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Juicio por bullying: "Hace siete años que estoy esperando que le pidan disculpas a mi hija"

Comenzó ayer en Villa María el primer juicio por bullying del país. Tres mujeres son juzgadas por haber sometido a una compañera de secundario durante más de dos años, incluso después de finalizar el período escolar

El juicio se realiza en la Cámara del Crimen con las medidas de distanciamiento y prevención que rigen en el marco de la pandemia por Covid-19, allí la denunciante contó los padecimientos que sufrió durante sus estudios secundarios en el Instituto del Rosario que concluyeron en 2013.

Por la causa que inició en 2014 están imputadas Natalia Dekimpe, Valentina Dold y Dalila Hiotidis, quienes a su mayoría de edad pudieron asumir penalmente la responsabilidad de sus actos.

El juicio

En la primera audiencia que se llevó a cabo ayer se leyó el hecho y las imputadas tomaron la decisión de no declarar por el momento, por eso el procedimiento de la mañana fue tomar el testimonio de la víctima.

El testimonio tuvo una duración aproximada de dos horas y media, quien entre lágrimas relató los padecimientos a los que fue sometida y reiteró lo dicho en el expediente ratificando que fue agredida psicológicamente durante años, lo que impidió que pudiera concluir sus estudios secundarios por esa agresión y tuviera que retomar al año siguiente. En horas de la tarde del viernes continuó el juicio, en el que se tomaron varias declaraciones a los testigos involucrados en la causa. La mayoría de los testigos de la causa ratificaron lo que ya habían dicho y se incorporaron el resto de las pruebas por lectura.

Se tomó el testimonio de la psicóloga que integra el equipo técnico, el padre de la víctima, el vicedirector del Instituto del Rosario y un testigo que había declarado ante la fiscalía, además de la víctima.

En cuanto a las declaraciones, los testigos de la parte acusadora ratificaron que la víctima padeció bullying y, por otro lado, los de la defensa y el personal de la escuela argumentaron que el hostigamiento no existió y que ellos nunca tuvieron conocimiento de que haya existido una conducta nerviosa de las mujeres imputadas hacia la víctima.

Unos de los testigos fue el padre de la víctima, quien en su testimonio aseguró: “Hace siete años que estoy esperando que le pidan disculpas a mi hija”. En 2015, el fiscal Gustavo Atienza resolvió elevar la causa a juicio y la defensa apeló y solicitó la suspensión por juicio a prueba.

“No hubo golpes físicos, pero fueron actos de humillación severos”, había indicado el fiscal Atienza años atrás cuando explicaba que las acusadas ejercían una discriminación permanente contra la joven, cuya identidad se protege para no revictimizarla con su difusión, agregó que era burlada y perseguida por no adherir a determinados modismos.

El abogado defensor de la víctima Marcelo Martín Silvano aseguró que hay más de quince testigos en esta causa y que en el caso de ganar el juicio la víctima no realizará un juicio civil.

La pena que les corresponde a las tres mujeres si son culpables es de seis meses condicional.

Tras finalizar el primer día de audiencias se pasó a un cuarto intermedio hasta el lunes, día en el que en horas de la siesta posiblemente se realicen los alegatos y se dicte sentencia.

Las muchachas imputadas comparecen patrocinadas por el abogado Eduardo Rodríguez.