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La fiesta de despedida de Gagliese

Le cometieron un penal y lo convirtió para otorgarle el triunfo a River por 2-0 ante Argentino, que clasificó a cuartos porque había ganado 4-0 en la ida. Abrió el marcador Brian Gómez. Expulsados Ledesma y Sánchez

La última función. Dino Daniel Gagliese fue ayer la gran figura de la Liga Villamariense de Fútbol. Decidió colgar los botines, el fútbol le agradece por tanto. 

 

El Lobo está. Hizo su parte en El Pozo, donde goleó 4-0 a River. Pero ayer cayó 2-0 y se llenó innecesariamente de preguntas con miras a cuartos.

 

Argentino clasificó a cuartos de final del Torneo Clausura de la Liga Villamariense de Fútbol, por lo que hizo en el partido de ida en El Pozo, donde goleó 4-0 a River.

Ayer sólo participó de la fiesta de despedida de Dino Daniel Gagliese, que dejó su huella por el fútbol local, su grandeza humana, y selló su participación con un gol de penal en el triunfo de River por 2-0 en el estadio del lobo.

Un arbitraje plagado de polémicas de principio a fin de Federico Barroso y sus asistentes, no es excusa para objetar la legitimidad de la victoria del millonario, que se despidió regando de dignidad y coraje el campo de juego.

Quizás sirva de enseñanza, para que el lobo se pueda dar un baño de humildad, y aprenda que no alcanza con ser superior, ni con tener más calidad en el fútbol. No se puede regalar nada, ni jugar relajado, ni mucho menos considerar que porque goleó 4-0 al rival en su cancha, una serie está terminada. La cerró de la peor manera, y la derrota de ayer pudo dejarle, incluso, peores consecuencias.

Desde el vamos, le dejó secuela: la expulsión de Facundo Ledesma, en un pasaje del segundo tiempo en que parecía que Argentino hacía todo lo posible para que River se animara a la hazaña. Pero Matías Sánchez se hizo expulsar inocentemente, y regó de lágrimas la cancha al sentirse culpable.

Lo concreto es que hay errores que matan. Los del árbitro pudieron costarle caro a Argentino, si no fuera porque se le dieron todas en cancha de River, donde al millonario no le salió ninguna.

La diferencia (4-0) fue mentirosa, pese a que Argentino se hizo cargo de ganar en 90’ la serie. Su problema fue que la serie duraba 90’ más, en los que no hizo lo que debía hacer, y River se despertó.

Quizás porque el fútbol es como la vida, que te da y te quita, quizás parece un deporte muy injusto en el que no gana siempre el mejor, pero tampoco gana cualquiera, y seguramente es cierto que son más las tristezas que las alegrías, pero también es cierto que siempre hay revancha, y que te termina devolviendo a la realidad, y poniendo en el lugar que tenés que estar.

Por todo eso, el fútbol es maravilloso. Argentino clasificó a cuartos porque hizo más que River, pero River merecía irse feliz, porque progresó mucho en este torneo, y no se entregó jamás. La humildad, es tan importante como jugar bien, cuando querés ganar algo, y así como el humilde River no merecía irse humillado del Torneo Clausura, también Dino Gagliese merecía irse con una victoria y convirtiendo un gol.

Quizás porque el fútbol no es tan injusto, Argentino jugó mal y le hizo la fiesta de despedida a Dino Gagliese en su estadio, donde River se fue feliz de la temporada.

El Lobo está, pese a todo

La serie estaba 4-0, y Argentino arrancó a todo ritmo. “Japonés” Funes tuvo el gol al minuto, cuando pasó al arquero, pero se quedó sin ángulo, y cuando intentó asistir, cerró Velasco.

Fue por más. A los 3’ Fuente asistió de cabeza a Funes, que enfrentó al arquero Oliva, que le tapó el mano a mano. No fue el último.

River hizo pie, dejó de regalar la pelota, y un Argentino que no arriesgó a Franco Funes (ayer jugó Valentino Guerra, de buena labor), empezó a jugar con suficiencia. No subestimó al rival, pero tampoco lo valoró. Se quedó en el intento por hacer pasear la pelota, sin cambio de ritmo, sin sorpresa. Durmió el juego para que pasaran los minutos, en vez de ir por el gol.

La tormenta había pasado para River, que se soltó. Pudo abrir el marcador con un cabezazo de Leguizamón, que a duras penas tapó Luciani, o con un par de remates de larga distancia de Cipolat y Julián López, de quienes surgieron las mejores jugadas del partido, especialmente cuando se unieron a “Pini” Gómez, que nunca claudicó en su intento por convertir.

El lobo regaló, y en el fútbol es un pecado. Díaz, con su enorme calidad, asistió con un tiro libre perfecto a Lorca, que desvió un cabezazo en el área chica, y luego asistió con un pase genial a Funes, que por tercera vez encaró a Oliva, que le cometió penal. Pero el árbitro entendió que el delantero simuló, lo amonestó, y Argentino entró en un juego peligroso.

Mientras River escapaba a su impotencia, su fastidio y frustración, Argentino adquiría todas estas facetas al pelearse con Barroso.

Entonces, desde los 30’ ya no hubo diferencias. Barroso le dio el penal que le debía a Argentino, cuando el ingresado Marín (suplió al lesionado Leguizamón) le quitó bien la pelota a Díaz, pero al extender su brazo le manoteó la cara al “10”, que hizo justicia al patear el penal anunciado, y espectacularmente Oliva voló y lo tapó (39’).

El “1” de River era figura, pero para Argentino la figura era el juez. Barroso no vio que la pelota se le había ido por el fondo de la cancha a Sánchez, Lorca se quedó parado, sus compañeros se desentendieron de la jugada, y Sánchez continuó la jugada con un centro que “Pini” Gómez cambió por gol con un bombazo a la izquierda. 1-0.

Pudo haber sido un escándalo de grandes proporciones, si el global no hubiese estado 4-1. Burello decidió excluir a Funes, por estar amonestado, pero curiosamente dejó a Ledesma, que se fue expulsado por una falta contra Gómez.

Ya River ganaba 2-0 porque Lorca le hizo el penal que Dino Gagliese buscó, para convertirlo fuerte a la izquierda de Luciani (13’).

Pudo ser peor, porque Luciani le tapó a Cipolat, que desvió otro intento, y en el último minuto pareció recibir una falta en el área, que Barroso ignoró. Previamente, expulsó a Sánchez por una falta contra Rodríguez, que ingresó junto a Aramburu, para terminar jugando como marcadores de punta ante la expulsión de Ledesma. También Tobías Ñañez ingresó, pero esta vez no pudo convertir una asistencia de Díaz como en El Pozo.

Hasta el “10” entró en la confusión del Lobo, y terminó amonestado por derribar a Velasco. River, en cambio hizo otro gol a los 49’, y aunque Barroso lo anuló por offside, se fue feliz. Como Gagliese.

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