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El cordobés que acompañó a Evo desde Buenos Aires a La Quiaca: "Un momento histórico"

El domingo por la tarde partió desde el aeropuerto de El Palomar el Hércules que trasladaba al expresidente boliviano Evo Morales, y su ex vice, Alvaro García Linera, tras haber transcurrido un año del golpe que los desalojó del poder. Este mismo domingo asumió la presidencia Luis Arce, acompañado por David Choquehuanca, ambos referentes del MAS de Evo Morales, lo que le abrió las puertas del regreso a su país. En El Palomar subió también al Hércules el cordobés Néstor Moccia, un dirigente vinculado a los movimientos sociales en la capital provincial y que desde esa militancia desembarcó en el Frente de Todos y hoy se desempeña en la Secretaría General de la Presidencia.

Ayer, Moccia contó su experiencia: “Se puede igualar en la historia argentina con hechos similares seguramente, pero este tiene un dato muy importante que es no sólo la asunción este domingo del gobierno democrático de Bolivia después de un año del golpe de Estado y con un nivel de violencia y xenofobia pocas veces visto, sino que tiene que ver con una cuestión de hermandad y más en un país como el nuestro, que muchas veces tiene un discurso masificado de xenofobia para con una hermana república. Y este hecho está asociado a un hermano pueblo como el de Bolivia. En ese marco, fue muy emocionante cuando llegábamos con Evo”, explicó el cordobés encargado del traslado del expresidente hasta el norte.

“No fui parte de la comitiva que viajó a la asunción de Arce, sino que me tocó venir con el ministro Tristán Bauer a acompañar a Evo y a García Linera hasta La Quiaca para el acto”, indicó.

¿Cómo fue ese operativo?

Tuvimos un montón de problemas. No es tan simple trasladar al expresidente y ex vice de Bolivia que estuvieron como refugiados políticos en la Argentina. Mucha gente quiere verlos y fue muy impresionante cuando bajamos en Jujuy, porque es cuando uno advierte que las fronteras son una cuestión imaginaria nuestra. Incluso después, desde San Salvador de Jujuy hasta La Quiaca, que fue el tramo terrestre del traslado, había cientos de autos y personas saludándolo casi como si fuera su propio presidente y eso fue un punto muy destacado de todo esto que vivimos.

Hay un fuerte vínculo entre ambos lados...

No hay fronteras, es una cuestión de orden político pero después la realidad es otra. Parar en cada estación de servicio y ver lo que sucedía era muy emocionante. Incluso eso nos demoró sumado a que Evo quiso visitar a Milagro Sala en su arresto domiciliario en Jujuy. Pero finalmente llegamos a las 23 del domingo para cenar con el presidente Alberto Fernández y su comitiva.

¿Cómo fue el viaje?

Salimos de El Palomar y fuimos en un Hércules de la Fuerza Aérea que está adaptado para viajes civiles. Es la misma nave que estuvo en Malvinas y que en su momento se reparó en Fadea en Córdoba. Se utiliza normalmente para los vuelos a la Base Marambio y en estos meses para el traslado de argentinos que estaban en el exterior. Este avión fue fundamental en esa tarea. Aterrizamos en San Salvador de Jujuy porque la pista de La Quiaca no tenía las dimensiones necesarias para el Hércules, y de ahí en caravana a La Quiaca.

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