Ocurrió durante la semana en Villa María pero recién trascendió ayer.
Dos jubiladas de la ciudad fueron víctimas de un intento de estafa telefónica que finalmente no prosperó, según subió en su portal el sitio web “Villa María Ya”.
Las dos señoras, jubiladas y de más de 70 años de edad, fueron llamadas en dos momentos diferentes del mismo día; una en horas de la mañana y la otra durante la siesta.
Al colgar, ninguna de las dos quiso realizar la denuncia policial pertinente.
El interlocutor, según cotejaron las jubiladas, era el mismo en los dos casos, a juzgar por la voz y el “speech” que puso en escena.
De hecho, el estafador se presentó como el licenciado Augusto Fernández, de ANSES, quien les informó que debían acercarse a la sucursal del Banco Francés, ubicado frente a plaza Centenario, con su tarjeta de débito para poder cobrar un retroactivo de la jubilación.
El supuesto licenciado intentó ejercer presión sobre las ancianas aludiendo que, si no se presentaban inmediatamente en la sucursal, el expediente se iba a archivar y por ende no iban a poder cobrar el dinero estipulado. Pero ninguna de las dos creyó y no salieron a la calle. De momento se desconoce el mecanismo a través del cual se iba a producir el robo.
Lo que sí era seguro, es que ninguna de las dos mujeres esperaba un llamado semejante ni tenía ningún retroactivo que cobrar.
Comentá esta nota
Las dos señoras, jubiladas y de más de 70 años de edad, fueron llamadas en dos momentos diferentes del mismo día; una en horas de la mañana y la otra durante la siesta.
Al colgar, ninguna de las dos quiso realizar la denuncia policial pertinente.
El interlocutor, según cotejaron las jubiladas, era el mismo en los dos casos, a juzgar por la voz y el “speech” que puso en escena.
De hecho, el estafador se presentó como el licenciado Augusto Fernández, de ANSES, quien les informó que debían acercarse a la sucursal del Banco Francés, ubicado frente a plaza Centenario, con su tarjeta de débito para poder cobrar un retroactivo de la jubilación.
El supuesto licenciado intentó ejercer presión sobre las ancianas aludiendo que, si no se presentaban inmediatamente en la sucursal, el expediente se iba a archivar y por ende no iban a poder cobrar el dinero estipulado. Pero ninguna de las dos creyó y no salieron a la calle. De momento se desconoce el mecanismo a través del cual se iba a producir el robo.
Lo que sí era seguro, es que ninguna de las dos mujeres esperaba un llamado semejante ni tenía ningún retroactivo que cobrar.

