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Arranca el juicio y el viudo podrá declarar frente al jurado popular

Desde las 10, le leerán la acusación. Hoy, tendrá la chance de explayarse sobre el hecho que se le acusa o bien negar su responsabilidad y abstenerse de seguir hablando. Marcelo Macarrón está imputado de ser instigador del crimen de su esposa, Nora Dalmasso

Desde las 10, el traumatólogo riocuartense Marcelo Macarrón (62) tendrá una cita ineludible con la Justicia.

En el arranque del juicio por el asesinato de su esposa Nora Dalmasso, estará sentado en el banquillo de los acusados, escoltado por su inseparable defensor, el abogado cordobés Marcelo Brito, quien en esta oportunidad será secundado por Cristian Ayán y por la letrada riocuartense Mariángeles Mussolini.

Las miradas del tribunal de la Cámara Primera del Crimen estarán puestas exclusivamente en el viudo porque el inicio del proceso le concederá la posibilidad de declarar sobre el hecho que se le acusa: el crimen por encargo de su propia mujer, Nora Dalmasso, estrangulada en el chalet familiar de Calle 5, numeración 627 de la villa más tradicional de Río Cuarto.

Sin testigos citados para la jornada inaugural, las expectativas se centran en la posibilidad de que Macarrón pueda explayarse por primera vez en más de 15 años en el juicio oral y público.

Lo que suceda en el interior del recinto será reflejado no sólo por los medios de la ciudad sino también por la prensa nacional, que, desde el comienzo de la causa, puso al crimen de la Villa Golf en el foco de atención de todo un país.

La presencia de los ciudadanos comunes que integran el tribunal puede ser un factor que convenza a Macarrón de romper el silencio, pues ellos serán los que al final del juicio tendrán la chance de decidir la inocencia o la culpabilidad del único acusado.

La ley no lo obliga a declarar.

En caso de escoger el silencio, Macarrón deberá limitarse a responder en la mañana de hoy todas y cada una de las preguntas que le formulen el tribunal y las partes sobre sus condiciones personales: datos familiares, ingresos económicos, formación educativa, condición de salud, entre otros interrogantes de rigor. Esa sí es una obligación que ningún acusado puede eludir.

La jornada inicial del juicio que se celebra más de 15 años después del cruento crimen de Nora arrancará con la lectura del hecho delictivo que se le atribuye a Macarrón.

La secretaria de la Cámara Primera del Crimen describirá la acusación tal como en su momento la formuló el fiscal de Instrucción Luis Pizarro cuando elevó a juicio la causa Dalmasso.

Desde hoy, el traumatólogo deberá responder por homicidio triplemente calificado: por el vínculo, por alevosía y por precio o promesa remuneratoria.

Acercamiento a los jurados

Además de la expectativa puesta en la probable declaración del viudo, hay otro aspecto de singular importancia en la jornada judicial del lunes: la presentación del caso que el fiscal de Cámara Julio Rivero y el defensor Marcelo Brito harán frente al tribunal.

Se trata de un momento importante del proceso porque es el primer contacto que uno y otro mantendrán con las mujeres y hombres sin conocimientos en leyes que integran el jurado.

A ellos estarán destinadas las alocuciones del acusador y de la defensa.

La ronda de testimoniales dará comienzo recién el martes y se prolongará hasta el jueves.

Cómo sigue

En adelante, esa será la dinámica que tendrá el juicio: se citará a los testigos los martes, miércoles y jueves, desde las 9 de la mañana hasta las tres de la tarde.

La intención del tribunal es respetar las franjas horarias y no extenderse demasiado de los horarios planificados, como consideración hacia las partes y sobre todo con el jurado -sin entrenamiento en largas jornadas judiciales-, que deberá estar atento y tomar nota de cada pista.

Carrera de fondo en busca de la verdad

Los juicios por jurado popular se caracterizan por ser expeditivos: a diferencia de los juicios ordinarios que pueden prolongarse meses, la gran mayoría de los procesos con ciudadanos comunes en el rol de jueces se resolvió en apenas una semana.

El juicio por el crimen de Nora Dalmasso será la excepción, como lo fue el que se celebró por el asesinato de Claudia Muñoz que llevó varias semanas y concluyó con la condena del albañil de Las Albahacas Sergio Medina.

La complejidad de la causa Dalmasso que acumuló 7 mil fojas y por la que desfilaron 300 testigos hace presumir que en lugar de una carrera de cien metros lo que comenzará desde esta mañana será una maratón que insumirá entre dos y tres meses, o incluso más.

¿Quién puede predecirlo? Nadie. Ni los jueces, ni el fiscal ni la defensa podrían arriesgar en forma categórica cuándo se extenderá el juicio que tendrá a Marcelo Macarrón en el banquillo, por la sencilla razón de que aunque sólo se cite a una parte de los que ya declararon -se especula que serán unos 50 los que deberán comparecer frente a los jueces- la cantidad de testimoniales es tal que no hay manera de que puedan tomarse en un puñado de semanas.

Advertidos de eso, algunos de los 50 ciudadanos que habían sido preseleccionados para integrar el tribunal se excusaron con argumentos fundados de participar en el tribunal, pues la chance de permanecer meses en el estrado arruinaría sus economías familiares.

Así lo planteó, por ejemplo, el dueño de una peluquería. Los 1.800 pesos que recibirán los jurados por día no iban a compensar el cierre de su fuente laboral durante meses. Algo similar planteó un vendedor de autos que subsiste con el cobro de las comisiones por los vehículos que vende en el mes.

A estas situaciones se sumaron las impugnaciones que hicieron las partes cuando advirtieron riesgo de parcialidad en alguno de los postulantes. Así se llegó a la lista definitiva de 8 jurados titulares y 16 suplentes que debutan en la mañana de hoy.