“Hay que caminar las fábricas”
Para Víctor Pévere, titular de Juntamás Plástico, esa es la clave para eficientizar procesos y generar nuevos productos. La empresa adquirió recientemente nueva tecnología para ampliar su producción
“Hacer un análisis con optimismo en plena crisis cambiaria es complicado, pero los empresarios en Argentina tenemos tanta experiencia en esto que de alguna manera nos acomodamos; somos especialistas en crisis”, comenzó diciendo Víctor Pévere, titular de Juntamás Plástico. El industrial comentó a PUNTAL VILLA MARIA los problemas que presenta la actual coyuntura y también la fórmula que emplean en la planta fabril para tratar de superarlos: caminar la fábrica buscando posibles mejoras en procesos y productos, invertir en tecnología e incrementar la producción.
Específicamente sobre el escenario que se plantea por estos días, caracterizado por una aguda crisis cambiaria que va mutando a económica y política, el industrial expresó que se vive una situación incómoda porque “no se puede tener una lista de precios que dé seguridad. Nosotros no dolarizamos la lista de precios, pero se complica por los insumos; los tres más importantes para fabricar las juntas son caucho, plástico y bulones. El caucho siempre tuvo una lista en dólares; el plástico ahora también y con los bulones, aunque no están dolarizados, el precio no se queda atrás”.
Añadió que por ese motivo los precios de esos materiales tienen importantes incrementos. “Muchas veces mandan la mercadería pero se demoran con la factura por las actualizaciones. Es difícil porque nosotros no trabajamos de la misma manera con nuestros clientes. Acá entran los pedidos con la lista actualizada y los pagos los recibimos a los 60 días, pero respetamos los precios. Eso hace que los márgenes se achiquen, pero tenemos una política muy clara en ese sentido y no la cambiamos”.
Justamente para lograr mayor producción recientemente la firma adquirió nueva tecnología.
“Hace 20 días incorporamos una máquina importante. Tiene 688 toneladas de fuerza de cierre, pesa 32 toneladas y lleva 1100 litros de aceite hidráulico. Con ese equipo podemos inyectar piezas superiores a los 3,5 kilos. Además tiene un sistema que hace que cuando se está solidificando el material, antes de ser expulsado, los motores prácticamente se paran para no consumir energía. Eso después a la hora de pagar la factura se nota. Hay que minimizar todo los costos”, afirmó.
En ese sentido, indicó que más allá de lo que ocurre en la economía nacional “puertas adentro cada empresa es distinta. Yo creo que hay que caminarla mucho, viendo que modificaciones se pueden hacer; y no apuntar a un solo producto porque si se traba por algún motivo se genera un gran problema. Por ejemplo, nosotros hemos diseñado una pieza que no lleva bulones, que sale menos y también sirve para arreglar una pérdida. Son alternativas que surgen de caminar la empresa”, afirmó.
Teniendo en cuenta que la firma elabora productos para cañerías de agua, se le consultó al industrial de qué manera impacta la caída de la obra pública.
“Se vio afectada esa actividad, pero ya se está hablando de varios proyectos, como nuevos barrios a los que habrá que llevar el agua. Creo que todo irá acomodándose y la obra pública comenzará a despertarse de a poco. Nosotros tenemos un producto que va para obras nuevas pero también para las reparaciones de las viejas; siempre se necesita”.
También se le preguntó a Pévere si las actuales condiciones, con la gran devaluación que sufrió la moneda en los últimos meses, incentivan la posibilidad de incursionar en mercados externos.
“En la fábrica nos estamos ordenando para hacer frente a grandes pedidos. Ahora contamos con 5 inyectoras en funcionamiento, 3 prensas de goma, y la posibilidad de hacer un doble turno si queremos exportar. Pero estamos en proceso porque tenemos una gran demanda interna. Antes por mail entraban pedidos de 50 piezas y ahora muchas veces requieren 500. Son pedidos muy grandes porque el producto es cada vez más confiable. Va creciendo la penetración del mercado, pero todavía quedan muchos lugares en Argentina para darnos a conocer”.
