En la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, José Efraín Caruso, quien fue defendido por Iván Rivarola, fue condenado a trece años de prisión, de cumplimiento efectivo.

El hombre, de 36 años, fue encontrado responsable de los delitos de homicidio agravado por femicidio en grado de tentativa, intento de aborto mediante la utilización de arma de fuego, amenazas calificadas y lesiones graves.

En primer lugar, en el recinto, la secretaria Gabriela Sanz procedió a la lectura de los hechos. En este sentido, durante febrero y marzo, en el domicilio en el que el imputado convivía junto a su expareja, Brenda Casas, se sucedieron episodios de violencia.

En uno de ellos, acaecido en Oliva en 2016, tras una discusión, el acusado la tomó del cabello y la arrastró por el piso. Asimismo la pateó, la trasladó a una de las habitaciones y le dijo: “Te voy a hacer desaparecer”.

En otra ocasión, cuando ella regresó de trabajar, él estaba retirando muebles de la vivienda y, por ello, se produjo un nuevo altercado.

A raíz del hecho, Caruso la golpeó. Como resultado de esta nueva agresión, Casas resultó con escoriaciones, contusiones y hasta una fractura de muñeca.

Por otra parte, en junio del mismo año se produjo el hecho que revistió mayor gravedad. Caruso, violando una orden de restricción, se hizo presente en la casa de la mujer.

Allí, se acercó a la ventana, le dio una patada al vidrio e ingresó. Una vez adentro, extrajo un arma de fuego y le disparó siete veces —cuatro impactos en el abdomen, uno en el antebrazo y dos en la cabeza—, motivo por el cual, Casas, quien además estaba embarazada de 3 meses quedó inconsciente y agonizando. Posteriormente, el acusado se disparó a sí mismo. Inmediatamente, una vecina dio aviso a la policía y al servicio de emergencias, quienes los asistieron. Así, afortunadamente, ninguno murió y el bebé resultó ileso. Sin embargo, no es menor decir que la víctima aún tiene secuelas físcas y espirituales, de acuerdo a lo manifestado por su asesor, Guillermo Romero (querella particular).

De este modo, en el marco de un juicio de carácter abreviado, en el que hubo jurado popular, Caruso recibió la sentencia mencionada.

Además cabe decir el condenado declaró, se mostró arrepentidio, y le pidió perdón a Casas, a la hija que tiene con ella y a la sociedad. Y confesó que lo que hizo fue por su adicción a la cocaína.

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