Laboulaye: con videos, los vecinos narran cuentos a los niños de la guardería municipal
La guardería municipal “Mi casita, el hornero” lanzó la propuesta a la comunidad. El objetivo es hacer que los chicos se introduzcan en la literatura a través del relato de la gente. Decenas de cortos ya llegaron a la institución
Construir una infancia feliz a través de la transmisión de valores reflejados en cuentos, canciones y relatos es la premisa de una original propuesta lanzada por la guardería municipal de Laboulaye, y que pretende dar participación a todos los vecinos de la comunidad.
“Mi casita, el hornero”, es la institución que contiene a diario a unos 100 niños de primera infancia cuyos papás trabajan o estudian. Además de recibir el desayuno y el almuerzo, allí los chicos son incentivados a desarrollar distintas actividades.
Ahora, una nueva propuesta surgió, y se trata de darles participación a los vecinos, instituciones, grupos de amigos de la ciudad, para que plasmen en un pequeño video cuentos o canciones tradicionales infantiles y dedicarlas a los chicos.
Carolina Oliva, la directora de la guardería, explicó que “la iniciativa tiene como objetivo acercar la lengua, la literatura y el arte a nuestros niños y niñas”.
Y la respuesta no se hizo esperar. Los vecinos se animaron al desafío y comenzaron a enviar a la “guarde” sus propias realizaciones audiovisuales.
Así, desde un papá con sus hijos cantando una canción en el auto hasta un grupo de gimnasia que puso coreografía a otra canción infantil. También están aquellos que proponen contar un cuento y lo interpretan utilizando títeres.
“La verdad es que nos ha sorprendido cómo lo tomó la gente. Son muchas las producciones que nos han llegado”, dijo la directora a Puntal.
Los destinatarios de estas realizaciones son los chicos que los reciben y pueden verlos en una jornada de cine.
“La guarde abre la ronda para que ingresen de esta manera nuevas ideas. Hasta hemos tenido una escuela que quiere venir a narrarles cuentos”, agregó.
Amplia respuesta
Oliva explicó que el objetivo es hacer que los chicos se acerquen a la literatura, la lengua y el arte de diferentes maneras. “Es como la nana que se les hace a los bebés, y que ellos pueden recurrir a eso en algún momento”, sostuvo la profesional.
La guardería depende de la Municipalidad y lleva más de 50 años de actividad. Lo que se pretende ahora es lograr su inserción y apertura a la sociedad con esta herramienta de invitar a los vecinos a elegir canciones y cuentos y convertirlos en pequeños videos para luego compartirlos con los chicos.
A la institución concurren niños desde seis meses hasta los cuatro años, período considerado de la primera infancia. Funciona en horario de mañana, y allí los chicos reciben desayuno y almuerzo. “Hay muchos que sólo vienen a la hora del almuerzo”.
La directora explicó que hasta hace un tiempo se recibía a pequeños cuyos progenitores trabajan o estudian.
En Laboulaye son muchos los grupos que ya se sumaron a la propuesta “Por una infancia feliz”, y son decenas los videítos que a diario recibe la dirección. “Además de cuentos y canciones tradicionales, hay quienes graban otro tipo de canciones o relatos y hacen descubrir también nuevas realizaciones, nuevos artistas”, detalló Oliva.
Por último, los impulsores de la propuesta la sintetizan en la siguiente frase: “Es construir una infancia feliz, a través de la transmisión de valores y como herramienta para ello, utilizar el arte y la cultura”.
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“Mi casita, el hornero”, es la institución que contiene a diario a unos 100 niños de primera infancia cuyos papás trabajan o estudian. Además de recibir el desayuno y el almuerzo, allí los chicos son incentivados a desarrollar distintas actividades.
Ahora, una nueva propuesta surgió, y se trata de darles participación a los vecinos, instituciones, grupos de amigos de la ciudad, para que plasmen en un pequeño video cuentos o canciones tradicionales infantiles y dedicarlas a los chicos.
Carolina Oliva, la directora de la guardería, explicó que “la iniciativa tiene como objetivo acercar la lengua, la literatura y el arte a nuestros niños y niñas”.
Y la respuesta no se hizo esperar. Los vecinos se animaron al desafío y comenzaron a enviar a la “guarde” sus propias realizaciones audiovisuales.
Así, desde un papá con sus hijos cantando una canción en el auto hasta un grupo de gimnasia que puso coreografía a otra canción infantil. También están aquellos que proponen contar un cuento y lo interpretan utilizando títeres.
“La verdad es que nos ha sorprendido cómo lo tomó la gente. Son muchas las producciones que nos han llegado”, dijo la directora a Puntal.
Los destinatarios de estas realizaciones son los chicos que los reciben y pueden verlos en una jornada de cine.
“La guarde abre la ronda para que ingresen de esta manera nuevas ideas. Hasta hemos tenido una escuela que quiere venir a narrarles cuentos”, agregó.
Amplia respuesta
Oliva explicó que el objetivo es hacer que los chicos se acerquen a la literatura, la lengua y el arte de diferentes maneras. “Es como la nana que se les hace a los bebés, y que ellos pueden recurrir a eso en algún momento”, sostuvo la profesional.
La guardería depende de la Municipalidad y lleva más de 50 años de actividad. Lo que se pretende ahora es lograr su inserción y apertura a la sociedad con esta herramienta de invitar a los vecinos a elegir canciones y cuentos y convertirlos en pequeños videos para luego compartirlos con los chicos.
A la institución concurren niños desde seis meses hasta los cuatro años, período considerado de la primera infancia. Funciona en horario de mañana, y allí los chicos reciben desayuno y almuerzo. “Hay muchos que sólo vienen a la hora del almuerzo”.
La directora explicó que hasta hace un tiempo se recibía a pequeños cuyos progenitores trabajan o estudian.
En Laboulaye son muchos los grupos que ya se sumaron a la propuesta “Por una infancia feliz”, y son decenas los videítos que a diario recibe la dirección. “Además de cuentos y canciones tradicionales, hay quienes graban otro tipo de canciones o relatos y hacen descubrir también nuevas realizaciones, nuevos artistas”, detalló Oliva.
Por último, los impulsores de la propuesta la sintetizan en la siguiente frase: “Es construir una infancia feliz, a través de la transmisión de valores y como herramienta para ello, utilizar el arte y la cultura”.