De esta manera, la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año llegó al 14,8%, mientras que la variación interanual se ubicó en el 33%.
A pesar de la moderación en el ritmo de aumento de los precios, el organismo advirtió que la persistencia de una inflación elevada continúa erosionando el poder adquisitivo de los hogares, especialmente entre los sectores de ingresos bajos y medios.
En materia social, el informe estimó que la línea de pobreza alcanzó los 1.921.763 pesos y la de indigencia los 1.052.191 pesos.
Además, los resultados de la encuesta de hogares reflejan una situación crítica en el acceso a los alimentos.
El 57% de las familias no logró cubrir adecuadamente la Canasta Básica Alimentaria y, entre quienes sí lo hicieron, el 72% necesitó asistencia estatal.
Los indicadores muestran también que el 11,5% de los hogares redujo su alimentación a una sola comida diaria o atravesó situaciones de hambre; el 21,4% debió solicitar alimentos o ayuda económica para comprarlos; y el 21,8% se quedó sin comida en algún momento del mes. Asimismo, el 32,3% manifestó haber sentido hambre sin poder satisfacerla por falta de recursos.
La reducción de las comidas diarias también se consolidó como una estrategia frecuente para enfrentar la crisis: el 53% de los hogares eliminó alguna ingesta, principalmente la cena. A su vez, el 87,5% tuvo que recurrir a tarjetas de crédito, compras fiadas o préstamos para adquirir alimentos.
En paralelo, el comercio minorista de alimentos registró una caída interanual del 8,8% en volumen de ventas, profundizando la tendencia recesiva.
Desde el IETSE señalaron que no se observan señales claras de recuperación y que las perspectivas para los próximos seis meses generan preocupación en torno al empleo, la rentabilidad y la sostenibilidad de los comercios.