El costo de la carne para el consumidor final subió entre un 30 y 50 por ciento, explican los carniceros consultados por este matutino. “En los últimos dos meses se han disparado los precios”, sostiene un vendedor que atiende un local céntrico sobre calle Entre Ríos.
Desde los diferentes puntos de venta señalan que la suba en el precio no generó variaciones “considerables” en el consumo. Sí observan que algunas personas eligen como alternativa principal llevar cortes porcinos por sobre los vacunos, a modo de paliar los incrementos y cuidar el bolsillo.
Entre un 30 y 50 por ciento
Desde una carnicería ubicada sobre calle Buenos Aires manifiestan sentir el aumento de la carne. “En apenas un mes o dos, subió un 30 por ciento. A simple vista, creemos que va a seguir aumentando. En referencia al consumo de la carne, justamente este es un producto que nunca se deja de comer”, precisa Maximiliano, uno de los empleados del local.
En cuanto a la conducta que nota en la gente, el joven vendedor remarca: “Mucha gente se prohíbe varias cosas para poder comer un asado el fin de semana. A pesar de todo eso, nosotros seguimos vendiendo bien”.
En otro de los puntos de venta consultados -se encuentra sobre bulevar Alvear al 100-, detallan: “En este último mes subió la carne más o menos 90 o 100 pesos. Estaba a 180 hasta hace 15 días atrás y ahora subió hasta cerca de 290. En porcentaje se traduce casi a un 50 por ciento”.
“Las personas siguen llevando los mismos cortes, como el matambre, vacío, costilla o lomo, pero en menor cantidad”, precisa en referencia a los patrones de elección que sigue el consumidor.
Productores y ofertas
Facundo, uno de los encargados del local que se recuesta sobre bulevar Alvear, explicita que las subas se deben a los precios que fijan los productores. “Nosotros aumentamos no por incrementos en el costo fijo, sino que directamente subieron las distribuidoras de carne”, manifiesta.
“Se debe al aumento de la soja y del maíz”, menciona y añade: “Los productores siguen la cadena y al aumentar la materia prima tienen que subir los productos que nos traen”.
El mercado de la carne en la ciudad varía según la zona y la especificidad del comercio. En uno de los comercios indican trabajar “con muchas ofertas” porque les resulta útil al momento de atraer clientes. Con una opinión dispar, Facundo afirma: “En esta zona no vendo cortes baratos porque nadie los compra. El puchero o aguja no salen ni aunque los tenga en oferta”.
La opción del cerdo
“Al momento de elegir, la gente se inclina mucho por el cerdo”, resaltan. “Tenés por lo menos 100 pesos de diferencia entre ambos cortes y estamos hablando de un producto que sigue siendo de primera calidad”, añaden.
Como referencia, el precio del matambre de vaca está en 320 pesos, mientras que el mismo corte pero porcino cuesta 220. Por otro lado, el asado de cerdo está a 280 y el de vaca a 290. “Si la gente tiene que elegir 15 kilos de carne para llevar o asar, 10 son de cerdo”, expresan.
En uno de los lugares consultados hacen especial hincapié en los clientes que compran para abastecer sus restaurantes.
“Los dueños de comedores consumen la mitad de lo que vendemos”, asegura Facundo. A su vez, se muestra preocupado por la actividad comercial del rubro gastronómico: “Se cortó la cadena de pago. Los comedores están teniendo problemas porque la gente ya no sale a comer asado como lo hacía antes”.
El cliente que se acerca a comprar posee ciertos estándares de calidad al momento de elegir entre una carnicería y otra. “El tema de la limpieza es importante, a veces lo ponen en primera plana”, concluye uno de los vendedores.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal Villa María
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Entre un 30 y 50 por ciento
Desde una carnicería ubicada sobre calle Buenos Aires manifiestan sentir el aumento de la carne. “En apenas un mes o dos, subió un 30 por ciento. A simple vista, creemos que va a seguir aumentando. En referencia al consumo de la carne, justamente este es un producto que nunca se deja de comer”, precisa Maximiliano, uno de los empleados del local.
En cuanto a la conducta que nota en la gente, el joven vendedor remarca: “Mucha gente se prohíbe varias cosas para poder comer un asado el fin de semana. A pesar de todo eso, nosotros seguimos vendiendo bien”.
En otro de los puntos de venta consultados -se encuentra sobre bulevar Alvear al 100-, detallan: “En este último mes subió la carne más o menos 90 o 100 pesos. Estaba a 180 hasta hace 15 días atrás y ahora subió hasta cerca de 290. En porcentaje se traduce casi a un 50 por ciento”.
“Las personas siguen llevando los mismos cortes, como el matambre, vacío, costilla o lomo, pero en menor cantidad”, precisa en referencia a los patrones de elección que sigue el consumidor.
Productores y ofertas
Facundo, uno de los encargados del local que se recuesta sobre bulevar Alvear, explicita que las subas se deben a los precios que fijan los productores. “Nosotros aumentamos no por incrementos en el costo fijo, sino que directamente subieron las distribuidoras de carne”, manifiesta.
“Se debe al aumento de la soja y del maíz”, menciona y añade: “Los productores siguen la cadena y al aumentar la materia prima tienen que subir los productos que nos traen”.
El mercado de la carne en la ciudad varía según la zona y la especificidad del comercio. En uno de los comercios indican trabajar “con muchas ofertas” porque les resulta útil al momento de atraer clientes. Con una opinión dispar, Facundo afirma: “En esta zona no vendo cortes baratos porque nadie los compra. El puchero o aguja no salen ni aunque los tenga en oferta”.
La opción del cerdo
“Al momento de elegir, la gente se inclina mucho por el cerdo”, resaltan. “Tenés por lo menos 100 pesos de diferencia entre ambos cortes y estamos hablando de un producto que sigue siendo de primera calidad”, añaden.
Como referencia, el precio del matambre de vaca está en 320 pesos, mientras que el mismo corte pero porcino cuesta 220. Por otro lado, el asado de cerdo está a 280 y el de vaca a 290. “Si la gente tiene que elegir 15 kilos de carne para llevar o asar, 10 son de cerdo”, expresan.
En uno de los lugares consultados hacen especial hincapié en los clientes que compran para abastecer sus restaurantes.
“Los dueños de comedores consumen la mitad de lo que vendemos”, asegura Facundo. A su vez, se muestra preocupado por la actividad comercial del rubro gastronómico: “Se cortó la cadena de pago. Los comedores están teniendo problemas porque la gente ya no sale a comer asado como lo hacía antes”.
El cliente que se acerca a comprar posee ciertos estándares de calidad al momento de elegir entre una carnicería y otra. “El tema de la limpieza es importante, a veces lo ponen en primera plana”, concluye uno de los vendedores.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal Villa María

