La Playosa: proyectan cooperativas para ayudar a mujeres desocupadas
Nueve mujeres se capacitan y cumplen tareas. Tres en panificación y las restantes en huerta. “Se tomó la decisión de hacerlo con mujeres para que tengan un lugar importante en la comunidad”, dijo Karina Novarese, de Acción Social
Con la intención de contener a mujeres, no sólo desocupadas sino también a algunas en situación de vulnerabilidad, la Municipalidad de La Playosa lleva adelante dos proyectos productivos, en la antesala de la creación de cooperativas de trabajo.
Uno está vinculado a la fabricación de productos de panificación, algunos de los cuales ya son disfrutados por los abuelos del hogar de ancianos, y el otro sobre una huerta comunitaria, donde ya se realizó la primera siembra
Karina Novarese es licenciada en Trabajo Social y tiene a cargo, justamente, el área de Acción Social municipal, desde donde se gestaron ambas iniciativas, propuestas por la intendenta Gabriela Nicolino.
“La intención es darle el espacio a las mujeres para tratar de generar empleos desde el Municipio, con el objetivo de que esto se pueda convertir con el correr del tiempo en una cooperativa”, comenta Novarese sobre los dos proyectos en marcha.
Las mujeres que elaboran productos de panificación actualmente proveen de pan al hogar de ancianos Madre Teresa de Calcuta, aunque con el correr del tiempo se apunta a abastecer “a las diferentes dependencias municipales, como por ejemplo el apoyo escolar, la escuelita de fútbol, y después incorporarlo a escuelas donde funciona el Paicor”, sostuvo la funcionaria.
“Por ahora se empezó con un emprendimiento de tres mujeres, que hacen el pan. Se capacitan sobre cómo hacerlo y trabajan todos los días”, recalcó Novarese, quien aclaró que las mismas se encontraba desocupadas.
“Se prioriza de que sean madres, o mujeres en situación de vulnerabilidad”, sostuvo, y detalló que de manera paralela está el grupo de 6 mujeres que se desempeña en la huerta comunitaria, “con el mismo objetivo de poder transformarlo en una cooperativa de trabajo, liderado por mujeres, y que puedan abastecer a distintas instituciones, y que generen ventas para que los ingresos sean destinados al grupo familiar”. Novarese admitió que la propuesta surgió de la jefa comunal, quien planteó “la necesidad de hacerlo con mujeres para darle un espacio importante en la comunidad, y empoderadas con el trabajo”.
En la propuesta de panadería, las tres mujeres “hacen todo lo que tiene que ver con la producción. Hay un coordinador que provee los insumos y lleva el listado de lo que se necesita y abastece al grupo de mujeres, quienes elaboran el pan para luego llevarlo al Hogar”.
En el corto plazo se podrá sumar también a los asistentes del apoyo escolar: “en el área Social tenemos el grupo de docentes que trabaja con el nivel primario, donde se provee de merienda y desayuno a los niños, que serán incorporados también”.
Novarese entendió que la suma de dependencias municipales que sean abastecidas por las panaderas será paulatino, “y a medida que se vaya fortaleciendo -el grupo- con el tiempo. Ahora se está haciendo en el área, en una cocina, con un horno industrial. Pero el Municipio adquirió máquinas para poder destinarlas a la realización del pan, lo que seguramente permitirá mejorar la calidad y cantidad de los productos. La intención es que las mujeres puedan abastecer a las diferentes áreas y también a las escuelas”.
“La huerta surgió como un emprendimiento a raíz del impacto económico que hay a nivel social, y que la gente se llega al área por demanda, ya sea por medicamentos o alimentación” precisó la entrevistada. Ante ello, el Municipio apunta a fortalecer la asistencia de mujeres y sus familias. Y en esa búsqueda de alternativas de contención, “surgió como una idea poder trabajar desde otro lugar, para darle un espacio a las mujeres y que generen algún tipo de ingreso, incluso con la producción abasteciendo a las instituciones”.
En la quinta trabajan seis mujeres, tres en el turno mañana y las restantes por la tarde. “Al finalizar la semana, se realiza el pago de la semana laboral. Son mujeres desocupadas y algunas en situación de vulnerabilidad, económica y familiar”, explicó.
