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Mañana comienza el juicio por el femicidio de Olga Inés Moyano

Osvaldo Alfredo Varela (55) será juzgado por el crimen que tiene como única pena, la prisión perpetua. Los restos de la víctima habían sido hallados en barrio Ameghino. El agresor, además, deberá responder por otros delitos
 
Los albañiles llegaron a trabajar a un complejo de departamentos en construcción situado en La Rioja al 1800, entre Parajón Ortiz y López y Planes, en el barrio Ameghino. Era el 16 de junio de 2017.

—Es una cosa de locos, la encontró un compañero cuando llegó a la obra a las ocho menos cuarto de la mañana, porque entramos a las ocho. Llegamos y estaba el cuerpo ahí. Estaba toda cortada y un poco desnuda, pero mucho no miramos porque es muy feo todo. Inmediatamente llamamos a la Policía—, le dijo el encargado de la obra, aquel viernes, a PUNTAL VILLA MARÍA.

Olga Inés Moyano tenía 46 años. El día antes de su asesinato, su hijo, Denis Barrionuevo, habló con ella. Aproximadamente a las cinco de la tarde, la mujer le dijo que le estaban por retener la moto frente al Hipódromo, en la ruta 158. El joven fue hasta el lugar: no había ningún control vehicular. El último contacto telefónico entre ambos sería tiempo después. Su mamá lloraba. Le dijo que iba al Hospital Regional Pasteur y lo citó allí. Su hijo fue. Nuevamente, no la encontró. Así, y tras denunciar la desaparición, la Policía comenzó la búsqueda.

La fiscal que instruyó la causa fue Silvia Maldonado. La funcionaria trabajó junto a personal de la División de Investigaciones de la Departamental General San Martín y de la División de Investigación Operativa de Córdoba. Además estuvieron presentes miembros especializados de la División Homicidios y peritos del Gabinete de Criminalística de la Policía Judicial, también de la provincia. Todas las diligencias del equipo permitieron constatar que las llamadas de Moyano salieron desde la vivienda del agresor: Osvaldo Alfredo Varela (55). El femicida alquilaba una habitación en La Rioja al 1900, a media cuadra de donde se encontró a Moyano, y se desempeñaba como gasista, plomero y cloaquista.

A las nueve de la noche de la jornada previa al hecho, en López y Planes —a la vuelta de donde se hallaron los restos de la mujer—, efectivos encontraron la moto de la víctima. Según se conoció, cámaras de seguridad facilitaron las tareas de los investigadores. Con el correr del tiempo, se descubrirían más de sus pertenencias: por una parte, un particular encontró un bolso con documentación de Moyano y, por otro, personal policial, a través de rastrillajes, localizó un casco, una llave (del rodado) y una campera de mujer. Mientras algunos elementos aparecieron en terrenos baldíos, otros fueron observados en el techo de diferentes casas.

Detención e indagatoria

Varela fue atrapado en la Terminal de Ómnibus de San Francisco, mientras averiguaba horarios para tomar un colectivo hacia la provincia de Santa Fe, el 17 de junio. En el procedimiento intervinieron policías de Villa María y de Investigaciones de Córdoba, y se contó con la colaboración de efectivos del CAP de la ciudad cabecera del departamento San Justo.

El viernes 5 de julio, Varela fue indagado y, en esas circunstancias, por recomendación de su asesora letrada, Silvina Muñoz, se abstuvo de declarar. En aquel momento trascendió que, cuando fue aprehendido, el atacante lloró y confesó ante los policías y frente a Maldonado. A pesar de que se hizo cargo, lo expresado en esas circunstancias no tuvo valor —porque no fue en el marco de la indagatoria— en el expediente pero sí mostró que se avanzaba por el camino correcto. Posteriormente, también se ordenaron pericias psicológicas y psiquiátricas.

Antecedentes

A finales de 2015, una trabajadora sexual sobrevivió. Fue a un hotel alojamiento con Varela. El hombre no pagó con lo pactado, le robó e intentó asfixiarla. Pero, afortunadamente, intervino el dueño. Y el atacante huyó. Por este episodio, el hombre está acusado de robo calificado en grado de tentativa y de homicidio doblemente calificado por criminis causae y violencia de género, en grado de tentativa.

El 18 de mayo de 2017 se registró otro ilícito, en un local situado en Salta al 1800. Ingresó al comercio de venta de indumentaria, amenazó a las empleadas, le sustrajo pertenencias a una y también robo prendas. El 31 de ese mismo mes volvió a amenazar a otras mujeres, esta vez, de una empresa de salud, con un arma de juguete. Mientras que por el primer acontecimiento está imputado por robo agravado por el uso de arma, por el segundo recibió la acusación de robo con uso de arma de utilería.

El juicio

Mañana, finalmente, Varela será juzgado en la Cámara del Crimen. Entre los hechos mencionados, el principal será el femicidio de Moyano. En esta dirección llega acusado de homicidio triplemente calificado por alevosía, violencia de género y criminis causae, delito que tiene como pena la prisión perpetua. Con respecto al mismo suceso, también está imputado por robo, violación de domicilio y hurto calificado por el uso de llave verdadera sustraída (debido a que, como se describió anteriormente, una vez que asesinó a la mujer, le robó sus cosas) Y no sólo eso, sino que, a la vez, tendrá que responder por el ilícito de privación ilegítima de la libertad calificada por la violencia (por lo que ocurrió en el marco de los llamados a los que se hizo mención, también, en el inicio).

En el debate, además de los magistrados, participará un jurado popular integrado por doce personas —seis varones y seis mujeres—. En este sentido, sólo ocho de ellos decidirán sobre la inocencia o culpabilidad del acusado, que será defendido por la asesora letrada, Silvina Muñoz. Por otro lado, los hijos de la víctima se constituirán en querellantes particulares y serán representados por el abogado Sebastián Elía. El fiscal será Francisco Márquez.



Franco Gerarduzzi.  Redacción Puntal Villa María

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