En los Tribunales locales se realizan entre 150 y 170 juicios por año, con un “número importante de condenas”. Así lo definió el fiscal de Cámara Francisco Márquez en diálogo con este diario.
Los datos llegaron como respuesta a la pregunta sobre si la Justicia es lenta. “Si la Justicia es lenta no es Justicia, porque resolver los conflictos tardíamente ya es tarde. Claro que es lenta en muchísimos casos, y en otros no tanto. Nosotros tenemos una Justicia muy rápida ante la violencia, digitalizada, los jueces sacan un oficio ordenando a la policía que saque al violento en tres horas. Estamos haciendo en Villa María 150, 170 juicios por año, con un número muy importante de condenas”, apuntó.
Admitió que en algunos casos “puede no ser lo suficientemente rápida como para satisfacer la urgencia de la gente”, a la par que advirtió que “Tribunales es la solución cuando todo está perdido, lamentablemente es así”.
Márquez negó que la Justicia se ensañe con los más vulnerables, sostuvo que es la sociedad la que se ensaña con ellos. “Hemos pasado de ser una sociedad democrática, crisol de razas, a una sociedad sectaria, descalificadora. El INADI cuando yo era chico era mi mamá, y hoy debemos recurrir al INADI”, apuntó.
En relación con el incremento o no del delito, el funcionario indicó que “Villa María creció y con ello la delincuencia, y también es cierto reconocer que este modelo económico que baja del gobierno nacional, y sin necesidad de tomar partido sobre si era imprescindible o no, lo cierto es que es muy duro y hay menos trabajo”.
En ese sentido advirtió que cuando no hay trabajo existe “un mayor riesgo de desorden social o de una inseguridad a través de la delincuencia individual”. Por otra parte destacó que también sucede que Argentina se transformó “en un país vulnerable frente al avance de la droga, y la droga afecta los frenos inhibitorios, a la propia moral, entonces es un disparador de conductas inapropiadas”.
Ya en otro orden de cosas, y por su calidad de superintendente de Tribunales, la pregunta fue sobre el estado del edificio de Tribunales. Como primer punto recordó que la sede de calle General Paz no es única para la Justicia ordinaria local, ya que también avanzaron hacia inmuebles contiguos.
“Este es un edificio valioso y en buen estado, diseñado específicamente para el Poder Judicial, construido y ocupado en 1975 cuando en Villa María trabajaban 60 ó 90 judiciales, hoy somos 300, entonces nos ha quedado chico”, afirmó Márquez.
Y a renglón seguido reconoció que el Poder Judicial no tiene presupuesto para un edificio nuevo.
Sobre el trabajo
“La vocación de servicio republicana, el poder hacer política en el sentido aristotélico, o sea ocuparme de la res pública, darle a cada uno lo suyo, tratar de no dañar al otro, tratar de reparar las heridas causadas por el delito, hacer honor al honor que me da el Superior Tribunal cuando me designa delegado de administración y tratar de dar la logística para que cada funcionario y empleado tenga el ámbito acorde. Es una pelea y la pelea es vida, el derecho también es lucha”, afirmó el fiscal Márquez a la ahora de referirse a los motivos por los que le gusta su trabajo.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María
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Admitió que en algunos casos “puede no ser lo suficientemente rápida como para satisfacer la urgencia de la gente”, a la par que advirtió que “Tribunales es la solución cuando todo está perdido, lamentablemente es así”.
Márquez negó que la Justicia se ensañe con los más vulnerables, sostuvo que es la sociedad la que se ensaña con ellos. “Hemos pasado de ser una sociedad democrática, crisol de razas, a una sociedad sectaria, descalificadora. El INADI cuando yo era chico era mi mamá, y hoy debemos recurrir al INADI”, apuntó.
En relación con el incremento o no del delito, el funcionario indicó que “Villa María creció y con ello la delincuencia, y también es cierto reconocer que este modelo económico que baja del gobierno nacional, y sin necesidad de tomar partido sobre si era imprescindible o no, lo cierto es que es muy duro y hay menos trabajo”.
En ese sentido advirtió que cuando no hay trabajo existe “un mayor riesgo de desorden social o de una inseguridad a través de la delincuencia individual”. Por otra parte destacó que también sucede que Argentina se transformó “en un país vulnerable frente al avance de la droga, y la droga afecta los frenos inhibitorios, a la propia moral, entonces es un disparador de conductas inapropiadas”.
Ya en otro orden de cosas, y por su calidad de superintendente de Tribunales, la pregunta fue sobre el estado del edificio de Tribunales. Como primer punto recordó que la sede de calle General Paz no es única para la Justicia ordinaria local, ya que también avanzaron hacia inmuebles contiguos.
“Este es un edificio valioso y en buen estado, diseñado específicamente para el Poder Judicial, construido y ocupado en 1975 cuando en Villa María trabajaban 60 ó 90 judiciales, hoy somos 300, entonces nos ha quedado chico”, afirmó Márquez.
Y a renglón seguido reconoció que el Poder Judicial no tiene presupuesto para un edificio nuevo.
Sobre el trabajo
“La vocación de servicio republicana, el poder hacer política en el sentido aristotélico, o sea ocuparme de la res pública, darle a cada uno lo suyo, tratar de no dañar al otro, tratar de reparar las heridas causadas por el delito, hacer honor al honor que me da el Superior Tribunal cuando me designa delegado de administración y tratar de dar la logística para que cada funcionario y empleado tenga el ámbito acorde. Es una pelea y la pelea es vida, el derecho también es lucha”, afirmó el fiscal Márquez a la ahora de referirse a los motivos por los que le gusta su trabajo.
Mariana Corradini. Redacción Puntal Villa María

