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"No hay virus que pueda poner a las instituciones en cuarentena"

En el marco de la emergencia, desde la Pastoral Social de la Diócesis Villa María pidieron por "más participación, diálogo, encuentro y apertura política" para dar respuesta a la crisis estructural que atraviesa la sociedad

La Pastoral Social de la Diócesis Villa María -a través de un comunicado al que tituló ‘Pandemia, democracia e institucionalidad’- señaló que el virus no debería afectar el normal funcionamiento de las instituciones.

“No hay pandemia, no hay virus, por más letal que sea, que pueda poner a la democracia en cuarentena, que pueda poner a las instituciones de la República en cuarentena”, refleja el mensaje.

Desde el Obispado de esta ciudad pidieron -para dar respuesta a la crisis estructural que transita la sociedad- por “más institucionalidad, participación, diálogo, encuentro y apertura política”.

El comunicado

Sin lugar a dudas la pandemia provocada por el coronavirus impactó a toda la humanidad, y en las distintas naciones sus autoridades fueron planteando diversas estrategias para morigerar su expansión e impacto mortífero.

Dentro de esas estrategias, en nuestro país, considerando el cuidado de la salud como bien común, se instituyó una “cuarentena” que implica la “suspensión” y/o limitación de manera excepcional y temporal del ejercicio de derechos personales.

A su vez, se exceptuaron por decreto del Ejecutivo nacional todas aquellas actividades que se caracterizaron como esenciales y consecuentemente, para sostener las mismas, asumieron sus responsabilidades innumerables argentinos, cumpliendo cotidianamente sus servicios y en muchos casos exponiendo seriamente su propia salud y la de sus familiares. Se sumaron a esta tarea de contención millares de voluntarios emergentes de la respuesta libre y solidaria de la comunidad para auxiliar y atender a los sectores más vulnerables.

Contrariamente, en este momento tan crucial, quedó afectado seriamente el funcionamiento de las instituciones básicas que sostienen la democracia y de los poderes que constituyen la República, en especial el Poder Legislativo y el Poder Judicial que no se enmarcaron como esenciales.

Providencialmente, el Papa Francisco decretó en este mes de junio la Beatificación del fraile catamarqueño Mamerto de la Ascensión Esquiú, “un Obispo con visión social”, quien en su sermón en la catedral de Catamarca del 9 de julio de 1853, con ocasión de la jura de la constitución nacional que concluía con 37 desdichados años de anarquía y desencuentros y era la oportunidad para reflexionar acerca de los fundamentos de la sociedad política que se organizaba, exhortaba a acatar a la Constitución diciendo: "Obedeced, señores, sin sumisión no hay ley, sin leyes no hay patria, no hay verdadera libertad: existen sólo pasiones, desorden, anarquía, disolución, guerra y males de que Dios libre eternamente a la República Argentina (...)"

En este espíritu decimos que no hay pandemia, no hay virus, por más letal que sea, que pueda poner a la democracia en cuarentena, que pueda poner a las instituciones de la República en cuarentena.

Las grandes crisis ofrecen grandes oportunidades para superar y mejorar todos los problemas estructurales de nuestra sociedad que quedan al descubierto en estas circunstancias. Tanto la salud integral, la educación, la economía, la producción, el trabajo, la justicia, la vivienda, la demografía, la pobreza estructural, la política y muchos otros aspectos requieren de respuestas complejas en la dimensión de políticas de Estado y se necesitan debatir para ponerlas en marcha evaluando el marco de un nuevo contexto nacional, regional y mundial que surgirá como consecuencia de esta pandemia que ha atravesado a toda la familia humana.

Para esto se requiere más institucionalidad, más participación, más diálogo, más encuentro, más apertura política que incluya a todos en las decisiones que gravitarán profundamente en el presente inmediato y en el futuro de nuestra Nación. Ningún sector puede pretender tener el monopolio de las soluciones ni pretender representar la totalidad diversa del pueblo. “Ahora más que nunca, son las personas, las comunidades, los pueblos quienes deben estar en el centro, unidos para curar, cuidar, compartir… hemos comprendido que todos estamos involucrados e implicados” (Papa Francisco).

Al Estado le corresponde el diseño de políticas públicas que genere las condiciones para que los pueblos y las personas que lo constituyen, puedan, como comunidad organizada, desarrollarse integralmente. Mucho más debe hacerlo aceitando todos los mecanismos institucionales para que la democracia se exprese y pueda ejercerse con claridad.

Que Jesucristo, Señor de la historia y María de Luján, Patrona de la Nación, que siempre han acompañado el caminar del pueblo Argentino nos iluminen y protejan en este complejo tiempo de la vida del mundo y de la Patria.