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"El Presidente debe mostrar más coherencia y mostrar su autoridad, que es lo que falta"

El exgobernador de Salta y senador Juan Carlos Romero analiza el escenario económico y político tras el acuerdo con el FMI. Las grietas del oficialismo y el combate a la inflación

Luego del polémico tránsito del acuerdo con el FMI por el Congreso de la Nación y las grietas internas expuestas en el oficialismo, el exgobernador de Salta y actual senador nacional, Juan Carlos Romero, analiza el contexto económico nacional, lo que implicó el acuerdo con el organismo internacional y el escenario político posterior.

“Pese al acuerdo, seguimos en el borde porque hay que hacer muchas cosas para sacar el país adelante y encontrar consensos, y vemos que la propia fuerza oficialista tiene una gran división. Lo vimos claramente en la votación del acuerdo con el FMI en donde hubo 13 senadores que votaron en contra del proyecto del oficialismo y 3 que se abstuvieron. Casi la mitad de los senadores tiene una postura diferente a la del Ejecutivo y que es muy negativa al país porque entrar en cesación de pagos implica más aislamiento para la Nación y las provincias. Por suerte eso se pudo evitar y para eso hubo, tanto en Diputados como en el Senado, y de ambos lados del pasillo, gente razonable que buscó otro camino y le aprobó al Gobierno lo que no es un plan económico, sino la habilitación para un acuerdo.

¿Y ahora?

A partir de ahora tienen que ocuparse de la inflación, de reactivar la economía y dejar de castigar a quienes consideran un enemigo como es el caso del campo, el castigo a las expotaciones, cuando el país lo que necesita es más divisas y para eso tenemos que fomentar las ventas al mundo. Todo ese estilo agresivo que pone el kirchnerismo sobre la mesa para marcar diferencias con quienes no piensan igual, es hora de cambiarlo.

La grieta en el oficialismo se hizo nítida con el acuerdo con el FMI, justo que el organismo sugirió además la necesidad de tener respaldo político amplio...

Sí, es cierto, pero la ley tuvo respaldo amplio de las dos fuerzas mayoritarias, que son Juntos por el Cambio y el sector del oficialismo que responde a los gobernadores que es gente razonable. Quedó afuera La Cámpora y el kirchnerismo duro. Pero la ley sumó más de 200 votos en diputados y más de 50 en el Senado, que es muy importante porque revela acuerdos entre los sectores más razonables de ambas fuerzas políticas.

Pero esos sectores que quedaron marginados en la votación tienen injerencia económica en la gestión del Gobierno, ¿cómo ve eso?

Sí, lo que pasa es que el modelo de gestión partió de un loteo del Gobierno y cada sector, tribu, tiene un pedacito del Gobierno y entonces los tironeos dentro de cada ministerio son visibles desde hace dos años. En ese sentido, el Presidente tendrá que bajar línea, ordenar y marcar qué hay que hacer.

¿Cómo lo ve frente a ese desafío?

Va a ser muy necesario para el oficialismo, para que pueda gobernar. Deberá mostrar más coherencia y el Presidente mostrar su autoridad, que parece que es lo que falta. Ese liderazgo que debe ejercer para evitar la conflictividad y sacar las cosas adelante. Nosotros en el Congreso no vamos a apoyar ninguna suba de impuestos, castigo al campo, ataque a la Justicia, la búsqueda de impunidad, nada de esas cosas que les gusta a ellos. Pero sí vamos a estar para apoyar todas las cosas razonables que pudieran plantear.

¿Al Presidente lo ubica dentro de los “razonables”?

A él le toca ser razonable porque tiene que gobernar. Una cosa es estar en la tribuna y hacerse el revolucionario, y otra es estar en el Gobierno. Ahí tiene la responsabilidad de sacar el país adelante, de conducir y gobernar. Él tiene que estar del lado de la posición que pueda alcanzar la mayor cantidad de éxito posible en la gestión.

¿Puede estar algo más tranquila la Argentina al tener el acuerdo con el FMI?

Debería estarlo porque es un pasito importante aunque no definitivo. De no haberse aprobado eso estaríamos en aislamiento económico y financiero. Y eso es un gran perjuicio para la gente y para las empresas también. Ahora, hay muchos otros temas para resolver y uno es la inflación, que requiere medidas serias. A nosotros nos preocupaba que nos llevaran al camino de Venezuela pero se les fue la mano, se pasaron. Ellos tuvieron inflación del 2% en febrero y nosotros llegamos al 4,7%. Somos los campeones mundiales de inflación y eso es una barbaridad en un país como el nuestro, con este desorden administrativo y financiero.

¿Por qué cree que cuesta tanto combatir la inflación?

Porque nadie quiere hacer un esfuerzo. El Gobierno gasta en tonterías. Hace poco se conoció que se gastaron 10 millones de dólares, unos 2 mil millones de pesos, para hacer películas, dibujitos, con contenido ideológico para que haya contenido nacional en cine y televisión. Pensemos que hay tanta necesidad de obras básicas en el interior, de agua, cloacas, energía eléctrica, viviendas, y cada ministerio gasta en lo que se le ocurre. Hay que sentarse con el lápiz rojo y llamar a cada ministro y ordenar los gastos. Pero nadie quiere hacerlo; es más lindo en política dar que decir “no hay”.

¿Cree que hay posibilidad de bajar retenciones, como pide Córdoba?

No creo que se de ese escenario. No en este Gobierno. Tal vez sí se pueda pelear para que no suban, pero que bajen lo veo muy difícil justamente porque es un modelo de gasto sin control. Así, lo que busca es sacarle lo máximo posible al que tiene y el campo está a mano para sacarle dinero, aunque eso atenta contra la producción.

En el fondo también queda pendiente la nueva ley de coparticipación...

Sí, claro. Los gobernadores se convirtieron en agentes de reclamo, de pedir, de viajar, pero no se mejoró en lo más mínimo. Es una concentración enorme en el orden nacional y todo el antifederalismo que se pueda ver está expresado en esa deuda pendiente. Los gobernadores e intendentes tienen que ir a mendicar por recursos que deberían ser propios y automáticos. Nos cuesta a los argentinos resolver las cosas pendientes grandes, vamos a los tumbos y por eso lo estructural, lo estratégico, va quedando pendiente.

Gonzalo Dal Bianco.