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Denuncian que hay intereses ganaderos e inmobiliarios detrás de los incendios

Especialistas y activistas de la preservación dicen que las quemas son sistemáticas y buscan degradar el entorno para que se baje la categoría de protección. En otros casos, el avance es de hecho, con distintas urbanizaciones

Los incendios tienen en vilo a los pobladores de las serranías del valle de Punilla, y a gran parte de los cordobeses. Lo que se está quemando es ni más ni menos que lo poco que queda del monte nativo, que en la provincia es apenas entre el 3 y el 5 por ciento del territorio. Diferentes especialistas aseguran que el fuego no se origina por accidente ni mucho menos, sino sistemáticamente en los mismos lugares año tras año. Justamente, sectores protegidos por la legislación vigente, y muy codiciados tanto por desarrollistas inmobiliarios como por productores ganaderos. Advierten que la pérdida de biodiversidad es prácticamente una tragedia.

Guillermo Galliano, presidente de la Fundación Mil Aves, asegura que “las imágenes de los incendios con los de las urbanizaciones y el avance de la frontera agropecuaria, especialmente la ganadería, son coincidentes. Lo puede ver cualquiera usando los mapas satelitales disponibles en Internet”.

Indica que el avance sobre el monte nativo se da aunque está prohibido cambiar el uso de suelo de estos sectores, protegidos por la Ley de Bosques, pero “donde el control y la presencia del Estado no llegan”.

“Los incendios más grandes se dan en el arco noroeste y en las sierras de Córdoba. Estos son hechos antrópicos, y la Justicia tiene que intervenir. Los countries, u otras urbanizaciones, llegan tiempo después del fuego. Pasó en Ascochinga, pasó en Sierras Chicas, pasó en Falda del Carmen, en Falda del Cañete y en la zona de Unquillo”, aseguró el ambientalista.

“Quieren hacer loteos”

Fernando Barri, biólogo, docente de la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del Conicet sostiene -en la misma línea- que el origen del grueso de los incendios es intencional.

“Hay gente que prende fuego todos los años, y lo puede hacer porque no sufre consecuencias claras y directas. En las zonas serranas uno observa siempre los mismos patrones de incendios, y casualmente son zonas de alto valor inmobiliario, donde los desarrollistas están tratando de que se hagan loteos y se urbanice”, explicó.

Al igual que Galliano, cree que, pese a la prohibición legal, la práctica de la quema en la zona serrana busca favorecer el desarrollo de actividades productivas.

“Si los bosques que se prendieron fuego son de categoría roja o amarilla, no se podría cambiar el uso de suelo. Y no se podrían habilitar los loteos. Pero cuando un incendio se da tres o cuatro años seguidos en el mismo lugar, es muy difícil que la vegetación se recupere. Ese es el argumento que utilizan los desarrollistas -muchas veces junto a las autoridades locales- para otorgar factibilidad para lotear, dado que ya no queda bosque nativo”.

Intereses ganaderos

Daniel Díaz, periodista del sitio Sala de Prensa Ambiental, explica que los incendios en la zona de Villa Albertina, en el valle de Punilla, atacan el reservorio más grande de bosque nativo y en mejor estado de la provincia.

“Desde hace tiempo, los productores ganaderos, a través de la Sociedad Rural, vienen pidiendo que se habiliten las actividades productivas. Creemos que estos incendios no son casuales, porque se dan justo en el sector en el que están pidiendo que cambie la categoría de ordenamiento territorial para que se les habilite a realizar sus actividades productivas”, puntualizó.

Díaz no tiene dudas de que los incendios no sólo son intencionales sino que se producen reiterada y sistemáticamente, con el trasfondo de intereses económicos privados.

“En mayo de este año, en los primeros incendios de Pampa de Achala, dos estancias cerca del Parque Nacional Quebrada del Condorito registraron 208 incendios en cuatro años. Eran provocados intencionalmente para el rebrote del pasto y alimentar al ganado”, apuntó.

“Es una tragedia”

Por su parte, Raúl Montenegro, presidente de la Fundación para la Defensa del Medioambiente (Funam), lamentó la pérdida de biodiversidad por los incendios en el Valle de Punilla. Además, sostuvo, en diálogo con FM Libre, que el daño resulta peor por la casi nula superficie que queda con bosque nativo en la provincia.

“No es lo mismo que se quemen 14 mil hectáreas cuando la provincia tenía 12 millones de hectáreas de ambiente nativo, que se quemen en una provincia donde nos queda menos del 3 por ciento de bosque cerrado. Hay mucho menos de 600 mil hectáreas y esto es lo que va reduciéndose. Nunca antes hubo tan poco ambiente nativo. Es una tragedia”, indicó.

“La biodiversidad que se ha perdido es atroz. En un metro cuadrado, a 40 centímetros de profundidad, uno puede encontrar más de 1.500 millones de protozoarios, 120 millones de pequeños gusanos de suelo, casi 500 mil formas de insectos, más todos los organismos por encima de estos. Todo eso se hace humo”, agregó.

Para graficar la gravedad del caso, recordó que la provincia de Córdoba tenía tres grandes ambientes: el bosque chaqueño, el espinal y la estepa pampeana con los pastizales. “De esos tres, queda sólo el bosque chaqueño, y lo están destrozando”, dijo el ambientalista.