Deportes | historia

"El Chopo fue mejor, pero gané más títulos"

Eternos ídolos del León. Mauricio dejó en claro: “Chopo es mi papá. Fue mejor que yo”.  

“Usted se equivoca. Yo soy Mauricio Morales. El Chopo es mi papá”, le contestó a un periodista.

“Tiene una historia grande en Alem y tuve que bancar esa comparación. Todos me dicen que él fue mucho mejor que yo, pero yo gané más títulos que el Chopo. Eso no me lo quita nadie”, resalta.

Los que conocen a Mauricio Morales como DT saben que no regala nada. Su aprendizaje en etapa de formación en Independiente, su carrera con vestuarios pesados desde joven y su “curso acelerado” de técnico como ayudante de campo de Marcelo Santoni lo hicieron hablar fuerte y duro.

“No se puede ser liviano como DT. No miento y voy de frente. No le temo a nadie y en el fútbol el vestuario es para entrar fuerte. No sé cómo son otros deportes, pero el jugador de fútbol es bicho, muy personalista, con sus egos, sus enojos y si vas liviano te come. Ni hablar si ese jugador hizo chapa o tiene un nombre. Me respaldo en mi historia, me tocó ganar algún título, trabajé con Santoni y en la Liga nos fue bien, más los 3 campeonatos seguidos y mi personalidad que es fuerte me permiten armarme para pisar fuerte. Sé cuando hay que levantar o bajar a un jugador, sé cuándo hacerle un chiste y cuándo encararlo. Nunca fui blando y no estuve nunca en un vestuario liviano”, describe.

Con respecto al desarraigo, dice: “Con 14 años no es fácil estar solo en Buenos Aires. Las pensiones en ese tiempo no eran las de ahora. Ni hablar cuando Díaz nos sacó de la pensión y nos mandó abajo de las tribunas”.

Subraya: “En ese tiempo las pensiones buenas eran las de River Plate y Vélez. Boca no le daba bola y compraba jugadores. En el grupo de la clase 73 hablamos siempre de que ahora las pensiones son fantásticas, son como hoteles”.

Recalca: “Necesité alguien que me abriera la cabeza y me dijera que no podía dejar pasar esa oportunidad de River Plate. Delem me había aconsejado bien”.

Señala: “Cuando volvés te morís porque ganas unos pesos, sos jugador de Primera y hacés tu linda historia porque hacés diferencia, pero no podés volver más, porque tenés otro ritmo de competencia y ves la vida diferente”.

“En mi mejor momento, a los 18, me volví. Por una moto y unos pesos pensé que me iba a ser rico. Yo veía que en Independiente desde los 14 años bajaban jugadores de todos lados a probar”, precisa.

Destaca: “El jugador que ocupa un lugar en la pensión tiene que superar una prueba todos los días. López era chiquito, Rotchen era uno más, pero no generaban gastos al club. Eran de allá. Por eso teníamos que competir con los que venían de todos lados a probar”.

Apunta que “los de Buenos Aires tienen una opción más”.

“Jugué con los padres y los hijos”

Indica: “Alem es muy especial. Yo volví y entré a ese vestuario con Mono Mazzini, Lungo Abate Daga, Tonino Mazzini, Gianandrea, Kapustensky, Suárez, Pedernera. Esos viejos leones vieron entrar al rubiecito que venía de Buenos Aires”.

“La primera imagen es la de Tonino fumando mientras se vendaba y pasándome la Caña Legui para calentar en la Leonera. ‘Acá se calienta así, pibe’, me dijeron el Mono Mazzini y Lucho Díaz. Había tres pibes: Facha Ruiz, Negro Medina y yo, rodeado de esos dinosaurios con una gran historia”, detalla.

También recuerda “el cachetazo” que daban antes de entrar a la cancha: “‘Dale, nene, que acá no estás en Buenos Aires’, te decían”.

“‘Vos encará que nosotros te defendemos’. Volaba yo. Durante 3 años marqué diferencias”.

Relata: “Después salimos campeones con Marcelo Alamo, en ese equipo que termina dirigiendo en el tramo final Abate Daga”.

Puntualiza: “Después se dieron campeonatos que entrábamos por la ventana y ganábamos los playoff. Jugué y fui campeón con los hijos de Pedernera, Kapustensky, Abate Daga, Suárez. Esa herencia es única y se disfruta en Alem”.

“Como DT la presión que tenía fue grande. Venía de ganar 2 títulos con Argentino, el vestuario era bravo y los dirigentes querían jugar la final en la Plaza. Les dije: ‘Si vamos a la Plaza perdemos el título’. Hasta mi viejo sentía presión en la calle. Por eso cuando lo vi entrar a la cancha me largué a llorar”.