Juzgados por violencia de género salieron en libertad condicional
Juan Alberto Guillen (38) y Ángel Roberto Fonseca (57) habían amenazado y golpeado a sus parejas este año. La Justicia los condenó a tres años de prisión en suspenso. Deberán cumplir “a rajatabla” con lo requerido por el Juzgado de Violencia Familiar
Dos hombres de las localidades de Pampayasta Sud y Villa María fueron juzgados ayer minutos antes del mediodía en la Cámara del Crimen local por hechos de violencia de género en perjuicio de sus parejas.
Amenazas y lesiones leves (ambas calificadas), desobediencia a la autoridad y tenencia de armas de fuego fueron los delitos de quienes se sentaron en el banquillo de los acusados, Juan Alberto Guillen (38) y Ángel Roberto Fonseca (57).
Ambos recibieron por parte de la Justicia (representada por la máxima autoridad del Tribunal, el Juez Félix Martínez) la pena de tres años de prisión ‘en suspenso’, hecho que les permitió recuperar la libertad finalizada la audiencia.
Tanto Guillen como Fonseca deberán cumplir con una serie de requisitos solicitados por el Juzgado de Violencia Familiar. Caso contrario podrían volver a ser privados de la libertad.
Caso I
El primero de los imputados en ser juzgado fue Guillen, un comerciante de 38 años recién cumplidos (nació el 19 de noviembre de 1981). Al oriundo de Villa María, la Fiscalía de Instrucción de Segundo Turno de la Cuarta Circunscripción Judicial lo acusó de amenazas y lesiones leves (ambas calificadas) y desobediencia a la autoridad, todos delitos ocurridos entre marzo y agosto de este año en perjuicio de Jorgelina Carmona.
El temor de la mujer comenzó con las amenazas recibidas por parte de quien era su marido. El 29 de marzo de 2019, minutos antes de la medianoche, el imputado discutió con Carmona y por circunstancias de la pelea, tomó una pinza con punta y se la apoyó en el pecho. Le avisó que la mataría.
En el segundo hecho no hubo sólo amenazas. También aparecieron los golpes. Un sábado de abril, y luego de cruzar palabras, Guillen tiró al piso a Carmona de una cachetada. La víctima fue arrastrada por Guillen y amenazada. Producto del altercado, Carmona terminó con moretones en uno de sus brazos y dolores en el abdomen.
En agosto el imputado violó la orden de restricción que le impedía acercarse a la víctima. Primero, a través de llamadas que este mismo realizó los días 8 y 9 de ese mes, y luego, presentándose en su domicilio.
En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, el abogado defensor de quien recuperó la libertad, Roberto Javier Marcos, se mostró conforme con la resolución del Tribunal. “Desde el primer momento, el señor Juan Guillen decidió confesar los hechos. Estaba totalmente de acuerdo”, reconoció el asesor letrado.
Marcos explicó que si bien su defendido recuperó la libertad, deberá también cumplir con las condiciones que le imponga el Juzgado de Violencia Familiar. La medida que le prohíbe acercarse a la víctima continúa firme y según los plazos vigentes vencería en marzo, comunicó Marcos. “En caso de incumplimiento de restricción, el Juzgado puede creer conveniente otro tipo de restricción o cualquier otro tratamiento”, cerró.
Caso II
Ángel Roberto Fonseca, tractorista rural de Pampayasta Sud, ingresó a la sala para ser juzgado pasado el mediodía. ¿Los hechos? Similares al caso anterior. La fiscal Juliana Companys solicitó la citación a juicio por los siguientes delitos: lesiones leves y amenazas calificadas y tenencia de armas de fuego de uso civil por hechos ocurridos durante enero y febrero del presente año.
El primero de ellos ocurrió el 28 de enero aproximadamente a las 21 horas.
En una vivienda de la zona rural de Luca, en la que se encontraban Fonseca y su mujer Mercedes Bautista, se desencadenó el primer cruce verbal, que terminó con amenazas del hombre hacia la mujer.
Según se pudo conocer, Fonseca habría reaccionado de manera violenta luego de que ésta le desenchufara el teléfono celular.
Dos horas después de tal cruce Fonseca vuelve a encontrarse con la mujer, pero ahora para ejercerle violencia física. Fonseca no tuvo piedad de Bautista y la tiró de su silla de ruedas, directo al suelo. Acto seguido la golpeó con el apoyabrazos y la amenazó de muerte.
Producto de los golpes, la mujer sufrió politraumatismos en distintas partes de su cuerpo, hecho que le demandó 10 días de recuperación y curación.
