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Golpeó a un joven con una llave pulsiana y recibió 3 años de prisión

Se trata de Yair Alejandro González (19), quien fue condenado por lesiones graves. Había llegado imputado por homicidio en grado de tentativa. El episodio se produjo cuando el muchacho le dijo que el hijo que esperaba no era de él

Durante la mañana de ayer, en la Cámara del Crimen, en el quinto piso de Tribunales, se desarrolló una audiencia en la que fue juzgado un joven. En este sentido, Yair Alejandro González (19) fue condenado a 3 años de prisión de cumplimiento efectivo, por ser hallado culpable del delito de lesiones graves.

El hecho según la pieza acusatoria

De acuerdo con lo que figura en la pieza acusatoria, el episodio se registró el 26 de diciembre del año pasado, aproximadamente a las seis de la tarde, en James Craik       —localidad situada a unos 35 kilómetros de Villa María—. En esas circunstancias, en la esquina de Belgrano y 9 de Julio, el imputado se dirigió hacia donde estaba Mauricio Bernabé López (con la intención de matarlo), quien, arrodillado, limpiaba las mariposas de un camión regador. González (siempre según el requerimiento), armado con una llave pulsiana, lo atacó por la espalda y le dio un golpe en la cabeza —en la zona de la sien—. Fue en ese momento que López cayó inconsciente al suelo. Asimismo, no sólo perdió el conocimiento, sino que también perdió sangre.

Luego, el acusado, escapó en una Motomel Blitz, que no poseía el dominio colocado, por calle Belgrano en sentido este-oeste.

Por otra parte, la víctima, gracias a su “resistencia física” y a que vecinos del sector alertaron a los bomberos sobre lo que estaba sucediendo, sobrevivió. En esta dirección, los servidores públicos lo trasladaron hacia el dispensario y, desde allí, hacia el Hospital Regional Pasteur. Una vez en el nosocomio de barrio Ramón Carrillo, recuperó el conocimiento a los tres días y su recuperación demandó alrededor de un mes y medio.

Por el hecho, en contraposición a la sentencia que finalmente recibió González, el fiscal de Instrucción que tuvo a su cargo la causa (René Bosio), la elevó a juicio caratulada como homicidio simple en grado de tentativa (calificación que cambió a lesiones graves).

Datos personales y su declaración

Una vez que se finalizó con la lectura del suceso, el juez Félix Martínez le tomó los datos personales a González. Al respecto, el joven contó que es soltero, que vivió en concubinato durante tres años —en una vivienda alquilada— y que tiene un hijo de siete meses. Por otro lado, sostuvo que sólo finalizó sus estudios primarios y que trabajaba realizando excavaciones para obras de gas y agua. A la vez, indicó que consume marihuana y que toma alcohol eventualmente. Seguidamente, señaló que no posee antecedentes.

Así, llegó el momento de declarar. En esta instancia, dijo: “Él me gritaba cosas en la calle”. Y agregó que lo provocaba y que en una ocasión le había pegado. Pero el dato más importante fue que, el día del episodio, según su testimonio, quiso hablar en buenos términos con la víctima, quien le dijo que el hijo que estaba esperando (en ese momento) era de él (López). “No tenía la intención de matarlo”, añadió.

Mientras declaraba González, su abogado Jorge Bustos le pidió si podía dar más detalles. González contó que frenó en la moto y López se acercó. Tras la discusión que mantuvieron, el imputado manifestó que sacó desde debajo del asiento “lo primero” que encontró y le pegó. “Me fui porque me asusté. Nunca había hecho algo así. Salieron vecinos y me gritaron cosas”. Por su parte, el fiscal Francisco Márquez también intervino y le preguntó si tras darle el primer golpe, le quiso dar otro más. El joven respondió que no.

Por último, pidió una oportunidad y prometió que se va a “portar bien”.

Los alegatos

El primero en presentar sus fundamentos fue el representante del Ministerio Público Fiscal. El funcionario judicial consideró que la calificación debía modificarse a lesiones graves porque no hubo un dolo específico. Para alegar, también se basó en el testimonio de una persona que acompañaba a González en la moto y que presenció parte del hecho. Contó que esa persona cruzó al acusado y le pidió que lo llevara a la casa. Mientras se desplazaban, el acompañante pidió que frenara porque vio a su prima. Se bajó y fue hasta donde estaba su familiar. Entretanto, González se quedó sentado en el vehículo, cuando llegó el camión regador. Fue ahí cuando López le dijo algo y se acercó hasta González. Discutieron y, en correspondencia con la palabra del testimonio que citó Márquez, el acusado le pegó de repente (el testigo no vio con qué). Después, González habría quedado shockeado. La persona que iba en el rodado junto a él le dijo que se fuera y que él se quedaría a ayudar. De esta forma, el fiscal insistió en que le pareció una reacción violenta provocada tras los dichos de López. Y, por último, solicitó la pena de 4 años de prisión.

Bustos coincidió en que la calificación penal sea lesiones graves pero no acordó en el monto. Sobre ello, explicó que su defendido no tuvo intención y que se trató de un altercado que fue “subiendo de tono”. De este modo, apuntó que la pena le parecía elevada y argumentó que teniendo en cuenta la edad de su asistido, que no tenía vicios y que trabajaba, sería “más que suficiente” una condena de 2 años.

En el momento que se conoce como la última palabra, González volvió a pedir una oportunidad porque quiere conocer a su hijo. “Prometo que me voy a portar bien”, insistió. Luego de un cuarto intermedio que dispuso el magistrado Martínez, se conoció el veredicto minutos antes del mediodía en el recinto. Cabe decir que la secretaria durante el debate fue Gabriela Sanz.

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