Combinado con soja de segunda, el trigo vuelve a ser una buena opción
Así lo destaca un informe realizado por el INTA Marcos Juárez. Las buenas condiciones de humedad generan expectativa para la campaña del cereal. Auguran resultados económicos positivos
Aunque en la región recién comienza la cosecha de soja, la mirada ya está puesta en los cultivos de invierno. Y entre las distintas opciones el trigo es el que históricamente más presencia tiene. Como todos los años, el INTA Marcos Juárez analizó las posibilidades económicas que presenta la campaña. El trabajo, realizado por el especialista en economía agropecuaria Carlos Ghida Daza, proyectó los resultados esperados del cultivo con relación a diferentes variables y destacó la opción trigo – soja de segunda como la más adecuada. Para el profesional hay razones agronómicas para llevar adelante la campaña, como las buenas condiciones de humedad reinantes; también el cultivo aportará a la sustentabilidad del sistema, por las rotaciones, y además servirá para bajar la exposición financiera de los productores para ir más tarde a la soja, teniendo en cuenta las fuertes restricciones existentes actualmente en ese sentido.
El estudio examina la evolución en los últimos años de distintas variables, como superficie implantada; producción; consumo y stock, para cruzar esos datos con las condiciones agronómicas existentes y precios esperados. De esa forma proyecta las posibilidades económicas que le caben al cultivo.
Desde el punto de vista del volumen de producción, el escrito subraya la importante diferencia que se observa en la provincia en los últimos años, ya que la campaña 2009 – 10 solo alcanzó 300.000 toneladas, afectada por un combo letal de problemas climáticos y de comercialización, mientras que en la 2016/17 la producción llegó a 5 millones de toneladas. La última campaña no logró esos valores, pero tampoco estuvo tan lejos, ya que superó los 4,4 millones. De ese total, el departamento General San Martín aportó 370 mil. Un dato importante para entender la tendencia que muestra el cultivo es que la producción promedio en el último trienio superó en un 82 % al valor medio de la serie de las últimas dieciocho campañas.
El precio del cereal, como se sabe, está determinado por el mercado internacional. Entre los factores que influyen en su configuración está la relación volumen de producción y consumo mundial. En ese aspecto, el estudio permite visualizar que desde 2006/07 vienen creciendo ambos.
Textualmente, el trabajo señala que “de los últimos seis ciclos, en cinco la producción supera al consumo anual con lo que se incrementan los stocks finales. Esta situación cambia en el último ciclo 2019/20 en que baja la oferta respecto al consumo con la consiguiente disminución en el stock”. Tomando ambas puntas del período de tiempo analizado, la producción subió un 23 por ciento y el consumo 20.
A diferencia de las variables mencionadas precedentemente, la comercialización mundial y el stock final no evolucionaron de manera pareja, ya que en el período consignado el primero sube 53 % mientras que el stock final aumenta 103%.
“Esto produce una tendencia hacia la baja en los precios esperados ante el aumento del stock en las seis campañas hasta la 2018/19 en que presenta una leve baja, a su vez se observa también el estancamiento del comercio mundial”.
El trabajo agrega: “La situación de la producción mundial tiene una tendencia a la suba en los últimos seis ciclos con lo que, a pesar de mejoras en el consumo, la relación stock /consumo pasó de 26,2 % en 2012/13 a 36,2 % en 2017/18 y 36% en 2019/20 lo que mantiene un contexto de baja en el precio esperado que se compensa por la suba del tipo de cambio en 2018 y el primer bimestre de 2019”.
Cabe señalar que el precio interno “mira” lo que ocurre con los valores a nivel internacional, pero también depende de lo que ocurra en el país. Así, la imposibilidad de exportar en determinado momento histórico afectó fuertemente al precio del producto. A su vez, también lo impactan las condiciones agronómicas, como la abundancia de lluvias o sequía.
Hacia adelante, el estudio marca la “tendencia decreciente del precio esperado para la cosecha del ciclo 2019/20 originado en la recomposición de la oferta mundial con altos valores de la relación stock /consumo por lo que, de no producirse situaciones inesperadas a nivel climático y económico, el precio se mantendrá deprimido”.
Igualmente, el precio interno actual esperado (169 US$ /t) es similar al promedio del último quinquenio 2014/18.
Costos
Los costos de la campaña están atravesados por la fuerte devaluación que sufrió la moneda. Esa situación se observa claramente frente al anterior informe elaborado por la entidad en marzo de 2018. Así, las labores aumentaron un 59 por ciento y los insumos 130 por ciento. Eso implica una variación del costo directo del 105 por ciento.
Ese incremento, de todas maneras, no impide que el cultivo alcance resultados positivos proyectando el promedio histórico de rindes, tanto en superficie propia como arrendada (mucho más ajustado en este último caso). La mejor performance, resalta el trabajo, se obtendría de la combinación de trigo y soja de segunda siembra.
Por esas razones el informe recomienda en sus conclusiones apostar por el cultivo.
