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Por su honestidad, Agustín fue homenajeado y recibió una bici

El nene de 9 años de La Carlota fue reconocido por la Policía Departamental tras devolver la billetera que encontró con $ 25 mil. Su maestra fue la encargada de dar a conocer el gesto
 
Agustín Bautista llegó como siempre a la escuela, luego de atravesar literalmente la ciudad de La Carlota caminando. Pero el día de ayer para el pequeño de 9 años iba a ser especial. El niño fue reconocido por la Policía Departamental por el gesto de honestidad que tuvo cuando, tras encontrar una billetera con $ 25 mil, no descansó hasta dar con su dueño y devolverla.

Proveniente de una familia humilde y numerosa, Agustín dio una lección de humildad y honestidad absolutas. Sus padres y hermanos, orgullosos, lo acompañaron en un acto que se realizó en el salón de usos múltiples del centro educativo María Teresa Bedoni, donde el pequeño cursa el cuarto grado.

La emoción estuvo a flor de piel en todos los que compartieron este momento con Agustín. Allí lo esperaban su maestra, Estela Langone; sus compañeritos y autoridades de la Policía Departamental.

Recibido como un héroe, el pequeño miraba con asombro todo lo que transcurría a su alrededor.  Pero su gran emoción y mejor gratificación fue recibir como regalo por parte de la Policía una flamante bicicleta, además de pelotas, botines y decenas de obsequios. También, una ayuda económica de $ 15 mil gestionados por la Capellanía del Departamento Juárez Celman, dinero que la mamá del pequeño utilizará para comprarse una cocina industrial y cocinar allí tortas fritas y pan casero que luego vende en La Carlota.

Participaron del acto el capellán general de la Policía de la Provincia, presbítero Daniel Julián; el comisario mayor, jefe de la Departamental, Carlos Ciccarelli; segundo jefe, Ángel Emilio Bruschini; el jefe de la comisaría distrito, Marcelo Albera; autoridades policiales del Departamento Tercero Arriba, la comunidad educativa del Bedoni y familiares de Agustín.

“Tenemos que devolverla”

  Agustín encontró la billetera con $ 25 mil pesos cuando regresaba de la escuela y en proximidades de la  terminal de ómnibus.  Según relata su mamá, Verónica, el pequeño llegó con “cara de asustado”. “Nosotros no sabíamos qué había pasado. Si la señorita lo había puesto en penitencia o algo. Pero él abrió la mochila y nos mostró la billetera. Enseguida nos dijo: ‘No nos vamos a quedar con eso. No es nuestro’. Lo repitió varias veces. Entonces nos pusimos a buscar al dueño y lo llamamos. Da la casualidad que ese hombre tiene a su hija enferma e internada en Buenos Aires”.

Tras devolver la billetera, su dueño le prometió a Agustín un caballo de regalo, otra de sus pasiones.

Con la voz quebrada, la seño Estela Langone, quien fue la encargada de hacer conocer el gesto de su alumno, dijo a Puntal: “El Día del Maestro la mamá de Agustín y él me mandan un audio para saludarme. Después me comenta lo que había pasado. Me pareció que era la actitud que había que destacar y que se tenía que hacer conocer porque es una luz de esperanza. Si bien debería ser un gesto normal que la gente obre así, tristemente no pasa”, reflexiona la maestra, quien cuando Agustín juró la bandera fue la encargada de comprarle un par de zapatillas para el acto.

Langone consideró que el gesto del pequeño debía ser reconocido para que otros se contagien. “Es un nene bueno, sencillo, compañero, se esmera por hacer sus tareas. Le gusta mucho jugar al fútbol, por ahí tengo que salir a buscarlo”, relató la orgullosa maestra.

El mejor de los regalos

Con sus 9 años cumplidos en enero, Agustín no entiende demasiado de tanto alboroto. Pero recibir una flamante bicicleta es su mayor logro. Es que ahora podrá llegar a horario a la escuela, después de atravesar toda la ciudad. 

La familia del pequeño está formada por sus papás, Ramón (empleado municipal) y Verónica (que elabora pan, pizzas y dulzuras caseras), y otros tres hermanos. La vida de ellos estuvo atravesada por algunas tragedias, como lo fue la muerte de una hermanita. Aun así, día a día se esfuerzan para superarse.

Abrumado por tantos mimos, Agustín no deja de revolver las bolsas de regalo que recibió: pelotas, mochila, útiles escolares, ropa. Ante la consulta de Puntal sobre qué sentía dijo escuetamente: “Estoy contento”. Y al preguntarle qué quiere ser de grande, responde sin dudar: “Trabajar en el campo”.

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