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Un auténtico guerrero del fútbol

Pablo Osés consideró que "siempre me gustó jugar. Lo hice lesionado muchas veces, y ahora estoy pagando las consecuencias. En Argentino gané el primer título con Pedro Calderón en el '90, y se lo dedicamos a Catena"

Auténtico, capaz de enojarse y de pelearse de la peor manera, o de soltar un chiste rápido y prenderse en una interminable carcajada con sus compañeros, encendía el vestuario y brillaba con luz propia.

“Yo quería jugar, y nunca perdí esas ganas de estar adentro de una cancha, y de grande quería ganar como fuera. No me pregunten cómo se llama el mejor jugador del fútbol argentino o mundial, porque no me gusta ver fútbol, sólo me gustaba jugar”, se autodescribe.

Con capacidad atlética, cierta velocidad y resistencia, para soltarse como un delantero, pese a sentirse un volante, descolló como lateral derecho por donde dejó un surco.

“En el baby hacía muchos goles en All Boys, pero yo jugaba con los amigos de mi hermano mayor, y me gustaba el potrero. Por eso me sentía bien como volante porque tenía ida y vuelta, pero Pedro Calderón me inventó de 4, y aprendí el oficio de la marca y proyección”.

Con divertidas anécdotas pasa de un relato futbolero a una travesura o una cargada. “Con Calderón aprendías fútbol y otro idioma en igual proporción. Te decía ‘me la cambea de frente’. Pero te sacaba lo mejor de vos para el equipo”.

Sostiene que “un día lo presentaron al plantel, y lo primero que nos dijo fue: ‘Los voy a nombrar para indiviscualizarlos’. Lo quiero mucho, y me enseñó muchas cosas. Yo no había jugado nunca de 4, y él vio que podía hacerlo. La ‘Chancha’ De Miguel me dijo: ‘No te quejés, si lo estás haciendo bien. Además yo la paso bárbaro viéndote ir y volver’, porque él me hacía el relevo, y jugaba de 8”.

Con el “Chacho” Peñaloza escribió mil historias en Yrigoyen. “Ya le dije que por su culpa no me internaron en un psiquiátrico de casualidad. Me hice muy amigo, pero casi nos vamos a las manos hasta que lo entendí. Está un paso adelantado siempre. Es un tipo leal como pocos en el fútbol”.

Sonríe y agrega que “más de una vez subí al techo y pensé en tirarme por los DT que tuve. Anotá: Jorge Alamo, Abel Volta, Pedro Calderón, Jorge Peñaloza, y terminé en Luca con José Luis Danna, que el sábado ya sabía los cambios que iba a hacer el domingo. Todos buenos DT y grandes tipos”.

Una historia de locos

Osés considera que “cuando festejamos los 20 años del primer título de la historia de Yrigoyen, saltaron anécdotas que no se conocían. Esas pequeñas cosas muchas veces hacen que un grupo se fortalezca, y sólo los buenos grupos son los que ganan títulos”.

Afirma que “me encantaba jugar los campeonatos de barrios desde chico. Era un ciruja, y me prendía con los grandes. El ‘Fifa’ Colusso me llevó a All Boys, pero eran dos años más grandes que yo. Me fui, porque me gustaba jugar los contrabarrios, no el Baby Fútbol”.

Insiste en que “Jorge Alamo me fue a buscar después. Se armó un equipazo con Ariel Isabettini, el ‘Gordo’ Goia, Mario Anselmo y salíamos campeones todos los años incluso en torneos en Rosario”.

Considera que “para inferiores nos fuimos todos los de All Boys y todos los de Olimpia a Argentino. Ese equipo de clase ‘67 también ganaba todos los años en la Liga. Se sumaron Ponce, González, la ‘Pepa’ Daghero. Yo jugaba de 8”.

Destaca que “me gustaba jugar. No sé si fui bueno o malo, pero dejaba todo en la cancha. Corría como una bestia, por eso Pedro Calderón me inventó de 4, y me puso en Primera a los 15 años”.

