Hace dos semanas, y ante la idea de suspender las celebraciones litúrgicas, el arzobispo Carlos Ñáñez, expresó: “He recurrido a la autoridad provincial, manifestando mi malestar y mi propósito de no acompañar esas medidas, que estimo exageradas y que afectan a la salud espiritual de las personas, especialmente en un tiempo de cuarentena prolongada”, informó el propio Ñáñez, acompañado por sus dos obispos auxiliares en un comunicado a sus fieles, en el que pregonaba por una reconsideración de la medida.
Desde el gobierno rectificaron la decisión y se flexibilizó la actividad en las iglesias y templos de culto en la provincia de Córdoba.
Agustín Vedelago, sacerdote de la ciudad, manifestó: “El horario de las misas es el de las 19 horas; si bien estamos atentos a los movimientos de los comercios, creemos que es la hora correcta. Pudimos demostrar ante las autoridades que es necesario y esencial para que la gente viva en forma íntegra, más allá del contexto, y con la prohibición no se respetaba su ser espiritual. Tiene un valor muy significativo para las personas, no es un hobby”.
Además Vedelago, de 30 años, resaltó: “Cuando teníamos el horario de 14 a 20 era díficil, nos preguntábamos si Dios no hablaba a la mañana o si el virus por la tarde no está, que sí habilitaban. La celebración de culto es esencial.
-¿Qué capacidad de fieles asiste a las misas?
-Hoy las celebraciones se realizan con 30 personas, sólo se puede utilizar el 50% del templo. El lugar sobra; sí hemos visto un incremento en la semana, cuando hay más gente. Mientras que los fines de semana llegamos a tener entre 80 y 90 fieles.
-¿Cuál es la preocupación más notable de la gente que concurre a las misas?
-Hay sentimientos encontrados, la gente está muy preocupada y también cansada, preguntan cuándo vuelve la catequesis, sobre los barbijos, la situación es atípica para todos. Hay personas que no volvieron a la iglesia desde marzo, cuando inició el aislamiento en el país. Todo ha generado un cuadro de tristeza muy grande, con depresión, soledad y sobre todo mucha preocupación. La frase más repetida es “Mi vida no es lo que era antes”.
-¿Qué análisis hace de lo que fueron las misas virtuales?
-Fueron muy positivas y de gran acompañamiento para la gente que lo necesitaba. Hubo muchas visualizaciones y fieles que se sumaron de distintas partes de la región y más lejos también.
-Teniendo en cuenta la época del año que se transita, ¿hay posibilidades de cambiar el horario de los oficios litúrgicos?
-Por ahora no, veremos cómo sigue el tema y las decisiones que se toman, pero por el momento no vamos a mover el horario de las misas.
Por su parte, Norman Zandrino, pastor de la Iglesia cristiana evangélica Hermanos Libres, comentó: “Nos fuimos amoldando a los nuevos tiempos, en un momento en el que todo estaba parado comenzamos con las reuniones virtuales y funcionó. Entendemos que no es lo mismo, pero es parte de la situación”.
-¿Cómo es la situación en la actualidad?
-Seguimos con la virtualidad, a la iglesia ubicada en calle General Paz 260 van el orador, los músicos, un sonidista y el camarógrafo para la transmisión en vivo. Desde el 22 de marzo que no abrimos las puertas.
-¿Qué le ha brindado la virtualidad de las reuniones a la iglesia?
- Ha sido una solución ante la situación, pero no reemplaza el contacto físico, los abrazos y la contención. En una reunión en tiempos en que no existía la pandemia teníamos alrededor de 150 personas y hoy el número es reducido, más allá de las muy buenas visualizaciones que tenemos en cada uno de los eventos en vivo.
-¿Qué actividad continúo haciendo la iglesia?
- En ese sentido sigue funcionando como tal. No tenemos las reuniones presenciales pero continuamos ayudando a los más necesitados, hacemos colectas y donaciones de dinero y alimentos. En este punto, destacó la labor del grupo de jóvenes, que realizan un gran trabajo y lo hacen con mucho amor.
Las reuniones continúan siendo vía streaming todos los domingos a las 19 horas.
Misas: lugares y horarios
En la Catedral, ubicada en Estados Unidos 67, el horario es de lunes a lunes a las 19 horas y el domingo agregan dos misas más: a las 8 y a las 11.
En Nuestra Señora del Valle, ubicada en Sucre 350, barrio Roque Sáenz Peña, se ofician misas los domingos a las 10 horas.
Mientras que en la Capilla San José Obrero, ubicada en Mendoza 150, barrio General Paz, también las misas son los días domingos a las 10.

