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"Disfruté mucho más como DT"

Remarcó: "Fui un jugador regular, que ganó títulos por estar rodeado de cracks. Como técnico me siento más capacitado"

No dudó un segundo para responder: “Disfruté mucho más como DT que como jugador”.

Lo expresó Leo Comba, quien acotó: “Dejé de jugar y ya dirigía inferiores. Armé ese proyecto desde la escuelita de fútbol y pasé de ser goleado a pelear campeonatos en inferiores. Ser campeón en 2009 con Colón fue lo máximo. No jugué nunca más un partido de fútbol y me invitaron mil veces”.

Destacó: “Ni en los entrenamientos me prendí a jugar. Nunca más toqué una pelota como jugador, y disfruté mucho más los entrenamientos. Sin dudas disfruté mucho más como DT”.

Sostuvo: “Invertí en la profesión. Hice el curso en Río Cuarto, pero me perfeccioné viajando a Buenos Aires, Rosario, Córdoba. Me apoyé muchísimo en Pablo y Mario Requena, que me enseñaron lo mejor. ¿Cómo entrenar, cómo exponer tu idea, cómo convencer al jugador? Me ayudaron mucho”.

Apuntó: “Yo programo 10 o 12 formas de entrenamiento. Después elijo, pero siempre hay que ver cómo lo ejecuta el jugador, para saber si le llegó, porque mi intención es mejorar al jugador. Debo mejorar al jugador como DT”.

“Hoy están enojados en el banco”

El propósito como DT de Leo Comba se topa ante preguntas todo el tiempo. “¿Cómo trabajar para mejorar a Diego Marín en la definición? Por allí en los entrenamientos no hacía un gol y yo me iba preocupado, pero el domingo la metía siempre. Marín no mejoró por mí, sino que estaba preparado para jugar los domingos, con presión, y la tocaba a la red. Mi obsesión era mejorarlo, y así trabajé con cada jugador”.

Remarcó: “Me siento más capacitado como DT, que como jugador”.

Acotó: “Eran impresionantes los jugadores del tetracampeonato de Colón en el ‘86, ‘87, ‘88 y ‘89”.

Indicó: “Yo hice un esfuerzo enorme para ser suplente. Hoy el que está en el banco está enojado”.

Manifestó: “Ya debuté a los 15 años en un torneo Nocturno, y a los 18 estaba orgulloso de ser suplente de estos monstruos. Quería jugar de central, pero ¿cómo le quitaba el puesto a ‘Pecosa’ Esquivel, a ‘Kiti’ Fernández. Tenía que buscar otra posición, pero Elder Conti era el 5, Navarro el 8 y Giraudo el 10. Y arriba estaban los Martina. Yo de 9 no podía jugar”.

Comentó: “Siempre traían a un 9 como Cabral. Pero los grandes jugadores de Colón querían que jugáramos nosotros, y nos alentaban. Pero ellos eran cada vez más viejos y jugaban cada vez mejor. Me sentía querido y útil en el banco. Entraba y daba lo mejor. Como titular me costó jugar porque tenía que jugar en diferentes puestos, y se necesitaba otra técnica, manejo y otra visión. Jugué con Ramón Conti y lo hacía todo bien. Yo a los 18 años tuve que jugar una final de titular al lado de esos monstruos”.

Sin embargo, “hacer el gol en una final y ganarla fue lo máximo. Me acuerdo que ese día jugó Ariel Menta, Fernández, Jorge Martínez, Sergio y ‘Pachi’ Martina, Cabral, Boasso, Giraudo. Eran todos cracks porque Navarro y Conti corrían, pero jugaban muy bien. Me preocupaba y entrenaba para poder jugar, y luchaba para ir al banco”.

Explicó: “En la defensa con los Fernández, Esquivel, después Menta, Martínez, Soppeno. Estaban todos los puestos cubiertos. Ni hablar del mediocampo. Ellos querían que jugáramos nosotros, pero la dirigencia tenía que buscar un par de refuerzos para dar pelea”.

Cumplió el sueño del pibe

Comba aseguró: “Hace ese golazo, pegándole con la zurda y la pelota ingresando al ángulo en una final contra River en Plaza Ocampo y dando vuelta el partido, fue cumplir el sueño del pibe. Trepé el alambrado al festejar, y me clavé el alambre de púa en la mano. Tenía 19 años, y ni sentía el dolor, Después no podía abrir la mano”.

Recordó: “Ese día íbamos perdiendo, ‘Pachi’ Martina empató, yo hice el segundo, y Hernán Martina hizo el tercero, pero River descontó. Fue 3-2. Hasta que fui DT, eso fue lo máximo que me pasó, y jugué en el ‘87, ‘88 y ‘89. Pero al lado de esa gente, yo fui regular”.

Comparó: “No hicieron mucho los DT para mejorar a esos jugadores. Ellos ya eran buenos por naturaleza. Recuerdo que el martes trabajaban lo físico, el jueves fútbol y el viernes reducido y definición o pelota parada. El fútbol cambió. Yo en 2009 trabajé con pelota lo físico, y 5 días hice trabajos colectivos e individuales”.

Destacó: “Fui a All Boys a jugar al baby, pero Alamo me gritó una vez y no fui más. Por algo llegaron Arzeno y Delpino, que jugaban en ese equipo de clase 70. Yo después jugué en cebollita, sexta, quinta, reserva y primera en Colón. Siempre me sentí DT y a los 19 años entendí que era un proceso que tenía que empezar desde la escuelita. Y llegar a ser campeón con la Primera fue otro sueño”.