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Un "Ángel" con gol y con espalda

Ángel Prudencio se ilusiona con devolver a B Nacional a Sportivo Belgrano. "El fútbol y mi familia deciden dónde y cuándo voy. Jugué en grandes clubes, con grandes jugadores, pero a los 30 años sigo aprendiendo"

Ángel Prudencio se transformó en un jugador cotizado de ascenso, por sus cualidades técnicas e inteligencia para jugar como único punta, para salir a armar juego, o hasta para conducir a un equipo.

Sportivo Belgrano de San Francisco lo sedujo para formar parte de un equipo con aspiraciones de ascenso, que marcha segundo e invicto en el Federal A. “Estábamos preparándonos para el clásico contra Racing, que va primero, pero se paró el fútbol. Entrenamos en forma virtual, y por suerte el miércoles habilitaron para practicar con el plantel. Mantuvieron al DT (Bruno Martelotto) y a la base del plantel. Veo a un club ordenado”.

Hacerse fuerte en casa

El fútbol de ascenso tiene un sabor especial, y requiere rápida adaptación a las diferentes ciudades, clubes y estilos de juego de los equipos. Junto a su señora y sus dos hijos afirma que “voy donde me lleve el fútbol y donde me acompañe mi familia. Hoy me tentó Sportivo, y es bueno estar cerca de mis padres y hermanos. María Agustina me banca desde que nos pusimos de novios en Tandil, donde logré un ascenso con Santamarina, y me llevé todo el combo. Hoy soy feliz con mis hijos Amparo (2 años) y Genaro (6)”.

El villamariense, clase ‘90, se dio el lujo de debutar en la Liga Villamariense jugando en Española a los 16 años, disputó dos torneos con Hipólito Yrigoyen de Tío Pujio, y luego el “Pampa” Rosané lo llevó a Instituto, donde rápidamente debutó reemplazando “a Diego Klimowicz. Ese día el ‘Granadero’ se despedía, y yo iniciaba profesionalmente mi carrera. Se caía la cancha para aplaudirlo. En la pensión compartí con Paulo Dybala, y jugué con ‘Wanchope’ Ávila”.

Su amor por el fútbol había nacido hacía mucho tiempo. “Soy del barrio San Nicolás, y jugué en el baby para San Martín. Aún soy amigo de todos esos chicos, con los que nos juntamos cada vez que podemos. El DT era Pablo Ceballos con Marcos Flores”.

Esos amigos para toda la vida de San Martín son “Franco Ñáñez, Diego Meschini, Martín García, Jonathan Rodríguez, Nicolás Magnone, Leo Agüero, Joaquín Sosa, Mayco Bruno y Elías Machado, entre otros. Dimos pelea”.

Es “Chirola” para sus amigos, porque “mi tío me puso ese apodo cuando era bebé, porque dice que me parecía al muñeco Chirolita”.

Señala que “esos jugadores nos fuimos a River Plate con Pablo Ceballos. Después jugué en Argentino con ‘Cholo’ Romero, y con Fernando Alba en Española y en la Selección de la Liga”.

Recordó “con Torres, que está en Brasil, y Maxi Velasco compartí en esa Selección de la Liga. Después me tocó debutar en Española, de la mano del ‘Negro’ Alba a los 16”.

Asegura que “Flavio Morre me llevó a Yrigoyen, donde tuve como técnicos a Germán y Pablo Vicario, dos fenómenos. A Pablo lo alcancé disfrutar como compañero”.

Remarcó que “Franco Jara estaba en Española cuando debuté, y en Yrigoyen jugué en un gran equipo con Lucas Morre, Franco Ortiz, un grupo bárbaro. Amo a ese club”.

Conocía ese “verde” césped

El paso por un grande de Mendoza como Independiente Rivadavia le dejó un sabor agridulce. “Llegué y en 5 partidos hice dos goles, pero la pandemia frenó el campeonato. Cuando volvió, ya nada fue igual. Hubo muchos problemas, y aunque arreglé para seguir, se hizo cuesta arriba. Es un gran club, pero se complicó”.

En cambio, Sportivo Belgrano “es un club al que había enfrentado en partidos decisivos. Sabía dónde venía, la institución está muy bien, hay un lindo plantel, y es un grande del interior de la provincia. Al presidente (Juan Manuel Aróstegui) lo conocí adentro de la cancha, porque con un gol suyo nos dejó afuera cuando yo jugaba en Santamarina. Ellos terminaron ascendiendo a la ‘B’ Nacional”.

Afirma que “en ese equipo jugaban Juan Pablo Francia y Emanuel Urquiza (exAlumni). Es un plus conocer a varios compañeros, como Román Strada, con quien jugué en Santamarina. Hay jugadores de experiencia, y pibes que vienen muy bien, con mucho futuro”.

Asegura que “cuando me fui de Instituto, Paulo Dybala estaba en inferiores. Le hice un bien al irme, porque lo subieron con Bustos y López Macri, que ahora es compañero mío en Sportivo. Se había lesionado ‘Wanchope’ Avila”.

Agregó que “se olvidaron de hacerme firmar contrato, y Rosané me hizo firmar en Racing. Era otro mundo. Me fui a préstamo a Santamarina, ascendí. Me fui y volví con Arzubialde. Jugué con Mariano González, Michel, Daniel Bertolla”.

Insistió en que “en Tandil me fue bien. También jugué en Cipolletti con Scialle, Talleres de Escalada y Defensores de Villa Ramallo”.

“Suerte no puede faltar”

Prudencio afirma que “para jugar al fútbol profesional la suerte no te puede faltar. Es un mundo difícil, se comparte con muchos jugadores con condiciones, y hay que ayudar a la suerte con constancia, perseverar y aprovechar oportunidades”.

Explica que “yo tenía 18 años y estaba en Yrigoyen. Pensé que ya no cumpliría mi sueño. El ‘Pampa’ Rosané me vio en Tío Pujio. Le dijo a mi papá que me llevara a La Gloria. Al día siguiente me llevó en moto a Córdoba, donde hice 2 goles y al mediodía ya estaba fichando para Instituto en La Agustina. Me hizo debutar Claudio Vivas. Jugué 4 partidos, y Rosané me llevó a Racing”.

Recalca que “llegué a Buenos Aires y me llevaron a firmar mi primer contrato a la oficina de Víctor Blanco. Al otro día me presentaron al plantel. El DT era Diego ‘Cholo’ Simeone. Fue inolvidable”.

Señaló que “había grandes jugadores, compartí con Teo Gutiérrez, Gio Moreno, Saja, Toranzo, Pillud, Yacob, Lugüercio, Sarmiento. En reserva jugué contra Boca con Centurión, y fui al banco contra Rafaela en Copa Argentina”.

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