Agregó que “todavía tenemos un potencial muy grande en Argentina y existe una demanda muy importante. Eso no me lleva a pensar en exportar hoy. De todas maneras, si aparecen posibilidades en los mercados limítrofes serían potenciales clientes”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María.
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Específicamente sobre el escenario que se plantea por estos días, caracterizado por una aguda crisis cambiaria que va mutando a económica y política, el industrial expresó que se vive una situación incómoda porque “no se puede tener una lista de precios que dé seguridad. Nosotros no dolarizamos la lista de precios, pero se complica por los insumos; los tres más importantes para fabricar las juntas son caucho, plástico y bulones. El caucho siempre tuvo una lista en dólares; el plástico ahora también y con los bulones, aunque no están dolarizados, el precio no se queda atrás”.
Añadió que por ese motivo los precios de esos materiales tienen importantes incrementos. “Muchas veces mandan la mercadería pero se demoran con la factura por las actualizaciones. Es difícil porque nosotros no trabajamos de la misma manera con nuestros clientes. Acá entran los pedidos con la lista actualizada y los pagos los recibimos a los 60 días, pero respetamos los precios. Eso hace que los márgenes se achiquen, pero tenemos una política muy clara en ese sentido y no la cambiamos”.
Justamente para lograr mayor producción recientemente la firma adquirió nueva tecnología.
“Hace 20 días incorporamos una máquina importante. Tiene 688 toneladas de fuerza de cierre, pesa 32 toneladas y lleva 1100 litros de aceite hidráulico. Con ese equipo podemos inyectar piezas superiores a los 3,5 kilos. Además tiene un sistema que hace que cuando se está solidificando el material, antes de ser expulsado, los motores prácticamente se paran para no consumir energía. Eso después a la hora de pagar la factura se nota. Hay que minimizar todo los costos”, afirmó.
En ese sentido, indicó que más allá de lo que ocurre en la economía nacional “puertas adentro cada empresa es distinta. Yo creo que hay que caminarla mucho, viendo que modificaciones se pueden hacer; y no apuntar a un solo producto porque si se traba por algún motivo se genera un gran problema. Por ejemplo, nosotros hemos diseñado una pieza que no lleva bulones, que sale menos y también sirve para arreglar una pérdida. Son alternativas que surgen de caminar la empresa”, afirmó.
Teniendo en cuenta que la firma elabora productos para cañerías de agua, se le consultó al industrial de qué manera impacta la caída de la obra pública.
“Se vio afectada esa actividad, pero ya se está hablando de varios proyectos, como nuevos barrios a los que habrá que llevar el agua. Creo que todo irá acomodándose y la obra pública comenzará a despertarse de a poco. Nosotros tenemos un producto que va para obras nuevas pero también para las reparaciones de las viejas; siempre se necesita”.
También se le preguntó a Pévere si las actuales condiciones, con la gran devaluación que sufrió la moneda en los últimos meses, incentivan la posibilidad de incursionar en mercados externos.
“En la fábrica nos estamos ordenando para hacer frente a grandes pedidos. Ahora contamos con 5 inyectoras en funcionamiento, 3 prensas de goma, y la posibilidad de hacer un doble turno si queremos exportar. Pero estamos en proceso porque tenemos una gran demanda interna. Antes por mail entraban pedidos de 50 piezas y ahora muchas veces requieren 500. Son pedidos muy grandes porque el producto es cada vez más confiable. Va creciendo la penetración del mercado, pero todavía quedan muchos lugares en Argentina para darnos a conocer”.
Agregó que “todavía tenemos un potencial muy grande en Argentina y existe una demanda muy importante. Eso no me lleva a pensar en exportar hoy. De todas maneras, si aparecen posibilidades en los mercados limítrofes serían potenciales clientes”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María.