Villa María | Justicia

Declaró una de las imputadas

Sofía Radicci contó cómo era su relación con el médico fallecido, a quien ya conocía previamente. Además, precisó que su pareja, el otro acusado, ejercía violencia de género

Radicci está imputada como coautora del hecho.

 

Altamirano es quien habría matado al médico.

 

En el quinto piso del palacio tribunalicio empezó este jueves el juicio oral y público contra Nicolás Maximiliano Altamirano (27) y Sofía Alejandra Radicci (29), la pareja imputada por el homicidio del médico Roberto Américo Mercadal (74).

El brutal episodio que es materia de debate en la Cámara del Crimen ocurrió durante la noche del viernes 6 de noviembre de 2020 en una vivienda de barrio Santa Ana, donde el facultativo vivía solo.

Cabe mencionar que por la gravedad del hecho, la audiencia se desarrolla con la participación de jurados populares, quienes junto con el Tribunal Técnico, integrado por Eve Flores, Félix Martínez y María Soledad Dottori, deberán definir si las personas imputadas son culpables o no de los delitos que se les acusan.

Un hecho alevoso

La audiencia comenzó minutos después de las 15 horas con la lectura de la pieza acusatoria, acto que llevó adelante la secretaria Gabriela Sanz, quien brevemente detalló cómo fue el hecho que terminó con la muerte del facultativo.

Según relató, Altamirano y Radicci fueron a la casa de Mercadal el viernes 6, aproximadamente a las 20.26. En mente tenían pensado pedirle plata, ya que ambos la necesitaban para comprar droga.

De acuerdo con la lectura, Mercadal y Radicci ya se conocían de antes y tenían un vínculo afectivo. Por ese motivo, el septuagenario abre la puerta sin oponer resistencia. Cuando esto ocurre, Altamirano sorprende a Mercadal exhibiéndole un cuchillo. La pareja ingresa a la vivienda. Ella recibe la orden de registrar las habitaciones en búsqueda de objetos de valor. Altamirano, en tanto, se dirige al hombre mayor y sin mediar palabra le asesta varias puñaladas en el cuello: cuatro del lado derecho y tres del lado izquierdo.

Sin poder defenderse, el médico es arrojado al piso y queda boca abajo. Altamirano lo amordaza con un cancán y le ata las manos con una soga. Así las cosas, y con la intención de darle muerte, el joven le da más puntazos en el cuerpo. En total recibió 14 puñaladas.

“Mientras Mercadal se encontraba tirado en el piso del hall, Altamirano se dirigió hacia la encartada Radicci, quien dejando en claro la división de roles revisó diferentes salas de la vivienda en procura de obtener distintos objetos de valor, apoderándose ilegítimamente de un teléfono celular marca Samsung, una notebook, un reloj, dos paquetes de cigarrillos, elementos que colocaron en una mochila”, leyó Sanz.

Cometido el hecho, la pareja apaga las luces de la vivienda, cierra la puerta y se retira del lugar. Eran las 20.32.

Sólo resta decir que Altamirano fue imputado por los delitos de homicidio calificado por criminis causa y alevosía y robo calificado por uso de arma. Su pareja, en tanto, fue llevada a juicio por considerarla supuesta coautora penalmente responsable de los delitos de homicidio calificado criminis causa y robo calificado por uso de arma.

Ella declaró, pero él no

Tras la lectura, los imputados fueron invitados a testificar ante el Tribunal: él respondió preguntas sobre sus problemas con las adicciones, su pasado laboral y sus vínculos familiares y luego se negó a dar precisiones del hecho; ella, en cambio, sí optó por contar lo que había vivido esa noche y además se refirió a la relación violenta que tenía con Altamirano y al vínculo cordial que mantenía con el septuagenario.

Radicci contó que estuvo tres años de novia con Altamirano, a quien denunció por violencia de género. Además, manifestó que los fines de semana él la visitaba en su departamento y que a veces juntos consumían estupefacientes. Luego comentó que cuando no había más plata para el consumo “él se ponía violento”. Del mismo modo, declaró que en la cárcel trabaja y estudia (está en un taller de tejido y, a la vez, se forma para ser abogada).

Durante su testimonio, también dio a conocer cómo era el vínculo que tenía con el médico fallecido. En esa línea, contó que durante un tiempo mantuvieron relaciones sexuales, encuentros por los que él le pagaba. Incluso, mencionó que Mercadal la atendía clínicamente, como así también lo hacía con su hijo de 7 años y su madre, pacientes con problemas de asma y diabetes, respectivamente.

“Roberto me cuidaba, yo le llevaba a mi hijo, nos invitaba a comer, me prestó plata, salíamos a comer al centro, mi mamá sabía de la relación que tenía con él”, manifestó Radicci sentada frente al estrado.

Sobre la noche del viernes 6, Radicci dio a entender que, cuando su pareja mató al médico, ella no estaba en la habitación. “En un momento salgo del comedor y lo veo a Roberto atado de pies y manos en un charco de sangre”, precisó en otra parte de la testimonial.

Luego hizo hincapié en que a Altamirano nunca le dijo nada porque podía golpearla, “como ya lo había hecho varias veces”.

Tras la declaración de la encartada, los jurados populares fueron invitados a ver con sus propios ojos una prueba que resulta clave para la causa: las imágenes captadas por las cámaras de seguridad de la vivienda, que funcionaron en todo momento.

De la primera sesión del juicio (que se reanudará recién el lunes a las 11.30), también participaron como testigos María Florencia Mercadal, nieta del médico, quien lo encontró sin vida en su vivienda, y Ana Folledo, la médica psiquiatra que le realizó a Altamirano una pericia.

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