueño. Hay muchas pautas, pero se cumplen porque son lógicas, pasando desde los horarios para subir al colectivo hasta las normas de convivencia para entrenar, vestirse, jugar o para comer”.

Agregan: “Físico se entrena con pelota, en espacios reducidos, y te explican para qué se hace cada trabajo. Se comió bien y se puede repetir, pero no lo necesitás”.

La perfección en la organización

Aseguran: “Se va dando todo en paz y armonía. Nada falla. Médicos y kinesiólogos están siempre. La organización es perfecta”.

Reconocen: “No exigen nada raro y nadie hace más ni menos de lo que nos piden. Vivimos como jugadores del club del primer al último minuto y hubo tiempo para hacer tours guiados por la ciudad”.

Indican: “Fuimos a conocer La Sagrada Familia, museos, El Arco de Triunfo, la casa de Pablo Picasso, el Camp Nou (en reparación), todas las instalaciones de La Masía y el estadio de Montjuic”.

Mencionaron: “Desde que llegamos hasta que nos fuimos recorrimos La Montaña de Montjuic, Park Güell, Casa Batllo, Mercado La Boquería y fuimos dos veces a La Sagrada Familia, que es impactante por fuera y por dentro”.

Ver al Barcelona y luego al Colón

Resaltan: “El último día le entregamos a un dirigente un presente de Colón de Arroyo Cabral”.

Explican: “El primer día nos dieron un bolsón con ropa oficial, que es de regalo. Te dicen: ‘Esto es tuyo’ y qué ponerte cada día. En la clínica en Córdoba nos pasó lo mismo. Volvimos con dos buzos, rompevientos, remeras de entrenamientos, chombas, pantalones cortos y largos, más las medias. Sólo tenés que ponerte tus botines y zapatillas. A los acompañantes les dan remera y buzo”.

Acotan: “Con la pulsera que nos dieron nos hicieron descuentos en ropa en la casa oficial”.

Messi está en todas partes

Remarcó que “Messi es una carta de presentación en todo Barcelona. La gente lo ama. Cada momento de gloria está en el museo, recuerdan su historia, pero en la gente está en el corazón”.

Apuntó que “la pasión por el fútbol es igual a la nuestra, pero el orden y la seguridad son superiores”.

Agregan: “La barra guía los gritos en los partidos. Los catalanes aman a su tierra, no son españoles, son catalanes y de Messi. Nos hablaban en castellano, pero entre ellos hablan, escriben y se comunican en catalán”.

Valoran lo nuestro, con su idea

Explican: “Los españoles valoran nuestra entrega y nuestra técnica. Futbolísticamente, su idea de juego es colectiva, aman su estilo y la gambeta es parte de su juego corto y de pases en 1 o 2 toques”.

Remarcan: “Te hacen ver el esfuerzo y el sacrificio que se requiere para ser jugador de fútbol profesional. No alcanza con ser buen jugador, en una semana nos dimos cuenta de que para rendir en cada práctica hay que respetar la alimentación y el descanso. Nadie puede acostarse después de las 23 si entrenamos a las 7. Para llegar, hay que dejar muchas cosas de lado, las salidas nocturnas, fiestas familiares, comidas y bebidas. No es fácil ser futbolista profesional, demanda un gran esfuerzo y una vida dedicada 100% al fútbol”.

Insisten: “Jugamos 3 amistosos. Admiran el juego argentino, les llama la atención no sólo la gambeta, sino el ir al piso, al roce. Pero ellos lo combaten con el toque, la presión y el juego colectivo. Ellos son orden, respeto y organización. No podés ir tarde a un entrenamiento, a un almuerzo, ni podés ir con otra ropa, ni romper pautas de juego, ni de trabajo. Subís al colectivo y ya tenés todo lo que necesitás, la preparación y la tecnología son de elite”.

Exigen “respeto por el compañero, por el club y por la idea de juego”. “En La Masía se entrena y se respira fútbol aun en los tiempos libres. Es un lugar soñado. Fuimos jugadores del Barcelona una semana, sin compartir con ellos, pero entrenamos como ellos, en sus canchas, y con sus formas”, subrayaron.