"No dejamos de soñar con tener la cancha propia de Unión Central"
Gustavo Guzmán conoció desde la cocina de su club hasta la cocina en la Liga Villamariense de Fútbol.
“No hay fútbol sin pasión. Es una cosa de locos, pero si no tenés fútbol te falta algo, no sabés qué hacer. Yo veo a los muchachos de inferiores y algún padre los acompaña o les da una mano. En Primera cuando se entusiasman puede que alguien colabore, pero pocos asumen responsabilidades como dirigente”, afirmó.
Insistió en que “el club trabajó bien desde abajo. Lleva mucho tiempo armar todas las inferiores, y más poder competir. Trabajó bien Marcelo Zuccotti y ahora están siguiendo la misma línea César Contreras y Bernabé Brusa con el profesor Maximiliano Miró”.
Remarcó que el club “deja trabajar con libertad. Hay buena gente en inferiores y no es fácil. En Primera con Javier Luppo y Oscar Gattario todo el tiempo vamos invitando a sumarse a la gente, pero hay que trabajar, decidir y meter la mano en el bolsillo. Poder contar con Gattario fue clave, porque tiene mucho conocimiento y ahora más tiempo. Cada uno ocupa su rol y redoblamos el esfuerzo, tirando para el mismo lado y consensuando todo”.
“Ante cada evento, todas las disciplinas nos unimos. Mientras más somos, más ganancia para todos. Ante cada inquietud de una subcomisión, se acuerda qué se hace primero y se trabaja en conjunto”.
Acotó que “la sede está en el centro, pero el fútbol le agrega más gastos, que de no tener cancha serían muy superiores. Por eso no dejo de agradecer a la dirigencia de Central Argentino, porque el convenio realizado nos permite establecer un lugar fijo para entrenar. El papá de inferiores quiere un lugar para llevar a su hijo. No le gusta que el chico esté corriendo por toda la costanera, o que hoy entrene en el predio médico y mañana en el polideportivo”.
El sueño de la cancha propia
Guzmán afirmó que “alquilar la cancha de Central Argentino nos permitió crecer en inferiores. No dejamos de soñar con tener nuestra propia cancha. En vista, hay un lugar que está lejos, pero está disponible y puede que en poco tiempo podamos decir que se cumplió el viejo anhelo de Unión”.
“Estuvimos en el predio de los médicos, luego el Colegio Rivadavia nos permitió entrenar en su predio a cambio de utilizar nuestro gimnasio, pero ellos tuvieron que hacer obras y están a la vista. No teníamos a dónde ir. La Municipalidad intercedió y Central Argentino nos dio un lugar fijo, en el que estamos muy cómodos”.
Con relación a esa tierra dijo: “Unión no puede comprar esa cancha. Es muy cara. Ya nos nutrimos de los chicos del barrio, y nos dejan hacer, pero siempre nos aclararon los dirigentes de Central Argentino que en el momento en que decidan vender, perderemos todo lo realizado. Se habló de unirnos, pero fue sólo un rumor”.
“Sé que Oscar Gattario está abierto a una fusión. Los futboleros queremos jugar siempre con nuestros colores, pero hay que aceptar que los intercambios y convenios con Central Argentino por su cancha, con San Martín con su gimnasio, nos unen”, dijo.
Piso, vestuario y motivación
Cuando hay cambio de técnicos, es altamente probable el recambio de plantel. “No era la idea, pero siempre hay jugadores que vuelven al club cuando se va un DT y otros que se alejan”.
Agrega que “la idea era potenciar a los chicos que habían promovido a Primera con un par de jugadores. Pero los chicos que volvieron al club se ‘mataron’ entrenando en la pretemporada, y algunos chicos pensaron que quedarían de lado”.
“Los que se fueron también tendrán una linda experiencia. Verán como los tratan cuando dejan de ser chicos del club, y pasan a ser refuerzos. Es bueno que valoren donde estaban y cómo los tratábamos en Unión. En otros clubes hay que cumplir o te hacen pegar la vuelta, porque ya no sos el nene del club. Acá si perdíamos le dábamos un abrazo. Se arrimaron otros jugadores, y González planteó las pautas y si podían tener lugar”.
“La pretemporada fue muy dura. Como removimos el piso, San Martín y Universitario nos prestaron sus canchas, y utilizamos el Polideportivo o la costanera. Cuando la cancha de Central Argentino estaba en perfectas condiciones, se paró el fútbol. Necesitábamos mejorarle el piso, porque estaba muy duro y quedó bien”, reconoció.
“El año pasado se puso el piso de los vestuarios, se arreglaron los baños, agua fría y caliente y se le agregaron pulmones para separar las hinchadas. Este año priorizamos el piso. Quedó muy bien”.
Remarcó que “siempre es necesario reacondicionar la cancha. A los jugadores les exigimos en la pretemporada y lo menos que merecen es un vestuario y piso dignos”.