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Córdoba, primera ciudad provincial que incluye una funcionaria trans

La flamante Subdirección de Políticas de Género de la Municipalidad es ocupada por Kitty Quispe, una reconocida dirigente transgénero. La nueva área dependerá de la Dirección de Derechos Humanos

Desde la pasada semana, la ciudad de Córdoba cuenta con una subdirección para políticas de género. Según lo dispuesto por el intendente Ramón Mestre, la función correspondiente está a cargo de Katrina “Kitty” Quispe, una dirigente social de reconocida actividad en la zona sur de la ciudad.

La nueva área dependerá de la Dirección de Derechos Humanos de la capital provincial y tendrá como objetivo “fortalecer la perspectiva de género integral en el ámbito municipal”.

Según lo informado oficialmente, la subdirección deberá generar “acciones de transformación social de las condiciones de desigualdad e inequidad en relación con los derechos humanos de las mujeres, los varones y otras identidades”.

En otras palabras, “promover cambios culturales a partir de acciones de sensibilización, capacitación y difusión en relación con los derechos humanos de mujeres, varones y otras identidades”. Para ello, “trabajará en el fortalecimiento de la perspectiva de género en el diseño de las políticas públicas del gobierno local para promover condiciones de equidad e igualdad en la diversidad”.

Enfermera profesional, peluquera, actriz y militante de género, Kitty lleva más de 20 años cumpliendo roles con vocación social.

En ese lapso fue elegida presidenta del centro vecinal de barrio Comercial, la primera de condición trans en la historia de la ciudad. En 2015 fue candidata a legisladora provincial por la alianza Juntos por Córdoba, la cara local de Cambiemos. También, primera postulante trans. “No pude ingresar. Pero ahora tengo la suerte de ser la primera funcionaria trans en los 445 años de Córdoba”, reflexiona.

En diálogo con Puntal, la flamante funcionaria considera que su nombramiento es un reconocimiento a tantos años de trabajo, casi todos “a pulmón”. También siente que es un importante desafío para el cual deberá fortalecer “los remos” y su capacidad de diálogo.

“A esta gestión vengo a ponerle otro color. Quiero aportar otras ideas de trabajo, otra energía. Y educar a los que desconocen cómo tratar a la población LGBT. Lo primero que quiero es una charla con todo el mundo para sensibilizar y educar. Armar una mesa de diálogo con todas las organizaciones”, expresa.

Quispe comprende que la unidad de sectores históricamente ocultados o marginados resulta esencial, especialmente en tiempos de avance de derechas transfóbicas en todo el mundo.  

“Quiero sumar a todos los actores para trabajar y conseguir presupuesto. Cuando todas las organizaciones LGBT nos sentemos a dialogar, a unir fuerzas, podremos construir una red. Si cada uno lo hace por separado, en el corto plazo nos vamos a debilitar y no vamos a conseguir nada”, añade.

Educación y diálogo son los conceptos que más menciona. A su entender, representan la mayor carencia a la hora de entender la problemática de género.

“Nos han educado con muchísimas culpas. Y todavía falta mucha educación social, mucha educación sobre cómo tratar al otro. Hay gente que a lo mejor no comete errores porque los quiera cometer, sino por falta de conocimientos”, expresa.

La reflexión lleva a un reciente caso que involucró a un funcionario municipal. Un mes atrás, Oscar Perassi, subdirector de Políticas Vecinales, trató como “señor” y “caballero” a Noemí Maldonado, presidenta trans de la junta electoral de un centro vecinal. Pese a las disculpas, organizaciones de la diversidad exigen su renuncia y consideran que el nombramiento de Quispe es una reacción al episodio.

“Quizás fue por falta de conocimiento. Pero que un funcionario haya tenido una acción desacertada no significa que sea el pensamiento de todo el Municipio: del intendente hacia abajo siempre hubo apertura a la inclusión. Al funcionario se lo crucificó, porque salió a la luz. ¿Pero cuánta gente comete ese tipo de errores? Por eso tenemos que educar. Tenemos que sentarnos y dialogar”, explica Quispe. 

Mesa de diálogo 

A la mesa de diálogo, Kitty espera sentar a muchos actores conocidos en la militancia por la inclusión. Algunos ya han adelantado su rechazo. Subrayan que el gobierno de la ciudad es parte de Cambiemos. Y que esta alianza ha desplazado a la problemática de género de sus prioridades, tanto en la gestión como en la asignación de recursos.

“Obviamente faltan muchas cosas para que haya igualdad y equidad. Pero muchas veces hay cosas que no se difunden. Entonces, se desconoce. Y si se desconoce, la reacción puede ser un rechazo. Pero muchos critican por criticar. Y la gente que más critica es la que menos hace”, agrega como defensa de futuros ataques.

-¿Creés que la sociedad de Córdoba es conservadora y machista?

-En algunos ámbitos, todavía sí. También está la hipocresía. Existe esto de criticar y hacer por detrás lo contrario a lo que decís. La doble moral. Somos moralistas entre comillas. Cuando empecemos no sólo a abrir la mente, sino también los corazones, vamos a empezar a ser más tolerantes e inclusivos. Porque la palabra inclusión está de moda. Pero la inclusión se demuestra, no se dice. Las personas trans somos muy perceptivas y nos damos cuenta si se nos acercan por obligación, por educación o de corazón. 

Luis Zegarra.  Redacción Puntal.

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