“La positiva situación actual y proyectada a nivel de precio del trigo unido a la adecuada situación de humedad edáfica en la mayoría de las zonas de cultivo del cereal a nivel provincial justifica la opción como alternativa agrícola combinado con soja de segunda. Se destacan sus competitivos indicadores económicos y ambientales que validación su inclusión en rotaciones agrícolas para mejorar la sustentabilidad de la empresa rural en la zona”.
Asimismo, considerando la compleja situación económica y los problemas financieras imperantes en el mercado “es importante la posibilidad de la autofinanciación para el cultivo de soja de segunda con los ingresos de la cosecha del trigo. De este modo se obtiene un ahorro del 44% en el costo de financiación del doble cultivo”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María
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El estudio examina la evolución en los últimos años de distintas variables, como superficie implantada; producción; consumo y stock, para cruzar esos datos con las condiciones agronómicas existentes y precios esperados. De esa forma proyecta las posibilidades económicas que le caben al cultivo.
Desde el punto de vista del volumen de producción, el escrito subraya la importante diferencia que se observa en la provincia en los últimos años, ya que la campaña 2009 – 10 solo alcanzó 300.000 toneladas, afectada por un combo letal de problemas climáticos y de comercialización, mientras que en la 2016/17 la producción llegó a 5 millones de toneladas. La última campaña no logró esos valores, pero tampoco estuvo tan lejos, ya que superó los 4,4 millones. De ese total, el departamento General San Martín aportó 370 mil. Un dato importante para entender la tendencia que muestra el cultivo es que la producción promedio en el último trienio superó en un 82 % al valor medio de la serie de las últimas dieciocho campañas.
El precio del cereal, como se sabe, está determinado por el mercado internacional. Entre los factores que influyen en su configuración está la relación volumen de producción y consumo mundial. En ese aspecto, el estudio permite visualizar que desde 2006/07 vienen creciendo ambos.
Textualmente, el trabajo señala que “de los últimos seis ciclos, en cinco la producción supera al consumo anual con lo que se incrementan los stocks finales. Esta situación cambia en el último ciclo 2019/20 en que baja la oferta respecto al consumo con la consiguiente disminución en el stock”. Tomando ambas puntas del período de tiempo analizado, la producción subió un 23 por ciento y el consumo 20.
A diferencia de las variables mencionadas precedentemente, la comercialización mundial y el stock final no evolucionaron de manera pareja, ya que en el período consignado el primero sube 53 % mientras que el stock final aumenta 103%.
“Esto produce una tendencia hacia la baja en los precios esperados ante el aumento del stock en las seis campañas hasta la 2018/19 en que presenta una leve baja, a su vez se observa también el estancamiento del comercio mundial”.
El trabajo agrega: “La situación de la producción mundial tiene una tendencia a la suba en los últimos seis ciclos con lo que, a pesar de mejoras en el consumo, la relación stock /consumo pasó de 26,2 % en 2012/13 a 36,2 % en 2017/18 y 36% en 2019/20 lo que mantiene un contexto de baja en el precio esperado que se compensa por la suba del tipo de cambio en 2018 y el primer bimestre de 2019”.
Cabe señalar que el precio interno “mira” lo que ocurre con los valores a nivel internacional, pero también depende de lo que ocurra en el país. Así, la imposibilidad de exportar en determinado momento histórico afectó fuertemente al precio del producto. A su vez, también lo impactan las condiciones agronómicas, como la abundancia de lluvias o sequía.
Hacia adelante, el estudio marca la “tendencia decreciente del precio esperado para la cosecha del ciclo 2019/20 originado en la recomposición de la oferta mundial con altos valores de la relación stock /consumo por lo que, de no producirse situaciones inesperadas a nivel climático y económico, el precio se mantendrá deprimido”.
Igualmente, el precio interno actual esperado (169 US$ /t) es similar al promedio del último quinquenio 2014/18.
Costos
Los costos de la campaña están atravesados por la fuerte devaluación que sufrió la moneda. Esa situación se observa claramente frente al anterior informe elaborado por la entidad en marzo de 2018. Así, las labores aumentaron un 59 por ciento y los insumos 130 por ciento. Eso implica una variación del costo directo del 105 por ciento.
Ese incremento, de todas maneras, no impide que el cultivo alcance resultados positivos proyectando el promedio histórico de rindes, tanto en superficie propia como arrendada (mucho más ajustado en este último caso). La mejor performance, resalta el trabajo, se obtendría de la combinación de trigo y soja de segunda siembra.
Por esas razones el informe recomienda en sus conclusiones apostar por el cultivo.
“La positiva situación actual y proyectada a nivel de precio del trigo unido a la adecuada situación de humedad edáfica en la mayoría de las zonas de cultivo del cereal a nivel provincial justifica la opción como alternativa agrícola combinado con soja de segunda. Se destacan sus competitivos indicadores económicos y ambientales que validación su inclusión en rotaciones agrícolas para mejorar la sustentabilidad de la empresa rural en la zona”.
Asimismo, considerando la compleja situación económica y los problemas financieras imperantes en el mercado “es importante la posibilidad de la autofinanciación para el cultivo de soja de segunda con los ingresos de la cosecha del trigo. De este modo se obtiene un ahorro del 44% en el costo de financiación del doble cultivo”.
Pablo Correa. Redacción Puntal Villa María