En la Defensoría del Pueblo llegan casos de estafa, hurto y violencia
Según la defensora local, Alicia Peressutti, los reclamos que recaen en sus oficinas son tan diversos que obligan al personal a tener un conocimiento amplio de temas. De los que llegan, la mitad no reconocen que se trata de un delito
La Justicia no pasa solamente por el edificio de Tribunales, dicen los especialistas. El caso de la Defensoría del Pueblo de Villa María, en cuanto a recepción de reclamos y casos vinculados a delitos, es un claro ejemplo de la descentralización existente en cuanto a lo legal.
Según la auditora general y defensora local, Alicia Peressutti, en las oficinas de su dependencia reciben casos de estafa, hurto y violencia. La gente que se acerca con reclamos, dudas, e incertezas, llegan hasta calle Chile al 300, a veces, con desconocimiento sobre si su incidente se trata de un delito que debe ser denunciado. “Ocurre en la mitad de los casos”, dijo Peressutti.
Tipología de casos
La auditora enumeró la cantidad y diversidad de casos que reciben en la mesa de entrada de la Defensoría del Pueblo. “Hay gente que viene y denuncia casos de firmas de pagarés truchos, robos de claves, estafas, hurtos, violencia, robos y abandono de personas”, evidenció. “Muchas personas vienen primero acá, y otras llaman por teléfono”.
Desde la entidad, tratan de abordar las problemáticas de las personas desde un doble rol: no sólo se les explica el caso en cuestión, sino que también se las acompaña a radicar la denuncia. Para Peressutti la situación es “compleja”. Según ella, la mayoría de los ciudadanos “les tienen miedo y desconfianza” a las instituciones supremas, en el caso local, el edificio de Tribunales aplica perfectamente al ejemplo.
“La gente tiene instalado el paradigma de la angustia, y eso hace que estén descreídos de todo. Sí observo que creen en la opción que les otorgamos desde acá”, sostuvo.
“La última opción”
La auditoría general se mostró triste porque, en algunos casos, son la última opción que tienen los damnificados para recurrir. En la misma línea, mencionó un caso en particular que le tocó vivir: “Una señora me dijo ‘si ustedes no nos resuelven el problema, no me queda nadie’”.
Peressutti enumeró cuáles cree que son los factores que hacen que la gente se vuelque a reclamar en las oficinas de la Defensoría. “Tenemos un contacto directo, rápido y honesto”, afirmó, y añadió: “Somos imparciales”. Sobre los hechos que transgreden la Ley, la defensora se mostró segura, y no vaciló: “A los delitos hay que denunciarlos”, ratificó.
En la misma línea, sostuvo que existe una generación de personas que “sienten confianza hacia el lugar”. “La gente va a donde cree que la van a atender, escuchar, asesorar, y que también, no la van a perjudicar bajo ningún punto de vista”, señaló.
Desconocimiento
Párrafo aparte, la mujer se refirió a la desinformación que existe en aquellas personas que se vuelcan a pedir asesoramiento desconociendo la gravedad de los hechos. “En muchos casos, los damnificados llegan para reclamar sin saber que su caso en particular se trata de un delito”, dijo.
“La gente no siempre tiene en claro cuándo y cómo se tipifica un delito”, relató. Según Peressutti, esa conducta se repite en la mitad de los casos que se presentan. La auditora dejó en claro que los casos son “tan diversos” que obliga a los empleados a tener un conocimiento “amplio” sobre diferentes temas.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal Villa María
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Según la auditora general y defensora local, Alicia Peressutti, en las oficinas de su dependencia reciben casos de estafa, hurto y violencia. La gente que se acerca con reclamos, dudas, e incertezas, llegan hasta calle Chile al 300, a veces, con desconocimiento sobre si su incidente se trata de un delito que debe ser denunciado. “Ocurre en la mitad de los casos”, dijo Peressutti.
Tipología de casos
La auditora enumeró la cantidad y diversidad de casos que reciben en la mesa de entrada de la Defensoría del Pueblo. “Hay gente que viene y denuncia casos de firmas de pagarés truchos, robos de claves, estafas, hurtos, violencia, robos y abandono de personas”, evidenció. “Muchas personas vienen primero acá, y otras llaman por teléfono”.
Desde la entidad, tratan de abordar las problemáticas de las personas desde un doble rol: no sólo se les explica el caso en cuestión, sino que también se las acompaña a radicar la denuncia. Para Peressutti la situación es “compleja”. Según ella, la mayoría de los ciudadanos “les tienen miedo y desconfianza” a las instituciones supremas, en el caso local, el edificio de Tribunales aplica perfectamente al ejemplo.
“La gente tiene instalado el paradigma de la angustia, y eso hace que estén descreídos de todo. Sí observo que creen en la opción que les otorgamos desde acá”, sostuvo.
“La última opción”
La auditoría general se mostró triste porque, en algunos casos, son la última opción que tienen los damnificados para recurrir. En la misma línea, mencionó un caso en particular que le tocó vivir: “Una señora me dijo ‘si ustedes no nos resuelven el problema, no me queda nadie’”.
Peressutti enumeró cuáles cree que son los factores que hacen que la gente se vuelque a reclamar en las oficinas de la Defensoría. “Tenemos un contacto directo, rápido y honesto”, afirmó, y añadió: “Somos imparciales”. Sobre los hechos que transgreden la Ley, la defensora se mostró segura, y no vaciló: “A los delitos hay que denunciarlos”, ratificó.
En la misma línea, sostuvo que existe una generación de personas que “sienten confianza hacia el lugar”. “La gente va a donde cree que la van a atender, escuchar, asesorar, y que también, no la van a perjudicar bajo ningún punto de vista”, señaló.
Desconocimiento
Párrafo aparte, la mujer se refirió a la desinformación que existe en aquellas personas que se vuelcan a pedir asesoramiento desconociendo la gravedad de los hechos. “En muchos casos, los damnificados llegan para reclamar sin saber que su caso en particular se trata de un delito”, dijo.
“La gente no siempre tiene en claro cuándo y cómo se tipifica un delito”, relató. Según Peressutti, esa conducta se repite en la mitad de los casos que se presentan. La auditora dejó en claro que los casos son “tan diversos” que obliga a los empleados a tener un conocimiento “amplio” sobre diferentes temas.
Maximiliano Gilla. Redacción Puntal Villa María