Reyes ilumina a la Liga local, la prestigia con cada anécdota, con ese apasionado esfuerzo que lo llevó a encontrar el camino para disfrutar cada día y llegar a coronar su carrera con un bicampeonato, que cerró su gran historia.
Es feliz hablando de la Liga, y aunque sus días como futbolista se terminaron en 2013, manifestó: “Mis compañeros me dicen que tengo tantas anécdotas, que debo escribir un libro, y hasta le pusieron nombre: ‘El manual del carrilero’. La sigo pasando bien en el fútbol, ahora en los cuerpos técnicos”.
Estimó: “Universitario dejó una huella con ese equipo, que ganó el bicampeonato 2011 desde lo futbolístico, porque se preparó desde enero, con profesores como Andrés Lépori, que está adelantado, aún lo observo hoy al trabajar con Jorge Alfonso. Fue maravilloso, porque gané de viejo”.
Romina Ontivero es testigo de todo el “Tiempo que invierto en el fútbol. Me bancó siempre, y le agradezco el apoyo a mi hija Antonia y a mi hijo Vicente, que vive en Chazón, pero vino a pasar las fiestas conmigo. Son mi soporte, como lo fueron mis hermanas y mi viejo, que me inyectó sangre futbolera”.
Aclaró: “Mi papá Oscar Domingo nunca me presionó y siempre me acompañó. Me aclaró: ‘Primero la escuela, y después el fútbol. Si las dos cosas van de la mano, en forma paralela, está todo bien’. Sabía lo que era jugar en la Liga, por lo mucho que hizo en Juventud de Ausonia, club al que estuve a punto de volver a jugar por invitación de Ernesto Morello, pero me arrepentí en 2015, cuando ya tenía el bolso armado”.
Señaló: “Fui abanderado en la escuela. Mis hermanas Daniela, Natalia y Evangelina me ayudaban mucho, y hoy tenemos un emprendimiento de comida juntos”.
Comentó: “Mi aventura como futbolista se terminó después de un partido de play off con Argentino. Ganamos 4-3, pero habíamos perdido 2-0 en la ida. Agarré los botines en Plaza Ocampo y, camino a mi casa, le dije a mi viejo: Hasta acá llegué, no juego más”.
Mencionó: “Me costó horrores no jugar más. Le avisé a Pato Bernadó, y había jugado un partido más que aceptable. Fue todo divino, pero veníamos de jugar un par de Provinciales y, -sin enojarme- con nadie me había cansado”.
Explicó: “fue en mi mejor momento físico, porque en la Uni me pusieron a punto los 3 años”.
Describió: “Yo si no corría, no podía jugar. Entrenaba para ir 100 veces por partido al ataque, y 1 o 2 me podía salir bien jaja. Me aferré a correr los 90’, trabar con la cabeza y llegar al fondo para meter el centro. Mi fuerte era dejar todo”.
Agregó: “En La Palestina me valoraban eso. Me hubiese quedado a vivir allí. Ascendí y fui capitán en 2008. Amaba al RG”.
Afirmó: “En la Uni, Rodrigo Liendo me pedía que se la tirara al primer palo. Y yo le decía: ‘De pedo puedo tirarte el centro, la tiro a donde pueda’. Nico Sontag era como Riquelme para la Liga, y se enojaba porque no le podía devolver una pared. Él era un genio técnicamente, y yo era un corredor”.
Insistió: “Hoy formar jugadores es más fácil, no tengo que correr tanto. Me gusta que le sepan pegar a la pelota y que se ilusionen con jugar un torneo Federal en el club como los chicos 2002”.
Destacó: “El crecimiento de Universitario nos permitió ver que no es lo mismo jugar en la Liga, donde marcamos diferencia física, que en un Provincial. Ni hablar en un Federal. Hay que prepararse”.
Sostuvo: “Estuvimos a la altura, la experiencia en otro nivel fue buena, y hay que superarse”.

