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La autopsia reveló que Luna podría haber muerto en un homicidio

Si bien faltan algunas precisiones, el fiscal de la causa, René Bosio, confirmó que el deceso de la mujer fue por una insuficiencia cardiorrespiratoria y que hay heridas que no se habrían producido accidentalmente
 
Hoy se cumplen diez días desde el lunes 17 de febrero. Desde la muerte de la trabajadora sexual, de la mujer sin hijos, de la hermana de cinco hermanos: de Elena Mercedes Luna (41). Hoy se cumplen diez días desde que el cuerpo fue encontrado boca abajo —decúbito ventral o prono—, tirado en el suelo contra una silla. Hoy se cumplen diez días de aquella escena en Panamá y Ecuador, en barrio Las Playas, donde una casa se detuvo sobre el filo de una medianoche incesante.

El fiscal de Instrucción del Tercer Turno, René Bosio, llegó al domicilio acompañado por el secretario Juan José Aguilar, personal de la División Investigaciones y de la Policía Científica del Ministerio Público Fiscal. Se realizaron croquis, se desarrolló la inspección ocular, se fotografió, se levantaron huellas y rastros. Se tomaron las medidas de rigor: los profesionales secuestraron el teléfono de la víctima y demás elementos que continúan siendo analizados. Hubo preguntas pero cautela: la muerte, hasta hoy, se caratuló como de etiología dudosa. 

Se sospechó: una muerte no es sólo una muerte. Nunca es sólo eso. También es una vida. Otra. Porque una vida es lo que deja, lo que queda: los indicios.

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El cadáver de Luna, esa misma jornada, fue trasladado a la morgue local y desde allí a la capital cordobesa. Durante los días siguientes, si bien se siguió investigando, las respuestas eran pocas. “Hay muchas dudas respecto de lo que sucedió”, indicó Bosio el miércoles 19. Se chequearon cámaras de seguridad del sector, se receptaron entre 10 y 15 testimonios. Y nada: ni cómo, ni por qué.

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Ayer, miércoles 26 de febrero. Nueve días después. Son alrededor de las once de la mañana. La prensa espera en la Fiscalía. Aparece Bosio. Afuera, el sol cae limpio sobre la ciudad. Su oficina, amplia, deja pasar partículas de luz por una ventana revestida por cortinas blancas y entreabiertas. Sobre el escritorio hay pocos papeles. A un costado, sobre los anaqueles de una biblioteca hay varios biblioratos. Un equipo de mate está en otro recodo, sobre un sillón. El funcionario toma sus lentes.

—No es definitivo pero ya es importante —dice.

Está el resultado preliminar de la autopsia que, a partir de lo que cuenta, ya tiene muy poco de preliminar.

—En principio, la causa eficiente de la muerte es insuficiencia cardiorrespiratoria.

Faltan algunas precisiones: la de los estudios de anatomopatología y química legal. Esas muestras son las que dirán qué provocó la insuficiencia.

—Lo que sí podemos precisar es que las lesiones que tiene el cuerpo son múltiples. 

Son contusas: equimosis, escoriaciones y hematomas. 

—Se producen por un mecanismo que puede ser de percusión, de frotación, de presión, generalmente por un elemento, romo y duro. En el caso específico se observan algunas compatibles con sujeción y sometimiento, impronta de dedo en brazo, cara y muslos. Otras pueden ser compatibles con golpes de puño, patada u objeto contundente. 

También se advierte que las heridas no corresponden a un solo plano lesional: no son de un único tipo.

—No es probable que se hayan producido de manera accidental.

Las posibilidades de que se haya caído, por ejemplo, son pocas. Otra hipótesis —la más factible— propone que haya participado un tercero.

—Por lo tanto cabe estimar que en este contexto la muerte se relaciona con ese episodio de violencia constatado.

La insuficiencia cardiorrespiratoria no es ajena a la violencia corroborada y las lesiones tienen un tiempo de evolución reciente al momento de la muerte (entre 24 y 48 horas).

—Estamos ante una investigación sumamente compleja y difícil —dice.

Por eso, ahora las pesquisas requieren de más miradas: de las de los miembros de la Dirección de Investigación Operativa del Ministerio Público Fiscal (MPF) y de las de los integrantes de la División Investigaciones de Córdoba especializada en Homicidios.

—Las cámaras que había no son cercanas al lugar del hecho. Están alejadas del sector. Por lo pronto, todo lo que estamos haciendo va a ser debidamente analizado. Desde el primer momento se siguió trabajando e incluso por más que era feriado sí se receptaron testimonios.

Los testigos ya son más de veinte: conocidos, familiares, allegados, vecinos. Pero ya hay un camino: un lineamiento que permite hablar de otra cosa. Y el fiscal es claro.

—En un principio podríamos estar hablando, sí, de un homicidio.

El tiempo dirá, inclusive, si no se trata, en realidad, de un femicidio: del asesinato de una mujer por ser mujer. 



Franco Gerarduzzi.  Redacción Puntal

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