“Hay un antes y un después de la Ley de Identidad de Género. Cuando me dieron el acta rectificada lo primero que quise es un trabajo formal, lo primero que dije yo volver a esta esquina con esta identidad nunca más vuelvo. Me puse esa meta”, ratificó la referente de la diversidad sexual en Villa María y el país, también integrante de la Asociación de Travestis Transexuales y Transgenero de Argentina (ATTTA). Y casi de inmediato volvió al secundario.
Bustos tiene militancia activa en defensa del colectivo LGTBQ+ desde hace 5 años, y su afán en avanzar en el trabajo en red. En ese punto, admitió que es mucho lo que se logró en Villa María, tanto que se mira a esta ciudad como modelo. “Quieren ver lo que estamos haciendo nosotros, cómo nos organizamos”, apuntó. Y anticipó que están armando una concentración para visibilizar el colectivo en la ciudad, que sería el sábado 17.
“La falta de información y de conocimiento de los derechos es un problema. El desconocimiento nos hace más vulnerables, la violencia institucional, el maltrato, la estigmatización. Cuando uno no sabe se queda con eso”, afirmó. Y habló del daño que esa situación provoca. “La violencia institucional hacia las personas tras sigue, sigue la estigmatización que es una cosa muy fea”, admitió.
En ese punto recordó las frases dichas tiempo atrás por el obispo Samuel Jofré Giraudo durante la inauguración de una casa para víctimas de trata, cuando señaló que "Dios creó solo al hombre y a la mujer, no hay grises” y que "los trans son hombres vestidos de mujer".
“Dijo cosas fuera de lugar en un ámbito que no tenía nada que ver, nosotros estábamos ahí por una compañera. Vos viste lo que es hoy el flagelo de las adicciones que toca a todo el mundo, que no discrimina, que te arrasa. Nos tocó porque en la comunidad trans tenemos casi el 85 ó 90 por ciento de las compañeras que son adictas, ya sea a sustancias, alcohol, pastillas y nosotros estábamos ahí porque Nazareth nos había abierto la puerta”, apuntó.
Aseguró que después de esas frases la situación se complejizó. “El obispo no sabe todo lo que pasó después de esas palabra, eso abre más la grieta, trae más odio y el odio recae hacia el colectivo trans”, señaló.
A la hora de hablar de las demandas del colectivo trans, señaló que “primero que nada organizar es a las chicas y los chicos, hacerles saber cuáles son sus derechos, que hay una ley que protege y contempla, que no todo está perdido, llevar un poco de esperanza”.
Y sobre los desafíos, admitió que más allá de que en Villa María la situación pueda ser otra, “todavía la salud es un plato fuerte por el que hay mucho por hacer”, también “el tema trabajo, el tema vivienda: hay muchas chicas que viven hacinadas en pensiones o que pagan exuberantes montos de alquiler por el solo hecho de ser travesti”.
Y cerró: “Todavía falta, hay mucho por hacer”.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María
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“La falta de información y de conocimiento de los derechos es un problema. El desconocimiento nos hace más vulnerables, la violencia institucional, el maltrato, la estigmatización. Cuando uno no sabe se queda con eso”, afirmó. Y habló del daño que esa situación provoca. “La violencia institucional hacia las personas tras sigue, sigue la estigmatización que es una cosa muy fea”, admitió.
En ese punto recordó las frases dichas tiempo atrás por el obispo Samuel Jofré Giraudo durante la inauguración de una casa para víctimas de trata, cuando señaló que "Dios creó solo al hombre y a la mujer, no hay grises” y que "los trans son hombres vestidos de mujer".
“Dijo cosas fuera de lugar en un ámbito que no tenía nada que ver, nosotros estábamos ahí por una compañera. Vos viste lo que es hoy el flagelo de las adicciones que toca a todo el mundo, que no discrimina, que te arrasa. Nos tocó porque en la comunidad trans tenemos casi el 85 ó 90 por ciento de las compañeras que son adictas, ya sea a sustancias, alcohol, pastillas y nosotros estábamos ahí porque Nazareth nos había abierto la puerta”, apuntó.
Aseguró que después de esas frases la situación se complejizó. “El obispo no sabe todo lo que pasó después de esas palabra, eso abre más la grieta, trae más odio y el odio recae hacia el colectivo trans”, señaló.
A la hora de hablar de las demandas del colectivo trans, señaló que “primero que nada organizar es a las chicas y los chicos, hacerles saber cuáles son sus derechos, que hay una ley que protege y contempla, que no todo está perdido, llevar un poco de esperanza”.
Y sobre los desafíos, admitió que más allá de que en Villa María la situación pueda ser otra, “todavía la salud es un plato fuerte por el que hay mucho por hacer”, también “el tema trabajo, el tema vivienda: hay muchas chicas que viven hacinadas en pensiones o que pagan exuberantes montos de alquiler por el solo hecho de ser travesti”.
Y cerró: “Todavía falta, hay mucho por hacer”.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María

