Cinco mujeres y un mismo destino: contener a más de 300 perros en James Craik
Marisel Ferrero, Silvina Heredia, Nancy Reina, Mara Pagura y Mariana Albanesi están al frente de la entidad, que lleva una década. Destacan el aporte municipal y el compromiso de vecinos
Desde hace unos 10 años funciona en James Craik el “Refugio Patitas”, un espacio destinado íntegramente al cuidado de perros en situación de calle y abandonados. “Somos las 5 locas de los perros”, sostuvo Mariana Albanesi durante la entrevista con PUNTAL VILLA MARÍA, de la que participan también Nancy Reina, Marisel Ferrero, Mara Pagura y Silvina Heredia.
En la actualidad, el refugio brinda contención a más de 300 perros, una cifra por de más considerable teniendo en cuenta la cantidad de habitantes que tiene James Craik, en comparación con otras poblaciones como Villa María (el Centro de Adopción Municipal -CAM- tiene alrededor de 250 canes). “Todo se hace a pulmón y con mucho esfuerzo”, reconocieron las entrevistadas, que destacaron el compromiso tanto de las autoridades municipales como de los vecinos, que valoran el esfuerzo y dedicación del grupo de mujeres.
La idea del refugio nació con Maricel y Silvina, luego se acopló Nancy y posteriormente Mara y Mariana, viendo la necesidad que tenía James Craik de brindar un espacio para perros abandonados y en situación de calle. Las iniciadoras de la propuesta se presentaron en el Municipio demandando un espacio para brindar contención.
“La idea inicial era tenerlos poco tiempo, como si fuese un refugio de tránsito, pero hoy no existe conciencia con respecto a la tenencia responsable y todo lo que se puede hacer para prevenir que las hembras sigan teniendo cachorritos, entonces se fue desbordando y tenemos más de 300”, precisó.
“A todos los perros en situación de calle, o que tiran en la autopista, los rescatamos. No dejamos ninguno afuera de la posibilidad de tener una vida digna; incluso nos llaman vecinos porque no pueden tener a un perro y accedemos a llevarlo al refugio”, reconoció Albanesi.
El espacio está ubicado a la vera de la ruta 9, a la altura de la vieja estación de peaje, en un amplio predio que cuenta con un galpón grande, baños y varios caniles construidos. “Los perros tienen mucho espacio para correr, andan sueltos. Algunos machos agresivos están encerrados pero, si no, tienen un amplio lugar”, resaltaron las entrevistadas.
El predio fue cedido por la Municipalidad para tal fin y en la actualidad las responsables avanzan en gestiones para lograr la personería jurídica, elemento clave para solicitar aportes en los diferentes estamentos.
Respaldo municipal
Consultada sobre el aporte que realizan el Municipio y los propios vecinos, Albanesi resaltó tanto el compromiso de las autoridades como el respaldo de los habitantes a cada acción, ya sean rifas o venta de productos.
“La Municipalidad nos da un empleado -Lucas, el único varón- que trabaja todos los días, pero además realiza otro aporte en dinero, compra el balanceado y los medicamentos. Tenemos buena relación e incluso estamos tratando de generar algún tipo de proyecto para que sea aplicado en las escuelas, con la intención de avanzar en la concientización”, remarcó.
Y recalcó también que “el pueblo aporta un montón”. “Tenemos muchos gastos veterinarios, ya que no hay uno fijo y dedicado exclusivamente. Pero cada vez que hacemos ventas, la gente está. Tenemos contribuyentes con bonos mensuales, lo que nos ayuda y hace más fácil y llevadera la cuestión”.
En el predio la alimentación es clave por la gran cantidad de perros. Por eso, de manera diaria se recolectan productos que carnicerías y pollerías ya no utilizan y que al día siguiente son cocinados, junto a arroz o polenta. Y esa comida alimenta a los canes, de manera alternada con el balanceado.
Albanesi destacó el compromiso del Municipio, “porque a veces es difícil en esta época, por las prioridades que existen”.
Más allá de la tarea que desarrollan en el refugio, desde la entidad apuntan a “la conciencia colectiva”, principalmente para que vecinos que se interioricen en el cuidado de las mascotas, pero también en el compromiso de denunciar casos de maltrato animal.
Al respecto, adelantó que contarán con el aval del Municipio para impulsar una campaña que pretende “informar y abordar el maltrato animal, dándolo a conocer y pidiendo colaboración a la Policía”. “Estamos bastante bien organizadas, tenemos muchas más colaboradoras que no trabajan activamente como nosotras cinco, pero que ayudan de otra manera, con folletos, con ventas”, detalló.
