Empleado de “La Voz” salva a una mujer que estaba siendo apuñalada
El hecho ocurrió en la madrugada de ayer en Parque de las Naciones de Córdoba capital, cuando el trabajador salió a correr y escuchó el pedido de auxilio de una chica. El agresor se fugó mientras la víctima perdía sangre
Ocurrió en la medianoche de ayer, cuando un empleado de La Voz del Interior que corría por barrio Urca, como lo hace habitualmente, escuchó gritos provenientes desde el parque ubicado en Nicanor Carranza al 3.500. Rápidamente observó a un hombre entre los árboles que, en medio de la oscuridad, tenía sometida a una joven contra el piso y boca abajo.
"¡Soltala!", le gritó al agresor, que la dejó tendida en el piso y con el rostro bañado en sangre. El agresor la soltó y se dirigió hacia una moto Brava de 110 centímetros cúbicos blanca que había estacionado cerca, miró a la distancia al testigo ocasional, subió al rodado y se dio a la fuga.
La mujer se incorporó exhibiendo varios cortes en su cuerpo: uno vertical, de unos 10 centímetros en la zona del cuello y otros varios en la espalda y el tórax; además de sufrir una quebradura en el dedo anular de su mano izquierda.
La mujer le contó a su salvador que mientras estaba siendo apuñalada, el hombre le decía “no te preocupés porque no soy un asesino”.
También le dijo que era mamá de dos hijos, de uno y cinco años respectivamente, y que había quedado en encontrarse esa noche con ese hombre. La joven narró que vive con su esposo y los chicos. Y que el agresor (de quien dio la identidad) trabaja en una empresa de seguridad.
Vecinos de la zona asistieron a la mujer y, posteriormente, el servicio de emergencias 107 la trasladó al Hospital de Urgencias, donde se encontraba internada en estado reservado, según la Policía.
“El cuchillo era grande, tipo de cocina y estaba roto”, contó el hombre. Y concluyó diciendo “si la veo otra vez (por la mujer), no la reconozco. Tenía la cara bañada en sangre, literalmente”.
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"¡Soltala!", le gritó al agresor, que la dejó tendida en el piso y con el rostro bañado en sangre. El agresor la soltó y se dirigió hacia una moto Brava de 110 centímetros cúbicos blanca que había estacionado cerca, miró a la distancia al testigo ocasional, subió al rodado y se dio a la fuga.
La mujer se incorporó exhibiendo varios cortes en su cuerpo: uno vertical, de unos 10 centímetros en la zona del cuello y otros varios en la espalda y el tórax; además de sufrir una quebradura en el dedo anular de su mano izquierda.
La mujer le contó a su salvador que mientras estaba siendo apuñalada, el hombre le decía “no te preocupés porque no soy un asesino”.
También le dijo que era mamá de dos hijos, de uno y cinco años respectivamente, y que había quedado en encontrarse esa noche con ese hombre. La joven narró que vive con su esposo y los chicos. Y que el agresor (de quien dio la identidad) trabaja en una empresa de seguridad.
Vecinos de la zona asistieron a la mujer y, posteriormente, el servicio de emergencias 107 la trasladó al Hospital de Urgencias, donde se encontraba internada en estado reservado, según la Policía.
“El cuchillo era grande, tipo de cocina y estaba roto”, contó el hombre. Y concluyó diciendo “si la veo otra vez (por la mujer), no la reconozco. Tenía la cara bañada en sangre, literalmente”.