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Advierten que el fin de la guerra con Irán no garantizaría una baja del precio del petróleo

Especialistas sostienen que los daños en infraestructura y las tensiones en el estrecho de Ormuz podrían mantener altos los valores internacionales

Expertos internacionales advirtieron que, incluso si finaliza el conflicto con Irán, los precios del petróleo podrían no volver a los niveles previos a la guerra debido a los daños en infraestructura y las dificultades en el transporte energético.

Según estimaciones, más de 40 activos energéticos en la región sufrieron daños “graves o muy graves”, lo que afectará la producción y distribución. En ese sentido, la recuperación total podría demandar entre tres y cinco años.

Además, especialistas señalaron que, aun con el fin de las hostilidades, llevará tiempo normalizar el flujo de exportaciones, ya que persisten demoras en la logística marítima y en la descarga de combustibles.

Uno de los factores centrales es la situación del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio global de energía. Si el tránsito marítimo continúa interrumpido, el mercado podría mantenerse en un estado frágil y con precios elevados a largo plazo.

En este contexto, el economista Dean Baker afirmó que “incluso si la guerra terminara mañana, probablemente se tardaría un año o más en restablecer por completo todas las instalaciones”.

Por su parte, otros analistas estiman que el barril de crudo se mantendrá por encima de los 100 dólares, y que no volvería a niveles cercanos a los 60 dólares hasta varios meses después del fin del conflicto.

A esto se suma la decisión de Irán de implementar peajes a buques petroleros que atraviesen el estrecho, lo que podría encarecer aún más los costos del transporte energético.

En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió en que la reapertura del estrecho debe ser parte de cualquier acuerdo, mientras que desde Irán advirtieron sobre una posible respuesta más contundente ante eventuales ataques.

En este escenario, los especialistas coinciden en que la evolución del conflicto y la normalización del comercio marítimo serán determinantes para el comportamiento futuro del mercado energético global.