En la actualidad, ya culminaron las tareas de acondicionamiento del terreno y se inició el proceso de siempre por lo que resta poder disponer de las diferentes verduras. “Se lo van a poder llevar a su casa y cuando tengamos en mayor proporción, la idea es también colaborar con el hogar de día o el Paicor”, reconoció.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María.
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Uno está vinculado a la fabricación de productos de panificación, algunos de los cuales ya son disfrutados por los abuelos del hogar de ancianos, y el otro sobre una huerta comunitaria, donde ya se realizó la primera siembra
Karina Novarese es licenciada en Trabajo Social y tiene a cargo, justamente, el área de Acción Social municipal, desde donde se gestaron ambas iniciativas, propuestas por la intendenta Gabriela Nicolino.
“La intención es darle el espacio a las mujeres para tratar de generar empleos desde el Municipio, con el objetivo de que esto se pueda convertir con el correr del tiempo en una cooperativa”, comenta Novarese sobre los dos proyectos en marcha.
Las mujeres que elaboran productos de panificación actualmente proveen de pan al hogar de ancianos Madre Teresa de Calcuta, aunque con el correr del tiempo se apunta a abastecer “a las diferentes dependencias municipales, como por ejemplo el apoyo escolar, la escuelita de fútbol, y después incorporarlo a escuelas donde funciona el Paicor”, sostuvo la funcionaria.
“Por ahora se empezó con un emprendimiento de tres mujeres, que hacen el pan. Se capacitan sobre cómo hacerlo y trabajan todos los días”, recalcó Novarese, quien aclaró que las mismas se encontraba desocupadas.
“Se prioriza de que sean madres, o mujeres en situación de vulnerabilidad”, sostuvo, y detalló que de manera paralela está el grupo de 6 mujeres que se desempeña en la huerta comunitaria, “con el mismo objetivo de poder transformarlo en una cooperativa de trabajo, liderado por mujeres, y que puedan abastecer a distintas instituciones, y que generen ventas para que los ingresos sean destinados al grupo familiar”. Novarese admitió que la propuesta surgió de la jefa comunal, quien planteó “la necesidad de hacerlo con mujeres para darle un espacio importante en la comunidad, y empoderadas con el trabajo”.
En la propuesta de panadería, las tres mujeres “hacen todo lo que tiene que ver con la producción. Hay un coordinador que provee los insumos y lleva el listado de lo que se necesita y abastece al grupo de mujeres, quienes elaboran el pan para luego llevarlo al Hogar”.
En el corto plazo se podrá sumar también a los asistentes del apoyo escolar: “en el área Social tenemos el grupo de docentes que trabaja con el nivel primario, donde se provee de merienda y desayuno a los niños, que serán incorporados también”.
Novarese entendió que la suma de dependencias municipales que sean abastecidas por las panaderas será paulatino, “y a medida que se vaya fortaleciendo -el grupo- con el tiempo. Ahora se está haciendo en el área, en una cocina, con un horno industrial. Pero el Municipio adquirió máquinas para poder destinarlas a la realización del pan, lo que seguramente permitirá mejorar la calidad y cantidad de los productos. La intención es que las mujeres puedan abastecer a las diferentes áreas y también a las escuelas”.
“La huerta surgió como un emprendimiento a raíz del impacto económico que hay a nivel social, y que la gente se llega al área por demanda, ya sea por medicamentos o alimentación” precisó la entrevistada. Ante ello, el Municipio apunta a fortalecer la asistencia de mujeres y sus familias. Y en esa búsqueda de alternativas de contención, “surgió como una idea poder trabajar desde otro lugar, para darle un espacio a las mujeres y que generen algún tipo de ingreso, incluso con la producción abasteciendo a las instituciones”.
En la quinta trabajan seis mujeres, tres en el turno mañana y las restantes por la tarde. “Al finalizar la semana, se realiza el pago de la semana laboral. Son mujeres desocupadas y algunas en situación de vulnerabilidad, económica y familiar”, explicó.
En la actualidad, ya culminaron las tareas de acondicionamiento del terreno y se inició el proceso de siempre por lo que resta poder disponer de las diferentes verduras. “Se lo van a poder llevar a su casa y cuando tengamos en mayor proporción, la idea es también colaborar con el hogar de día o el Paicor”, reconoció.
Daniel Brusa. Redacción Puntal Villa María.
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