El conflicto se inició cuando los hinchas rosarinos aguardaban las indicaciones para abandonar el estadio. En ese momento, se produjeron provocaciones, agresiones e intercambios verbales con simpatizantes locales.
La Policía Militar de San Pablo había implementado un operativo para mantener separadas a ambas parcialidades, pero los inconvenientes comenzaron cuando se descongestionó uno de los sectores del estadio.
Ante el aumento de la tensión, los efectivos intervinieron directamente para dispersar a los involucrados y evitar que los enfrentamientos continuaran.
Como consecuencia del episodio, fueron detenidas nueve personas: cinco ciudadanos argentinos y cuatro brasileños.
Los involucrados fueron trasladados a la dependencia del Juzgado Especial Criminal (Jecrim), ubicada dentro del propio estadio, donde quedaron a disposición de las autoridades judiciales para determinar las responsabilidades correspondientes.