La lluvia fue una invitada no deseada en “La Caldera” de Tío Pujio. Mojó la pólvora y acaparó todo el protagonismo de la primera final del Torneo Clausura “Danilo Gambino” de la Liga Villamariense de Fútbol.
Yrigoyen y Atlético Ticino empataron 0-0. Prolongaron el suspenso en una definición del segundo certamen anual que tendrá el segundo capítulo el sábado a las 18.30 en Ticino, donde previo a Navidad ambos equipos irán por la fiesta que ambos merecen.
Ayer hicieron poco para ganar, aunque se trate de 2 elencos capacitados para brindar un espectáculo de más calidad, como los exhibidos a lo largo del 2023.
Resbalaron en un campo de juego que aguantó bien una lluvia pertinaz que no cesó y dejó huellas pero no barro en un piso demasiado ligero, en el que fue casi imposible jugar por abajo.
Dar dos pases fue transformándose en un deseo imposible para los buenos pies de los protagonistas, que fastidiados fueron eligiendo cada vez más la vía aérea para forzar situaciones de riesgo.
Atlético Ticino llegó primero con el guante del pie derecho de Gonzalo Bertola, que pese a agregarle veneno a sus disparos mediante tiros libres, encontró en la firmeza de Leonardo Morales el antídoto para evitar el grito de gol de la parcialidad visitante, que jamás escapó a mojarse por la lluvia, pero terminó ahogando su estallido de emoción máxima cuando el palo derecho impidió que Alexis Rodríguez abriera el marcador.
Yrigoyen recién tuvo las suyas en el segundo tiempo, cuando Maximiliano Bustos desvió un frentazo, y luego Nicolás Yanantuoni elevó una pelota que le quedó picando en el punto penal.
Poco para ganar una final en la que a ambos les costó hacer pie, y se afirmaron en defensa con bloques duros y sin arriesgar de más.
Aunque la visita se fue feliz por trasladar la definición a Ticino, ni la rebeldía e impronta incomparable de Ayrton Páez pudo quebrar el 0-0, que tuvo a dos arqueros que acertaron, y a dos centrales como figura: Pablo Piccotti y Carlos Jacobi.
Para ser campeón, habrá que ganar el sábado en Ticino, porque ayer en Tío Pujio, la pólvora estaba mojada, tanto como las 2 mil personas que concurrieron.
La pólvora estuvo en la tribuna
Un marco extraordinario de público (más de 1.500 espectadores), y la pirotecnia de ambas hinchadas le dieron un marco de final al duelo de ida por la corona.
La pólvora estuvo en las tribunas, donde el espectáculo fue maravilloso y el comportamiento estupendo, desde el preliminar (las reservas de Alumni y 9 de Julio igualaron 1-1 y también definirán al campeón en Ticino) hasta el último minuto, cuando la parcialidad local lanzó uno y mil juegos de bengalas y luces al cielo.
También lanzaron más hacia el cielo (hacia arriba), que por abajo el balón los protagonistas, pero en este caso porque faltaron conexiones, sociedades y juego vistoso, algo que ambos tienen escondido.
La lluvia condicionó. Atlético Ticino presionó arriba en los primeros minutos para no cederle el protagonismo a Yrigoyen y lo consiguió. Fueron 5’ para ilusionarse, con tenencia, intensidad y algunos buenos encuentros entre los que crean como Bertola y Bianchi, y los que desequilibran como Páez y Rodríguez, que al recibir infracciones ganaron tiros libres. Uno de ellos, fue ejecutado por Bertola, que forzó a Morales a volar contra su palo derecho para evitar el gol.
El “diablo rojo” levantó el asedio y se lanzó a campo rival. No generó peligro al instalarse en territorio enemigo, donde chocó ante un visitante incómodo, que se plantó con 3 defensores para atacar y con 5 para defender a los veloces Arroyo y Domínguez, que por las bandas buscaron perforar un bloque defensivo sin fisuras.
Yrigoyen hizo el gasto, pero más cómodo, más tranquilo y seguro lució Atlético Ticino, que defendió con 5 hombres, más Godoy con la compañía de Bertola para apuntalarlos y cortar los circuitos creativos del “diablo”, que sólo obligó a actuar a un atento Fantino para despejar con la cabeza afuera del área un pelotazo dirigido a Bustos.
Luego, el “1” se dedicó a bajar los pocos centros aéreos que Picotti, Scagliarini y Monje no despejaron.
Con Yrigoyen neutralizado, Páez fue perseguido por todo Yrigoyen, y aún así inquietó. Al visitante le faltó decisión, para darle continuidad a su búsqueda ofensiva, que resignó espacios para no darle opción al “diablo” en su casa.
También le faltó acertar en la definición para batir a un seguro Morales, que volvió a responder ante otro tiro libre de Bertola, esta vez fuerte y a media altura. El palo fue su aliado cuando los encuentros de alta gama de Bertola, Páez y Bianchi terminaron con rápidas y buenas maniobra, pero sin final. Faltó la puntada final en Alexis Rodríguez, que primero estrelló en el palo derecho un despeje fallido de Ártico, y luego elevó ante la única falla en todo el juego de Lucas Morre (de lo mejor del “diablo”).
Aunque no le encontró la vuelta, Yrigoyen incrementó la búsqueda en el complemento y generó un par de chances que, desde el punto penal, fallaron Bustos y Yanantuoni, que formaron dupla ofensiva ante la lesión de Esquivel. Luego Conti buscó un socio para el juego creativo de Cristian Fernández, pero Olmedo terminó tomando la posta cuando pugnó en el final con la velocidad de Oliva y un tanque en el área (Ortiz).
No le alcanzó con poco a Yrigoyen, que se vio forzado a defender en el final, cuando Rossaroli envió a la cancha a Fassi por Bianchi, y con la indescifrable gambeta en velocidad de Ayrton Páez encontró desequilibrio en el uno contra uno, y centros, que desviaron Monje, Fernández (ingresó por un cumplidor Acosta) y Bertola, que hizo explotar en la barrera la última bomba de tiro libre y sólo por eso el “diablo” escapó con su invicto.
Antes y después, Piccotti y Jacobi desactivaron todas las bombas que llegaron a las áreas. La lluvia había mojado la pólvora en La Caldera.

