La claridad | Marcelo Luján | Premio Ribera del Duero

'La claridad', de Marcelo Luján. Auscultando el lado oscuro del corazón

De los cuentos del autor argentino Marcelo Luján, el presidente del jurado que lo premió recientemente dijo: "Sus historias dentro de la literatura son placenteras, intensas, fascinantes, mientras que trasladadas a nuestra vida serían para echarse a correr"

-Lunes 18 de enero: “Transradio”, de Maru Leonhard.

En un ámbito como el literario, plagado de concursos de todo tipo y valía, cada lector sabrá a cuál prestarle atención y cuál dejar pasar como esos avisos engañosos que van a parar a la bandeja de spam.

Particularmente, en esta sección seguimos con interés el Premio Ribera del Duero, que cada año destaca un libro de cuentos escrito en castellano y, por lo general, de extensión austera.

Hace un par de años, la obra laureada por el Ribera del Duero fue “Siete casas vacías”, la enorme constelación de relatos de Samanta Schweblin que incluye una joya que brilla con luz propia: “La respiración cavernaria”, una potente nouvelle que describe con crudeza los embates de la vejez, tanto que sólo puede leerse respirando profundo para recobrar el aliento y poder reponernos de tanto agobio.

Desde entonces, esperamos con ilusión esta premiación.

En la séptima edición, el galardonado resultó ser otro autor argentino, aunque poco conocido por acá. Se trata de Marcelo Luján, radicado desde 2001 en Madrid, donde se dedica a la organización de eventos culturales.

El libro que le valió la distinción es 'La claridad', que incluye seis cuentos unidos por un ADN común, una atmósfera trágica, un viaje inexorable hacia el dolor.

El presidente del jurado, el escritor español Fernando Aramburu, fue categórico cuando anunció la obra elegida. De los cuentos de Luján dijo que “invitan a una experiencia de lectura no exenta de una gustosa perversión, al inquietarnos con unas historias que dentro de la literatura resultan placenteras, intensas, fascinantes, mientras que trasladadas a nuestra vida serían para echarse a correr”.

El primer golpe al mentón lo recibimos de entrada con “Treinta monedas de carne”. Como si una cámara panorámica las captara lanzadas a su suerte, vemos a Marta y a Astrid pedaleando por un paisaje montañoso y despoblado.

Lentamente, la imaginaria cámara se aproxima y vemos sus cuerpos y sus gestos. Astrid, la de cuerpo escultural y andar despreocupado, lleva auriculares y pedalea enérgica por el sendero escarpado; a cierta distancia y luchando por no perderle tren va Marta, desprovista de atractivo, y dispuesta a hacerle pagar a la noruega por algo que la otra ni siquiera sospecha: su novio Fran quedó prendado de Astrid apenas la vio en el camping, al que cada una llegó con su pareja, o eso cree ella.

Si realmente fue así, no tiene la menor importancia. En Marta ya detonó un cóctel furibundo de celos y rencor y ahora las dos pedalean directo hacia la tragedia.

El narrador va dejando señales de un daño inminente, aunque lo que sucede acaba superando con creces las previsiones.

La astucia narrativa de Luján no está centrada en sorprender sino en mantenernos en vilo. En las primeras líneas de cada relato se devela el final cruento. Ya sabemos, por ejemplo, que el pobre diablo que acepta una changa como camionero emprenderá el primer y último viaje de su vida, pero el autor nos mantiene expectantes con cada pequeña decisión, con la mínima circunstancia que va perfilando hacia la oscuridad, como las inoportunas hormigas que empiezan a trepar por una de las piernas del conductor, ya montado a la cabina del camión.

En “La claridad” no sobra un relato y si algún lunar existe en la edición de Páginas de Espuma es la opción del autor por adoptar en su escritura los giros del habla española, una elección que al lector de este lado del océano puede ponerle los pelos de punta.

De la serie de cuentos, por aquí resaltamos “Una mala luna”, la historia sobre el vínculo entre un chico y su hermana mayor, Lu, una adolescente indómita y con rasgos autodestructivos.

La voz que sostiene el relato es la del hermano que observa impotente cómo Lu se distancia de su entorno y se hunde más y más, en un proceso inevitable. Una huida hacia el dolor que lo destruirá todo, menos el amor fraternal.

A esta altura podríamos preguntarnos por qué estos relatos fueron reunidos bajo el título de “La claridad”. La clave se encuentra en el último relato, el efímero encuentro de una chica con su madre muerta cuando ella era una niña. Se titula “Más oscuro que tu luz”.

Luján, de perfil

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Marcelo Luján (Buenos Aires, 1973) se radicó a principios de 2001 en Madrid, donde en la actualidad trabaja como coordinador de actividades culturales y talleres de creación literaria.

Ha publicado los libros de cuentos “Flores para Irene” (Premio Santa Cruz de Tenerife 2003), “En algún cielo” (Premio Ciudad de Alcalá de Narrativa 2006) y “El desvío” (Premio Kutxa Ciudad de San Sebastián 2007).

Ha publicado también los libros de prosa poética “Arder en el invierno” y “Pequeños pies ingleses” y las novelas “La mala espera” (Premio Ciudad de Getafe de Novela Negra 2009 y segunda Mención del Premio Clarín 2005), “Moravia” y “Subsuelo” (Premio Dashiell Hammett 2016, entre otros).

Parte de su obra fue seleccionada en campañas de fomento a la lectura y traducida al francés, italiano, checo y búlgaro. Con “La claridad” ha obtenido, por unanimidad, el VI Premio Ribera del Duero.

Fuente: Páginas de Espuma.