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Promueven los usos industriales del cultivo del cáñamo

El ingeniero Diego Bertone explicó el potencial que tiene la planta, aunque debe sortear cuestiones legales para avanzar. Actualmente sólo está autorizada la producción para usos medicinales

Aunque su uso genera posiciones encontradas, la planta cannabis sativa tiene múltiples opciones industriales. La más conocida es la utilización medicinal, que el gobierno nacional habilitó legalmente hace pocos meses. Precisamente en marzo se reglamentaron las condiciones para la producción, difusión, manejo y acondicionamiento del cultivo con fines médicos. 

Pero además de esa posibilidad, el cáñamo -tal como se la nombra en la industria- puede servir para fabricar gran cantidad de productos, tal como explicó a este medio el ingeniero agrónomo Diego Bertone, especialista en el cultivo. Según indicó, se pueden elaborar más de 25 mil productos, incluso para reemplazar derivados del petróleo. 

Planta versátil

“El nombre científico de la planta es cannabis sativa, mal conocida como marihuana; pero también se la denomina cáñamo industrial, precisamente por los usos que presenta. Se trata de una planta muy versátil, ya que en la actualidad hay más de 25 mil productos que derivan de su procesamiento, participando desde autopartes hasta combustibles”, comenzó explicando el profesional. 

“El uso más conocido es como fármaco o suplementos dietarios; pero también durante miles de años se han confeccionado textiles de cáñamo. Sirve además como material para la construcción, elaborar tablas de surf, marcos para anteojos e inclusive un activista canadiense está haciendo el fuselaje de un avión”, agregó.  

Bertone señaló que la resina de la semilla es la que tiene propiedades terapéuticas. 

“La resina no es aceite pero muchas veces la llaman así porque, como es soluble, la diluyen en aceite de oliva, coco o chía. El aceite propiamente dicho resulta de prensar la semilla, como cualquier oleaginosa, porque el cáñamo tiene entre el 20 y 35 por ciento de aceite en la semilla, con alto Omega 3, 6 y 9. Por eso es excepcional para alimentación humana, por los aportes de los omegas, pero también lo es para el cuidado de la piel. Es una planta que no tiene fin”, afirmó.

Asimismo, manifestó que si bien la planta fue utilizada en diversas funciones durante miles de años, hace 80 que se prohibió. 

“Muchas personas en el mundo estamos haciendo una deconstrucción de esa mala imagen que se le hizo al cannabis para que se vea realmente como es, una planta que no mató a nadie y que puede generar un mundo limpio, ya que puede reemplazar los productos que se elaboran del petróleo; y más todavía, porque del petróleo no se puede producir alimentos”. 

Justamente, Bertone detalló cómo del cáñamo se pueden generar distintos biocombustibles, tal como ocurre con la soja o el maíz. 

“Para que entendamos, hay que decir que cuando se siembra se produce la semilla; cosechamos la semilla y como en todo cultivo queda un rastrojo. A la semilla la podemos prensar para hacer el aceite, que deja un fuerte concentrado proteico, ya que tiene un 50 por ciento de proteína. Ahí tenemos un alimento humano y animal excepcional. Con ese aceite podemos producir biodiesel, por lo tanto ya estamos obteniendo combustible, alimento y glicerol; tres productos de la semilla. Y todavía nos queda el rastrojo”.

Según explicitó el profesional, el restrojo tiene una gran concentración de celulosa, que posibilita producir papel o fermentados. 

“Actualmente se está avanzando mucho en la biofermentación, como la planta que está en la ciudad y produce etanol del maíz. Con los fermentados del rastrojo podemos obtener alcohol. Ahí tenemos dos combustibles de un mismo ciclo de cosecha”. 

Pero agregó: “Cuando se termina el proceso de producción de alcohol queda el bagazo, toda la materia sólida, que puede ir a un biodigestor para generar biogás. De una hectárea se pueden producir 3 combustibles en un ciclo de 120 días; y es factible hacer 2 ciclos al año. Ahí viene también la prohibición, porque esta planta les toca el negocio a muchos y no es difícil producir estos combustibles ni el manejo del cultivo”. 

Ante la consulta sobre el conocimiento de la eficiencia productiva del cáñamo, el profesional expresó que el cultivo “viene siendo tratado en Europa, en países nórdicos como Finlandia, y también en Canadá. Esos suelos son fríos, pesados y necesitan labranza por cuestiones edáficas. Acá un arado de reja es mala palabra. El desafío sería adaptarlo a la siembra directa, con el sistema productivo que tenemos, que me parece nocivo e insumo dependiente. Hay alternativas para darle vida al suelo y no sacarle tanto. El cáñamo viene un poco para aportar en eso, a ayudar a bajar la cantidad de insumos, herbicidas, fungicidas e insecticidas, ya que es un buen competidor con muy buena resistencia por sí mismo. Podría así reducir los costos en insumos”. 

En lo que respecta a la productividad, indicó que un bajo rendimiento podría rondar los 500 kilos por hectárea y, en el otro extremo, llegar hasta 2500. “Eso solamente de semilla. Después debemos agregar entre 8 y 12 toneladas de materia seca por hectárea, para producir desde alimento para ganado hasta procesos industriales. Hoy para sembrar la limitante desde el punto de vista productivo son las semillas porque hay que importarlas hasta que se hagan acá”.

Sobre el manejo que requiere, el profesional subrayó que puede cultivarse como un producto hortícola “totalmente intensivo, bajo cubierta, y en condiciones escépticas para generar fármacos, o producción extensiva. Hay un proyecto de 10 mil hectáreas de cáñamo para quemar la biomasa y producir energía”.

De todas formas, más allá de los usos que podría tener, hay un tema que no es menor y se relaciona con el marco regulatorio. 

“La Convención Única sobre Estupefacientes planteó la diferencia entre el cáñamo industrial y el cannabis de uso recreativo. Argentina adhirió y por lo tanto no sería ilegal, pero no hay voluntad política para eso. Es de esperar entonces cualquier fundamento para que no se cultive; estamos tratando de dar vuelta ese concepto”. 

Por ese motivo, Bertone sostuvo que quienes promueven el cáñamo industrial mantendrán reuniones con el Ministerio de Ciencia y Tecnología para ver “de qué manera proceder para el desarrollo de este cultivo, que le vendría muy bien a la provincia y al país, generando trabajo y nuevas cadenas de valor en origen, con un producto que no contamina. Hoy el planeta está atestado de plásticos por la prohibición del cannabis, desde donde se podría generarlos. Como se lo prohibió en los años 30, estamos ante una crítica situación en la salud del planeta”.



Pablo Correa.  Redacción Puntal Villa María

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