Días después de las amenazas y golpes, precisamente el 2 de febrero, -allanamiento mediante- y en la misma vivienda de zona rural de Luca, la Policía procedió al secuestro de dos armas de fuego para uso civil. Fonseca fue defendido por el abogado Alfonso Martín.
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Amenazas y lesiones leves (ambas calificadas), desobediencia a la autoridad y tenencia de armas de fuego fueron los delitos de quienes se sentaron en el banquillo de los acusados, Juan Alberto Guillen (38) y Ángel Roberto Fonseca (57).
Ambos recibieron por parte de la Justicia (representada por la máxima autoridad del Tribunal, el Juez Félix Martínez) la pena de tres años de prisión ‘en suspenso’, hecho que les permitió recuperar la libertad finalizada la audiencia.
Tanto Guillen como Fonseca deberán cumplir con una serie de requisitos solicitados por el Juzgado de Violencia Familiar. Caso contrario podrían volver a ser privados de la libertad.
Caso I
El primero de los imputados en ser juzgado fue Guillen, un comerciante de 38 años recién cumplidos (nació el 19 de noviembre de 1981). Al oriundo de Villa María, la Fiscalía de Instrucción de Segundo Turno de la Cuarta Circunscripción Judicial lo acusó de amenazas y lesiones leves (ambas calificadas) y desobediencia a la autoridad, todos delitos ocurridos entre marzo y agosto de este año en perjuicio de Jorgelina Carmona.
El temor de la mujer comenzó con las amenazas recibidas por parte de quien era su marido. El 29 de marzo de 2019, minutos antes de la medianoche, el imputado discutió con Carmona y por circunstancias de la pelea, tomó una pinza con punta y se la apoyó en el pecho. Le avisó que la mataría.
En el segundo hecho no hubo sólo amenazas. También aparecieron los golpes. Un sábado de abril, y luego de cruzar palabras, Guillen tiró al piso a Carmona de una cachetada. La víctima fue arrastrada por Guillen y amenazada. Producto del altercado, Carmona terminó con moretones en uno de sus brazos y dolores en el abdomen.
En agosto el imputado violó la orden de restricción que le impedía acercarse a la víctima. Primero, a través de llamadas que este mismo realizó los días 8 y 9 de ese mes, y luego, presentándose en su domicilio.
En diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, el abogado defensor de quien recuperó la libertad, Roberto Javier Marcos, se mostró conforme con la resolución del Tribunal. “Desde el primer momento, el señor Juan Guillen decidió confesar los hechos. Estaba totalmente de acuerdo”, reconoció el asesor letrado.
Marcos explicó que si bien su defendido recuperó la libertad, deberá también cumplir con las condiciones que le imponga el Juzgado de Violencia Familiar. La medida que le prohíbe acercarse a la víctima continúa firme y según los plazos vigentes vencería en marzo, comunicó Marcos. “En caso de incumplimiento de restricción, el Juzgado puede creer conveniente otro tipo de restricción o cualquier otro tratamiento”, cerró.
Caso II
Ángel Roberto Fonseca, tractorista rural de Pampayasta Sud, ingresó a la sala para ser juzgado pasado el mediodía. ¿Los hechos? Similares al caso anterior. La fiscal Juliana Companys solicitó la citación a juicio por los siguientes delitos: lesiones leves y amenazas calificadas y tenencia de armas de fuego de uso civil por hechos ocurridos durante enero y febrero del presente año.
El primero de ellos ocurrió el 28 de enero aproximadamente a las 21 horas.
En una vivienda de la zona rural de Luca, en la que se encontraban Fonseca y su mujer Mercedes Bautista, se desencadenó el primer cruce verbal, que terminó con amenazas del hombre hacia la mujer.
Según se pudo conocer, Fonseca habría reaccionado de manera violenta luego de que ésta le desenchufara el teléfono celular.
Dos horas después de tal cruce Fonseca vuelve a encontrarse con la mujer, pero ahora para ejercerle violencia física. Fonseca no tuvo piedad de Bautista y la tiró de su silla de ruedas, directo al suelo. Acto seguido la golpeó con el apoyabrazos y la amenazó de muerte.
Producto de los golpes, la mujer sufrió politraumatismos en distintas partes de su cuerpo, hecho que le demandó 10 días de recuperación y curación.
Días después de las amenazas y golpes, precisamente el 2 de febrero, -allanamiento mediante- y en la misma vivienda de zona rural de Luca, la Policía procedió al secuestro de dos armas de fuego para uso civil. Fonseca fue defendido por el abogado Alfonso Martín.