Villa María | Industria

El país de la incertidumbre

La celebración de los empresarios fabriles llega en un escenario complejo. Las miradas están puestas en lo que vendrá y en la manera en que cada uno se acomodará para seguir produciendo
 
Una semana atrás el análisis de la situación industrial se hubiera centrado en la caída del nivel de actividad, que según los ya viejos datos del INDEC (el último informe, publicado en agosto, remite información de junio) fue del 8,1 por ciento. Seguramente la tasa de referencia del Banco Central, fijada por esos días en 45 por ciento, también hubiese ocupado un lugar destacado en los problemas evidenciados por el sector; igualmente la medida del gobierno nacional sobre la disminución de los reintegros a las exportaciones, gesto que conspira contra la promoción del comercio exterior, tan necesario en épocas de restricciones de divisas.

Para la realidad indica que todos los razonamientos previos quedaron en modo de espera. La furiosa devaluación operada en pocos días arrasó con los problemas previos y, de golpe, se convirtió en “el problema”. Los otros están presentes y no se podrá retomar índices de actividad positivos sin resolverlos. Pero hoy la prioridad pasa por otro lado.

Marcelo Uribarren, presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) destaca en las páginas de este suplemento la necesidad de lograr estabilizar, no ya al tipo de cambio, sino a la economía en general. Ese tema atraviesa todas las entrevistas realizadas. Víctor Pévere, titular de Juntamás, indicó que aunque su empresa continúa en expansión e incorpora nueva tecnología, “hacer un análisis con optimismo en plena crisis cambiaria es complicado”. 

Rodolfo Banchio, quien años atrás también lideró la entidad que reúne a los industriales de la provincia, puso énfasis en la necesidad de que el gobierno nacional muestre fortaleza para afrontar la adversidad. Es que la inestabilidad puede borrar rápidamente, sostuvo el empresario, el trabajo realizado en las pymes durante muchos años. Uribarren también pidió una muestra de liderazgo para intentar encauzar el momento económico.   

La volatilidad del tipo de cambio conspira contra la viabilidad de sector porque afecta a variables claves para la formación de precios. Los insumos de muchos establecimientos fabriles provienen del exterior o son productos que, por sus características, mutan su costo al vaivén del billete norteamericano. Y en un escenario como el actual el problema no solo afecta el precio final, complejizando su determinación, sino que también torna incierta la posibilidad de reiniciar el circuito productivo ya que no se puede prever el costo de reposición.

Pero también hay otro tema mayúsculo, que por la inmediatez de los hechos, aún no ha sido considerado en toda su magnitud.

¿Qué pasará en los próximos meses con la inflación? La historia económica muestra que cuando se devalúa la moneda los precios tienden a converger hacia el nuevo punto de equilibrio. Siguiendo el promedio que elabora el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el primer día hábil de 2018 el dólar cotizó para la venta $18, 74. Y el último día de agosto, luego de la intervención del organismo rector del sistema financiero, su cierre fue $38. La devaluación, en 8 meses, superó levemente el 100 por ciento. Nuevos interrogantes se plantean ante ese dato: ¿La inflación seguirá ese camino? ¿Qué pasará con los servicios públicos y combustibles, que se ajustan unos siguiendo la inflación y otros el tipo de cambio? ¿La sociedad podrá afrontar ese escenario? ¿Qué impacto tendrá en la industria la previsible caída del consumo?

Son muchos interrogantes y pocas respuestas las que pueden encontrarse hoy. Intervienen diferentes variables y hay un partido por jugarse. El gobierno Nacional hasta ahora optó por no intervenir en los mercados, dejando que actúen libremente. ¿Seguirá procediendo de la misma manera? ¿No interferirá en la fijación de precios a los combustibles? Más preguntas sin respuesta. 

En ese contexto convulsionado, esperando como el resto de la sociedad anuncios que muestren alguna señal, los industriales abrirán sus plantas en las primeras horas de la mañana.  Como todos, seguirán atentamente las noticias que lleguen desde Balcarce 50. Porque la incertidumbre, de una u otra manera, llega a los diferentes estamentos. Y una vez que se den a conocer qué fundamentos estarán presentes hacia adelante, se prepararán para el nuevo desafío; buscarán el camino que permita volver a producir y agregar valor.

“Los empresarios en Argentina tenemos tanta experiencia en esto que de alguna manera nos acomodamos; somos especialistas en crisis”, sostuvo Pévere a este medio. Esa experticia, ganada por luchar contra adversidades de todo tipo, nuevamente se pondrá en valor para salir a una cancha embarrada, complicada, que es local pero a veces parece visitante. Por ese motivo Uribarren se pronunció por mantener la calma en estos días difíciles y mirar hacia adentro de cada uno de los establecimientos. Para pelear esos partidos, donde en muchos casos se juega todo, hay que mantener al equipo alineado y compenetrado con el objetivo. Seguramente por ahí pasarán los días por venir.

Pablo Correa.  Redacción Puntal Villa María.

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