Insiste en que “Abel Volta me dirigió todas las inferiores. Sabía mucho, pero era un loco lindo. Un día nos enseñaba a triangular, y a los que lo hacían mal les daba una patada en el traste. Se fueron varios del club por eso”.

Suelta su anécdota. “Preparaba y llevaba jugadores a Ferro. Un día yo tenía que ir a probar a Buenos Aires, pero me fui a entrampar pajaritos. Se enojó. Dejé de jugar, y me vino a buscar a mi casa. Al otro año me convenció. Había una serie televisiva que se llamaba Trampero John. Ese fue mi apodo todo el año: ‘Ahí volvió trampero John’. Se fue al año siguiente, y Pedro me puso dos partidos en reserva y me tiró con los de primera”.

Recuerda que estaban: “Walter Alvarez, De Miguel, Oscar Catena, ‘Tronco’ Acuña, ‘Travolta’ Cortese. Yo era el protegido de todos, porque ellos estaban en el final de su carrera, y yo tenía 15 años. Después se sumó Fabián Echegaray, que era más chico que yo”.

“No puedo contar todo, pero vi casi todo en ese vestuario de Argentino. Calderón nos llevaba de la vieja cancha de Argentino al Club San Lorenzo de Las Playas. Nunca faltaba una Ginebra Llave para calentar el cuerpo, pero te cuidaban. Acuña una vez me ‘despertó’ en la cancha con un patadón en el culo. Desperté, o me mataba”.

Dejó de jugar de 8 porque “De Miguel era un bulevar sin semáforo como 4. Pasaban todos. Entonces, Pedro me ubicó de 4, y él fue de 8. Nos complementamos, y allí jugué hasta salir campeón en el 90”.

Las vueltas de la vida

Entiende que “un año fui a jugar a Colón un torneo Provincial. Conocí a Javier Boasso, y un día él estaba en Racing de Córdoba y fui a probar. Estaba ‘Araña’ Amuchástegui, Gasparini y otros. Me querían, me ubicaron en la pensión abajo de la tribuna, que era un palomar, pero Argentino me negó el pase”.

Recuerda que “nunca supe qué pasó una vez que me dijeron que a través de Miguel Ludueña me iban a llevar a Racing de Avellaneda. Me cansé de entrenar, había salido en los diarios locales, pero la chance se cayó y me quedé esperando”.

Cuenta que “otra vez me vinieron a ver de Belgrano. Pedro ‘de Los Milagros’ Calderón me vino a buscar. Para esa prueba llegó un equipo de Buenos Aires con jugadores libres, que durmieron en colchones en el piso del Club Argentino, que se había incendiado. Imaginate lo áspero que se puso el partido. Me metieron una pata, y me rompieron la rodilla”.

“Como hacía muchas pesas, tenía buena masa muscular. Me operaron de meniscos, y a los dos meses ya estaba jugando. Salí campeón con Argentino y se lo dedicamos a Oscar Catena, que me protegió mucho en una cancha en mis inicios, y falleció de cáncer. Fue muy emocionante por esa razón ese título, que terminamos ganando en cancha de Silvio Pellico”.

En ese equipo jugaban “Alvarez, Osés, ‘Yoyó’ Berterame, Luis Cáceres, Marinelli, De Miguel, Perassi, Ajona, ‘Pelusa’ Machado, Cortese, Volta y el ‘Zurdo’ Suárez, entre otros. Concentrábamos, y Pedro Calderón daba las charlas técnicas el domingo antes del mediodía. En una mesa armaba la cancha y con migas de pan nos ubicaba, y nos decía lo que teníamos que hacer. A todos nos decía lo mismo, pero el grupo funcionaba, lo respetábamos y queríamos, y nos motivaba y convencía de tal manera, que nadie la tenía fácil con Argentino”.

Explica que “nunca cobré un centavo en Argentino, y me enojé porque no me ayudaron cuando me rompí en aquella prueba de Belgrano. Me enteré muchos años después por Javier Sodero que tenía chances de irme. Me arruinaron”.