Albanesi reconoció que el amor que tienen por los perros une al grupo de mujeres, más allá de las diferencias que pueden existir: “Cada una tendría 10 u 11, a veces lloramos, nos cansamos, discutimos, pero siempre vamos al refugio. Salimos a mirar perros embichados, les ponemos los remedios. Incluso si algún vecino no lo puede llevar para un control, los veterinarios del pueblo nos ayudan un montón”.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María
Comentá esta nota
En la actualidad, el refugio brinda contención a más de 300 perros, una cifra por de más considerable teniendo en cuenta la cantidad de habitantes que tiene James Craik, en comparación con otras poblaciones como Villa María (el Centro de Adopción Municipal -CAM- tiene alrededor de 250 canes). “Todo se hace a pulmón y con mucho esfuerzo”, reconocieron las entrevistadas, que destacaron el compromiso tanto de las autoridades municipales como de los vecinos, que valoran el esfuerzo y dedicación del grupo de mujeres.
La idea del refugio nació con Maricel y Silvina, luego se acopló Nancy y posteriormente Mara y Mariana, viendo la necesidad que tenía James Craik de brindar un espacio para perros abandonados y en situación de calle. Las iniciadoras de la propuesta se presentaron en el Municipio demandando un espacio para brindar contención.
“La idea inicial era tenerlos poco tiempo, como si fuese un refugio de tránsito, pero hoy no existe conciencia con respecto a la tenencia responsable y todo lo que se puede hacer para prevenir que las hembras sigan teniendo cachorritos, entonces se fue desbordando y tenemos más de 300”, precisó.
“A todos los perros en situación de calle, o que tiran en la autopista, los rescatamos. No dejamos ninguno afuera de la posibilidad de tener una vida digna; incluso nos llaman vecinos porque no pueden tener a un perro y accedemos a llevarlo al refugio”, reconoció Albanesi.
El espacio está ubicado a la vera de la ruta 9, a la altura de la vieja estación de peaje, en un amplio predio que cuenta con un galpón grande, baños y varios caniles construidos. “Los perros tienen mucho espacio para correr, andan sueltos. Algunos machos agresivos están encerrados pero, si no, tienen un amplio lugar”, resaltaron las entrevistadas.
El predio fue cedido por la Municipalidad para tal fin y en la actualidad las responsables avanzan en gestiones para lograr la personería jurídica, elemento clave para solicitar aportes en los diferentes estamentos.
Respaldo municipal
Consultada sobre el aporte que realizan el Municipio y los propios vecinos, Albanesi resaltó tanto el compromiso de las autoridades como el respaldo de los habitantes a cada acción, ya sean rifas o venta de productos.
“La Municipalidad nos da un empleado -Lucas, el único varón- que trabaja todos los días, pero además realiza otro aporte en dinero, compra el balanceado y los medicamentos. Tenemos buena relación e incluso estamos tratando de generar algún tipo de proyecto para que sea aplicado en las escuelas, con la intención de avanzar en la concientización”, remarcó.
Y recalcó también que “el pueblo aporta un montón”. “Tenemos muchos gastos veterinarios, ya que no hay uno fijo y dedicado exclusivamente. Pero cada vez que hacemos ventas, la gente está. Tenemos contribuyentes con bonos mensuales, lo que nos ayuda y hace más fácil y llevadera la cuestión”.
En el predio la alimentación es clave por la gran cantidad de perros. Por eso, de manera diaria se recolectan productos que carnicerías y pollerías ya no utilizan y que al día siguiente son cocinados, junto a arroz o polenta. Y esa comida alimenta a los canes, de manera alternada con el balanceado.
Albanesi destacó el compromiso del Municipio, “porque a veces es difícil en esta época, por las prioridades que existen”.
Más allá de la tarea que desarrollan en el refugio, desde la entidad apuntan a “la conciencia colectiva”, principalmente para que vecinos que se interioricen en el cuidado de las mascotas, pero también en el compromiso de denunciar casos de maltrato animal.
Al respecto, adelantó que contarán con el aval del Municipio para impulsar una campaña que pretende “informar y abordar el maltrato animal, dándolo a conocer y pidiendo colaboración a la Policía”. “Estamos bastante bien organizadas, tenemos muchas más colaboradoras que no trabajan activamente como nosotras cinco, pero que ayudan de otra manera, con folletos, con ventas”, detalló.
Albanesi reconoció que el amor que tienen por los perros une al grupo de mujeres, más allá de las diferencias que pueden existir: “Cada una tendría 10 u 11, a veces lloramos, nos cansamos, discutimos, pero siempre vamos al refugio. Salimos a mirar perros embichados, les ponemos los remedios. Incluso si algún vecino no lo puede llevar para un control, los veterinarios del pueblo nos ayudan un montón”.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María